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CAPÍTULO 15: La bola de nieve empieza a rodar cuesta abajo
-Harry, ¿estás bien?- preguntó Moria. >
-Sí- contestó Harry, en voz baja. Se senttó lentamente en el sofá detrás de él-.
Es sólo que es tan..... real.
-Pero pensé que decías que ya lo sabías- terció Draco, confundido.
-Pero hay una diferencia entre saber y reealmente saber- explicó Harry. No tenía
sentido para Draco pero no iba a discutir.
-¿Vas a utilizar a la señora Pomfrey paraa tu cuidado prenatal?- preguntó Moria.
-¿Tengo otra opción?- preguntó.
-Puedes buscar a otro si quieres- concediió Moria-, pero hay riesgo de que
alguien descubra la situación.
-Siempre hay un riesgo- sentenció Harry.<
-Uno de los libros que leímos dice que loos encantamientos de ocultación se deben
usar con moderación- explicó Draco-. Dice que el uso continuado de magia podría
ser poco saludable para el bebé. Algo sobre que no deja a su propia magia
desarrollarse como debería. Y así era cómo planeamos ocultar el embarazo.
-Vas a tener que decirle a tus profesoress también- le informó Moira.
-¡No!- exclamó Harry-. ¡No podemos decirlles!
-Harry, ¿qué sucedería si llegas a ser goolpeado por un hechizo descarriado en
las clases de Defensa?- preguntó Moria, serenamente-. ¿O si una de las criaturas
de Hagrid va detrás de ti?
-Bien- Harry suspiró-. También voy a teneer que escribir a Sirius- miró a Draco-.
Demasiados para conservar un secreto.
-En cierta forma, esto es bueno- declaró Draco. Harry y Moria sólo le miraron-.
Mientras más gente sepa, menos lejos será capaz ir mi padre.
-Buen punto- señaló Harry-. Sin embargo, todavía no he decidido qué decir a los
demás.
-Bien, podrías decirles que nos emborrachhamos una noche y me aproveché de ti-
sugirió Draco con una sonrisa-. Cuando descubrimos que estabas embarazado,
Dumbledore y mi padre nos forzaron a casarnos. No está demasiado lejos de la
verdad.
-Mucha gente lo creería- murmuró Harry coon el ceño fruncido.
-No importa- se encogió Draco-. ¿Qué me iimporta si sólo ven lo que quieren ver?
-Pero no eres así- protestó Harry-. Por llo menos, ya no más.
-Todos tenemos papeles que desempeñar- diijo Draco.
-Cambiando el tema- sonrió Moria-. ¿Cuánddo queréis comenzar a adornar el cuarto
de niños?
Draco gimió mientras Harry caía encima del sofá.
-Y la poción funcionó- preguntó Severus eesa misma tarde. Moria había ido a sus
aposentos después de comer con los dos adolescentes.
-No suenes así de sorprendido- ironizó Mooria-. Tú lo sabías.
-Bien, a uno le gusta siempre oír los ressultados de un duro trabajo- aspiró. No
la engañó.
-Tienes todo el derecho de estar orgullosso de tu trabajo- comento-. A Más de una
compañía le encantaría tenerte en su departamento de investigación. Lo sabes.
-Lo creas o no, me gusta enseñar- confesóó-. Sólo desearía....- su voz se fue
apagando.
-Un día, todas las máscaras saldrán- afirrmó ella-. De una forma u otra
-Desde tu boca a los oídos de los dioses-- comentó el hombre, tomando su mano-.
¿Planes para la víspera del Año Nuevo?
-Lucius va a una fiesta con algunos... ‘ccolegas de negocios’- explicó ella- .
Conociendo a mi hermano como lo hago, probablemente se convertirá en una
bacanal. Yo, por otra parte, no tengo ningún plan.
-¿Te gustaría pasarla conmigo, señorita MMalfoy?
-Sería un honor, Profesor Snape.
-Necesitamos contarle a Dumbledore- afirmmó Draco.
-¿No puedes esperar hasta mañana?- gimió Harry-. Sé que en el minuto que se lo
digamos, ese maldito brillo en sus ojos va a tomar su cara entera.
-Pensaba que era el único al que molestabba ese brillo.
