Titulo: Lecciones de Conducir

Clasificación : NC-17

Autor: Por Plumeria.

Comentarios:   Negación: Esta historia está basada en personajes y situaciones creadas y que perteneces a JK Rowling, varios editores incluidos pero no limitados a Bloomsbury Books, Scholastic Books y Raincoast Books, y Warner Bros., Inc. No estoy haciendo dinero y no copio los derechos de autor o está previsto que infrinja la marca registrada.

 

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Sumario: Harry enseña a Draco a conducir.






-¿Por qué estamos haciendo esto otra vez?


-Porque- contestó Harry, abriendo las puerttas-, tú lanzaste una mirada a mi nuevo RV8, y tus palabras textuales fueron ‘Yo luciría cachondo conduciendo eso’.

-Ah. sí- sonrió Draco-.Y lo haría.




-Sí, aunque me duele alimentar tu vanidad aal decirlo, lo harías. Pero tienes que aprender a conducir primero. Todavía no puedo creer que hayas esperado tanto tiempo para aprender.




-Bien, nunca tuve una buena razón para apreender antes. Los raros momentos que mis padres y yo viajamos en coche, ellos tenían conductores. Y desde que se fueron, simplemente he estado Apareciéndome, o te tuve para que manejaras. Tú y esa cosa horrible del Golf Volkswagen... ¿por qué querría conducir eso?




Harry le miró con rabia.




-Era confiable.




-Y tan emocionante como una clase del Profeesor Binns.




-Acababa de aprender a conducir cuando lo ccompré, lo sabes. No iba a conseguir algo más llamativo hasta que estuviera más seguro de mí. Pensándolo bien, ¿por qué estoy dejando que manejes éste en tu primera lección?




-¿Ves algún otro que podamos usar? Vendistee el Golf, Gracias a Dios.




-Desafortunadamente, tienes razón. Bien, vaamos, vete al asiento del conductor y comienza a familiarizarte con los controles.




-¿Y cuán familiar quieres que me haga?- Draaco le lanzó una mirada lasciva, mientras se colocaba sobre la superficie de cuero. Largos y afilados dedos se arrastraron sugestivamente a través de la radio.




Harry se ruborizó un poco, pero hábilmente se las arregló para contestar..





-¿Tienes algún fetiche en relación a los auutos del que debo estar enterado? ¿No? Entonces intenta permanecer centrado. Éste asunto es serio; necesitas saber donde está todo, y no estar buscándolo mientras conduces por la autopista a 60 millas por hora.




-Setenta.





Harry pretendió ignorar el último comentario, puesto que él mismo había gozado de la ilícita emoción de conducir el MG a altas velocidades.





-De todas formas, aquí están los faros, y eel indicador, necesitas avisar a la gente saber cuándo vas a cambiar de carril o a dar la vuelta, y el limpiaparabrisas y...





-Aburriiiiiido. ¿Cuándo empezamos a conduciir?





-¿Quieres aprender o no? Mira, ésta es exacctamente la manera en que me enseñaron. Por razones de seguridad, tienes que saber esos conceptos básicos antes de que puedas empezar a manejar en la carretera.




-¿Quién te enseñó, en todo caso?




-Ron.




El hombre rubio puso los ojos en blanco.




-¿Puedo recordarte que Weasley no es precissamente el modelo de conducir seguro? Creo recordar cierto Ford Anglia que terminó estrellándose contra el sauce de boxeador.




-Por amor de Dios, entonces sólo teníamos 112 años. Te aseguro que Ron no ha tenido ningún otro incidente con coches chocando contra árboles cascarrabias ni ninguna otra cosa.



-Oh, bien. Él es fenomenal conduciendo. Reggreso a mi lección aquí. Ya capté todas esas cosas de la palanca. ¿Ahora qué?




-Ahora aprendes a cambiar las velocidades. Agarra la palanca con tu mano izquierda, y...





-Sabes que siempre agarro mi palanca con mii mano derecha- interrumpió Draco con otra sonrisa-. ¿Cinco años juntos, y aún no recuerdas eso? ¿Necesitas una demostración como recordatorio?





Hubo otro sonrojo de color en las mejillas de Harry. Sus ojos se posaron en el regazo de Draco, antes de pasar de nuevo a los controles del coche.





-De todas formas- insistió tenazmente-, parra cambiar la velocidad, saca tu pie derecho del acelerador, que es el pedal que está más a la derecha, presiona tu pie izquierdo rápidamente en el embrague, que es el pedal más a la izquierda, mueve la palanca de cambios y entonces lentamente da marcha atrás al embrague y empuja el acelerador- demostró los opuestos movimientos de los pies con sus manos-. Y la palanca de cambios se mueve en éste patrón- Otra vez lo demostró, moviendo el dispositivo rápidamente a través de los engranajes-. Primero, segundo, tercero, cuarto, y quinto. El quinto se utiliza cuando realmente sientes que te gustaría volar, quiero decir, se utiliza para velocidades de autopista- una mirada severa en la dirección de Draco le dejo claro que ese 'volar' no iba a ser parte de la lección.





Quejándose, Draco demostró sumisamente su capacidad para cambiar los engranajes y accionar los faros y otros controles fundamentales, (no, no puedes sólo utilizar tu varita para iluminar mágicamente el pavimento) hasta que, finalmente, Harry le dejo tomar la carretera.




* * * * *



-Lo estás haciendo muy bien.




-Por supuesto.




-Estoy especialmente impresionado de que reecuerdes comprobar el espejo retrovisor tan a menudo. Ésa fue una de las cosas que me dio problemas cuando aprendí la primera vez. Ron tuvo que ir recordándomelo.


-Bien, obviamente no tenías un italiano guaapísimo detrás de ti durante tu lección.





-¿Qué?- Harry estiró su cuello. Efectivamennte, un hombre muy guapo con abundante cabello oscuro conducía detrás de ellos. Harry se dio la vuelta antes de que pudiera atraparlo mirando fijamente, y en su lugar, observó con rabia a su amante-. ¡Creía que usabas el espejo para mirar a los coches, no a los conductores!




-Bien, él está conduciendo un coche, ¿verdaad? ¿Qué pasa? ¿Celoso?




-No- dijo Harry bruscamente, esperando que esos ojos grises estuvieran demasiado ocupados mirando la carretera, o incluso al italiano, como para notar el rubor que una vez más había subido hasta sus mejillas. Maldita sea. ¿Por qué nunca podía controlarse cuando Draco estaba implicado?

-¿Podría mover tu palanca de cambio si preffieres...?- una pálida mano de dedos largos se atravesó, reposando sobre el muslo de Harry.



Con esfuerzo, Harry permaneció en su pose de instructor, ignorando la cálida presión de esos dedos en su pierna.





-Ambas manos giran el volante, Draco. Aún eestamos en circulación, lo sabes.

-Oh, muy bien- deliberadamente, Draco regreesó su segunda mano al volante. Entonces, con igual deliberación, utilizó ambas manos para dar la vuelta precipitadamente hacia un carril lateral; el italiano continuó bajando por la vía principal-. Aquí. No hay tráfico.



-Ni indicador, tampoco.





-Haría una nota, pero eso requeriría ambas manos, y odiaría pensar cual podría ser tu reacción entonces.



-Muy gracioso. ¿Y, estamos bajando por estee camino por alguna razón en particular?



-Oh, pensé que quizá era hora de que practiicara el funcionamiento de la palanca de cambios otra vez. Apenas pude hacerlo en la carretera principal allí atrás- hubo un puchero en los llenos labios.


Harry levantó una ceja en respuesta.





-De acuerdo, demuéstrame.



Inmediatamente, el puchero cambió a una sonrisa.





-Bien, como recuerdo, existe la 'primera'- su mano izquierda volvió al muslo de Harry-. Realmente no puedo ir muy lejos en primera. Así que cambio a la 'segunda'- sus dedos comenzaron a frotar perezosamente la tela vaquera de la pierna, vagando ociosamente hacia las superficies interiores.


Harry contuvo su respiración mientras la mano de Draco vagaba más arriba, acariciando la línea que conducía a su ingle.





-¿Entonces qué?



Sintió una ligera presión desde fuera mientras su amante continuaba jugueteando con él a través del vaquero, y una presión más insistente desde dentro, mientras su excitación comenzaba a hacerse sentir. Ágilmente, los largos dedos deshicieron los botones en la bragueta de Harry, y jalaron abriendo el material, aún cuando los ojos grises miraban fijamente al frente de la carretera, su mano derecha firmemente fija en el volante. ‘Tercera’...