-Estoy bastante seguro que eso ha molestaado a todo el mundo al menos una vez-
sentenció Harry-. Tendremos que decirle mañana después del desayuno y luego
podemos hablar con la señora Pomfrey mientras él informa al resto de los
profesores. Al acabar de hacer eso, necesito escribir a Sirius y Remus.
-¿Alguna idea de qué vas a decirles?- preeguntó Draco.
-Emborracharse en una noche de pasión esttá sonando malditamente bien- suspiró
Harry-. No importa lo que le diga. El minuto que Sirius oiga sobre ello,
aparecerá aquí.
-¿Vas a contarle la verdad?- preguntó Draaco.
-Me gusta que esté fuera de Azkaban, graccias- musitó Harry-, que es donde
aterrizaría si le decimos, porque intentaría matar a tu padre.
-Estás asumiendo que mi padre lo dejará aacercarse- precisó Draco.
-Eso es-. Hubo un momento del silencio-. Esto es malo, ¿verdad? Realmente malo.
-Sí, lo es.
La reunión con Dumbledore la siguiente mañana no duró mucho. Harry le dijo al
Director que él y Draco necesitaban hablarle después del desayuno. Cuando todos
terminaron, caminaron silenciosamente de regreso a su oficina.
-¿Lo sabe ya o de verdad tenemos que deciirlo en voz alta?- Draco preguntó al
Director que se movió para sentarse detrás de su escritorio. Los dos muchachos
se sentaron frente a él.
-¿Decir qué, señor Malfoy?- interrogó Dummbledore. Allí estaba el maldito brillo.
-La poción funcionó- informó Harry, previiniendo cualquier otra discusión-. Estoy
embarazado
-Ya veo- observó Dumbledore-.¿Han decididdo a quién se lo van a decir y lo que
van a decirles?
-Al principio, pensamos no contárselo a nnadie- comenzó Draco-.
Desafortunadamente, eso no es una opción. No podremos utilizar un encantamiento
de ocultación como pensábamos una vez que Harry comience a mostrar su embarazo,
así que vamos a tener que explicarles qué está pasando. En cuanto a lo qué
sucedió, una historia sobre que estábamos demasiado pasados con el firewhiskey
parece ser el mejor camino. Eso y el hecho que usted hizo que nos casáramos.
-¿Harías eso?- preguntó Dumbledore.
-En un latido del corazón- contestó Dracoo. Harry solo miraba al anciano.
-Supongo que tenía mis razones para hacerrlo- dijo Dumbledore-. Sugiero dejéis a
alguna persona saber la historia verdadera, sabiendo lo que os proponéis decir a
la gente.
-Lo haremos- aseguró Harry.
-Lo mejor es que ahora vayan a ver a la sseñora Pomfrey- sugirió Dumbledore- .
Ella estará muy enojada si no la dejas encargarse de ti desde el principio. Los
dos asintieron y salieron de la oficina, ambos preguntándose cómo el hombre
sabía que iban a utilizar a la Medi-bruja de Hogwarts.
Después de que se hubieran ido, Dumbledore envió una nota a todos los profesores
diciéndoles que habría una reunión importante en la sala de profesores después
del almuerzo de esa tarde. Después de eso, se recostó en su silla, reflexionando
sobre estos sucesos actuales.
-Lucius, ha comenzado- dijo suavemente-. Que Merlín te ayude si dañas a alguno
de ellos o a su niño.
La señora Pomfrey salió de su oficina justo cuando Harry y Draco entraban en la
enfermería. Frunció el ceño cuando vio a ambos muchachos. Las únicas veces que
normalmente aparecían en la enfermería juntos eran cuando peleaban.
-Bien, ¿qué les trae a los dos hasta aquíí tan temprano?- preguntó. Los muchachos
se miraron uno al otro, entonces Harry mascullo algo que ella no entendió.
-¿Excúseme, señor Potter?– pidió ella.
-Dije que estoy embarazado- repitió Harryy.
-Ya veo- susurró ella-. ¿Qué le hace penssar que está embarazado?
-Hice un encantamiento de embarazo- expliicó Draco-. Resultó positivo.
-¿Y por qué fue usted el que hizo el encaantamiento, señor Malfoy?- insistió la
medimaga,, mirando al otro muchacho.
-Porque soy el padre, el otro padre- le iinformó.
-¿Usted lo maldijo?- preguntó ella
-¡No!- exclamó Harry. Él se tranquilizó.-- Quiero decir, no fue nada que él
hizo... por lo menos no por si mismo. Quiero decir, ambos somos culpables.
-Lo qué está intentando decir es que nos emborrachamos una noche y terminamos en
la cama juntos- aclaró Draco.
-¿Tampoco han oído hablar del encantamiennto o las pociones anticonceptivas?-
preguntó ella, luego suspiró-. No importa. Lo hecho, hecho está. ¿Y cuánto
tiempo tienes?
-Dos semanas- contestó Harry, pensando quue eludir un poco no haría daño.
-Veo que habéis hecho la cosa honorable- comento ella, notando las pulseras.
-Padre insistió y Dumbledore convino- expplicó Draco-. Padre dijo algo sobre que
un heredero de Malfoy tiene que ser legítimo.
-Bien, tendré que examinarle- dijo ella-.. Quítese todo salvo la ropa interior y
acuéstese en la cama.
Harry se ruborizó hasta un rojo brillante mientras siguía sus instrucciones. Una
vez que estuviera en la cama, se acercó y pasó su varita sobre él varias veces,
luego comprobó la gráfica ubicada en el extremo de la cama, donde aparecieron
los resultados.
-¿Está todo bien?- preguntó Harry.
-En su mayoría- respondió la medimaga-. PPesa un poco menos de lo debido y el ser
un adolescente no ayuda nada tampoco. Tendrá que tener cuidado extra para
cerciorarse de que todo va como debe.
-¿Y el bebé?- averiguó Draco.
-En esta etapa, es demasiado temprano parra conseguir observar nada excepto las
lecturas generales, pero esas parecen ser normales- informó Pomfre-. Se
necesitarán algunas semanas más antes de poder decir cualquier cosa definida.
Vístase mientras consigo alguna información para usted en mi oficina- dio la
vuelta y se fue mientras Harry se incorporaba.
-Eso no fue tan malo- comentó Draco.
-Lo dice el único que no estaba tendido een la cama casi desnudo- murmuró Harry.
Cogió su ropa y comenzó a vestirse. Acabó justo cuando la medi-bruja volvía.
-Aquí está la lista de que hacer y que noo hacer- explicó, dándole varias hojas
de pergamino. Hay una lista de los síntomas que, si experimentara, yo quisiera
que viniera a verme inmediatamente. Hay también una lista de alimentos que debe
evitar y unos que debe tomar más a menudo. Otra cosa. El sexo está bien por el
tiempo que sea, pero si se convierte en incómodo o un peligro para el bebé, debe
cesar inmediatamente. Hay otras cosas que necesitaremos discutir pero pueden
esperar. Le veré otra vez en dos semanas.
-Sí, señora- los muchachos hablaron al unnísono. Dieron vuelta y se apresuraron
fuera de la enfermería.
-¿Piensas que nos creyó?- preguntó Draco cuándo estaban bien lejos de esa parte
del castillo.
-No importa- afirmó Harry-. La única perssona a la que ella dirá cualquier cosa
es a Dumbledore y él le desviará la información de ser necesario.
-Por lo menos no somos los que tenemos quue decirle a los profesores- se alegró
Draco-. Es posible que queramos evitarlos para los próximos días.
-Creo que tienes razón sobre eso- aceptó Harry.
-Vamos- lo animó Draco-. Llamamos a tía MMoria y vemos si nos lleva a Hogsmeade.
Moria convino, informándoles que los recogería y podrían almorzar en las Tres
Escobas y luego hacer algunas compras. Los muchachos decidieron pasar el tiempo
revisando las listas que la señora Pomfrey les dio.
-Oh, no- gimió Harry. Estaba leyendo lo qque hacer y no hacer mientras que Draco
revisaba la lista de alimentos.
-¿Qué?- preguntó Draco.
-No más vuelo- se quejó Harry-. Tendré quue dejar el Quidditch.
-No había pensado en eso- comentó Draco-.. Sin embargo, tiene sentido.
-¡¿Qué?!
-¿Y si caes de tu escoba o te golpean conn una bludger?- interrogó Draco- .Eso
podría matar al bebé.
-Lo sé, lo sé- suspiró el moreno-, pero eeso no significa que me tenga que
gustar.
-No, solo tienes que hacerlo- sentenció DDraco. Harry le sacó la lengua, haciendo
al rubio reír-. Vamos. Preparémonos para irnos.