-Draco- Harry se ahogó, mientras que la oh--tan-talentosa mano izquierda hacia su trabajo, deslizándose bajo la pretina de sus boxer, y comenzaba un camino de caricias atormentadoras sobre su abdomen-. Detente.


-Hmmmm?


-De...- otro siseo mientras los dedos de Drraco rozaban sobre su longitud-... tente- con esfuerzo, Harry separó la otra mano-. Ésta es aún tu primera vez... de primera- le recordó, un tanto roncamente-. Bien... tu primera vez conduciendo, tu primera vez en la carretera.


-¿Problemas, amor?- el hombre rubio giró laa cabeza para sonreír en la dirección de Harry. Trajo su mano izquierda, que Harry estaba aún aferrando con su derecha, de regreso a su lado del coche, y después las levantó unidas para poder tomar la punta del dedo índice de Harry en su boca. Su lengua se enroscó alrededor de la estrecha columna, pasando a lo largo de la yema, antes de liberarlo otra vez-. ¿Algún problema para terminar tus frases?


Harry tuvo que respirar hondo antes de conseguir una réplica.





-No gracias a ti, eres un bastardo cachondoo- contestó, jalando su mano de regreso-. Pero hablo en serio. Puedes saber comerte con los ojos a guapísimos italianos y conducir al mismo tiempo, pero realmente no quiero probar tus capacidades para tareas múltiples justo ahora. Además...- fue su turno de sonreír-... puedes hacerlo mucho mejor con ambas manos.



-Lo que ocurre es que no quieres que te hagga correr sobre los asientos de cuero.



-Muérdeme.


-¿Pensé que querías que me detuviera primerro?- observó Draco algo evasivo y paró el coche tan lejos como pudo, dejando espacio en el carril para que otros conductores pudiesen pasar, sin rasguñar la pintura con las ramas. Pescó una manta de repuesto del diminuto maletero [¡Cielos, qué práctico!] y ambos se deslizaron en un seto, al refugio de un árbol en el otro lado.


* * * * *


-Déjame ver... creo que estábamos en el terrcer engranaje- murmuró Draco suavemente mientras que se sentaba en la manta y se inclinaba contra el tronco del árbol. Separó sus piernas, y jaló al hombre de pelo negro para colocarlo entre ellas, su espalda contra el pecho de Draco. Entonces alcanzó a abrir de nuevo la bragueta de los vaqueros de Harry, que su amante había abotonado precipitadamente en el proceso de salir del coche.


Habiendo despachado los botones, otra vez deslizó su mano sobre el estómago de Harry, y entró es su calidez inferior. Sus dedos patinaron ligeramente sobre la piel de su abdomen inferior, llegando más lejos para atormentar al oculto enredado. Las rodillas de Harry cayeron abiertas mientras que Draco remontó la línea donde la cadera se reunía con el muslo, sacando una respuesta aún más fuerte que anteriormente, cuando había hecho este mismo gesto en la superficie externa del vaquero; sintió el gemido resonar en su propio tórax, como si él hubiera soltado el sonido.

Cuando la cabeza oscura cayó contra su hombro, Draco aprovechó la situación. Segundos antes, había comenzado a rastrear el caracol del oído de su amante con su lengua, dando vueltas a las líneas curvadas, y luego bajando hacia el valle posterior; tomó el lóbulo de la oreja en su boca, succionando y mordisqueando con la pequeña lengua suave, escuchando los pequeños ruidos que Harry hacía en respuesta, dejándolos alimentar su propia excitación.

-Cuarto- en un repentino gesto, sus dedos sse enrollaron firmemente alrededor de Harry, haciéndole jadear de nuevo. La mano se movió hacia adelante y hacia atrás, brusco y fuerte, y luego con movimientos más largos, encontrando el ritmo que sabía volvía loco al hombre de pelo oscuro. Con su mano libre, dio la vuelta a la cara de Harry para encontrarla con la suya y, por primera vez desde que dejaron su cama esa mañana, sus labios se encontraron en un beso. La electricidad corrió por su espina dorsal mientras el moreno correspondía, beso por beso; los labios se abrieron, hambrientos, exigentes; lenguas impacientes, buscando, explorando. La presión del cuerpo de Harry en su ingle era casi insoportable, aunque resistía el impulso de empujar sus caderas adelante contra ese peso. En su lugar, Draco se concentró en su amante, alejando sus labios de la boca de Harry, encaminándose hacia abajo, a lo largo de su garganta; llegando a la mitad, se detuvo brevemente para succionar en el punto del pulso en el cuello descubierto, gozando de la manera que podía sentir el latido del corazón de su amante contra su lengua y contra sus dedos más abajo, una escasa milésima de segundo más tarde. Sin romper el ritmo con su única mano, utilizó la otra para desabotonar la camisa de Harry y, cambiando el peso de su pareja de un lado a otro, y continuó bajando con su lengua por el delgado cuerpo.



Después de un corto tiempo, hizo que Harry se tendiera en la manta, donde podía ver y alcanzar todo más completamente. Los jeans y boxer habían sido quitados, con Harry empujando sus caderas hacia arriba para ayudar en el proceso, y su camisa estaba totalmente abierta, apenas aferrándose en sus hombros. Los ojos verdes devolvieron su mirada fija a la gris y, aunque no había palabras, la larga experiencia dijo a Draco exactamente lo que estaba pasando detrás de esos iris jade, la antítesis de las emociones que había visto por primera vez en el tren, hacía ya tanto tiempo. Donde la sospecha y la aversión habían llameado una vez, la verdad y deseo, la necesidad, brillaban ahora. Necesidad que tenía toda intención de satisfacer.






Arrodillándose en el espacio entre las piernas abiertas de Harry, pasó sus manos uniformemente bajando por el bronceado pecho; abajo, abajo, abajo, pasando a cada lado de la erección de su amante para curvarse alrededor de las estrechas caderas. Entonces, agachando la cabeza, Draco susurró:





-Quinto.

Harry sintió el calor de los labios de Draco cerrarse alrededor de la zona; empujó sus caderas hacia arriba en respuesta, un gesto totalmente involuntario a diferencia del consciente esfuerzo que había hecho cuando sus jeans habían sido jalados anteriormente. Pero Draco lo sostuvo rápidamente por las caderas, manteniéndolo presionado contra la manta. Él era el conductor; él estaba al ataque. Todo lo que Harry podía hacer era aferrar la manta y esperar.




Al principio, Draco se contentó simplemente con atormentar a Harry, trabajando su lengua alrededor de la cabeza, dando vueltas suavemente, para luego retirar de golpe las restringidas caricias a su longitud. Gradualmente, aumentó sus gestos, lamiendo su camino hacia abajo, hasta llegar a la base, y luego retrocedió otra vez. Deteniéndose brevemente a succionar la sensible línea en la parte inferior. Y entonces, finalmente, tomando toda su dureza en su boca.


-Draco…- Harry ahogó el resonante grito en sus oídos, diciendo mucho más que sólo su nombre. En respuesta, el rubio abandonó su agarre en las caderas de Harry y tomó sus manos en su lugar. Sus dedos se entrelazaron juntos mientras que llevaba a su amante al clímax que había sido tan hábilmente creado.



No había sonido para calificar el desplome final al límite. La pesada respiración de Harry se detuvo mientras su espalda se arqueaba y arrojaba su cabeza hacia atrás, sobre la desarreglada manta bajo él. Soportó la postura por un largo rato, una visión congelada del éxtasis, antes de soltar su respiración en jadeos estremecidos para igualar el temblor de su cuerpo.



Misión lograda. Draco se acercó hasta estirarse completamente al lado de su compañero. Pasó un brazo debajo de los hombros ligeramente musculosos, para acunar la cabeza morena contra su pecho. Permanecieron tendidos silenciosamente por algunos minutos, gozando del sol de última hora de la mañana hasta que, finalmente, Harry levantó la cabeza y miró al hombre rubio con una relajada y satisfecha sonrisa.


-Pasaste. Bueno, ‘el cambió de palanca’, enn todo caso.



-Sí, creo que la demostración fue bastante buena.




-Mmmhmmm- Harry perezosamente había remontaado sus dedos sobre el pecho de Draco-. No obstante, pienso que debo insistir....

-¿Qué?


-...la próxima vez, yo manejo.



Fin

 

 

 

 

 

 

 

 

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