Se encontraron con Moria en la entrada y salieron para la ciudad. Mientras
caminaban, le contaron a la mujer sobre la historia que habían inventado y la
visita a la medibruja. Ella les hizo algunas preguntas acerca de lo que la
señora Pomfrey les había dicho. Prometieron mostrarle las listas que habían
recibido.
Después de almuerzo, fueron a dar un paseo por las calles de la ciudad. Hicieron
las paradas requeridas en Honeydukes y Zonko. Moria los complació en la tienda
de caramelos pero los sacó rápidamente de la tienda de bromas. Estaba murmurando
algo sobre no querer tener problemas y mucho menos que los tuvieran los
muchachos.
-Estaban pasando por una tienda de ropa ccuando un escaparate atrajo la atención
de Harry y se detuvieron. Había un conjunto de ropa mágica de bebé. El traje era
azul marino. Había una capa haciendo juego del mismo color pero cubierto con
estrellas plateadas y doradas. El conjunto también incluía un sombrero,
calcetines y botines. Mientras los miraba, su mano fue a su estómago.
-¿Está algo mal, Harry?- preguntó Draco. Él y Moria notaron la solitaria lágrima
que corrió por cara del otro muchacho.
-Malditos sean- exclamó Harry-. ¡Que todoos se vayan al infierno!- con eso dio la
vuelta y comenzó a correr calle abajo.
-¡Harry, espera!- llamó Draco mientras éll y Moria se apresuraron detrás de él.
Lo alcanzaron justo fuera de la ciudad, Draco primero y un minuto o dos después,
Moria. Harry se sentó en el tronco de un árbol caído mientras Moria se sentaba a
su lado y Draco se inclinaba contra un árbol.
-¿Malditos quiénes?- preguntó Draco cuánddo recobró el aliento.
-Tu padre por forzarme en esto- dijo Harrry, prácticamente gritando-. Tengo
dieciséis años. Dieciséis. Tendría que preocuparme del siguiente partido de
Quidditch, no de si mi bebé va a estar bien o no. Maldito Dumbledore, por no
averiguar el por qué de esto. Habría podido hacerlo, yo lo sé. Habría podido
encontrar un lugar para ocultar a Sirius y Remus donde nadie pudiera
encontrarlos. Maldito Snape por ser tan bueno en su trabajo. Maldito Voldemort
por hacerme el Niño-Que-Vivió. Maldito el mundo mágico por encargarme del
problema que no pueden resolver o no lo harán- se cayó repentinamente.
-¿Y yo?- preguntó Draco después de un ratto-. Inclúyeme en esa lista. Quiero
decir, soy con el que estás casado y quién te dejó embarazado.
-No es tu culpa- afirmó Harry. Miró a Morria-. Tuya tampoco- ella tomó su mano y
la oprimió.
-¿Te sientes mejor?- le preguntó, dándolee un pañuelo.
-Lo lamento- murmuró Harry. Limpió su carra-. No debía haberos gritado. Quiero
decir, ni uno ni la otra lo causasteis.
-Estábamos a la mano, supongo- Draco se eencogió de hombros-. Personalmente,
quisiera gritarlo para mi mismo.
-Tienes permiso de gritarme en cualquier momento que quieras- agregó Moria.
-Gracias- Harry se rió entre dientes. >
-Harry, escúchame, ambos escucharme- hablló Moria-. Vuestra vida estaba llena de
altos y bajos antes de esto. El matrimonio y especialmente el bebé, simplemente
los ha aumentado. Apenas quisiera que recordarais que si me necesitáis, siempre,
para cualquier cosa, incluso si es solo hablar, todos lo que tenéis que hacer es
llamarme o enviarme una lechuza y yo estaré allí. Todos pueden tener sus propias
prioridades pero para mi sólo sois vosotros dos y este bebé. Recordar eso,
¿bien?- ambos muchachos cabecearon.
-Bueno- sonrió-. Terminemos de comprar. IIncluso te compraré el conjunto de bebé
que mirabas- se levantaron y se dirigieron nuevamente hacia la ciudad.
Lo qué nadie notó fue el escarabajo que se había arrastrado arriba del tronco
del árbol justo a tiempo de oír la última parte de la conversación.
¸¸,ø¤º°º¤ø °`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸
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