|
|
Capítulo 9
La siguiente semana, Harry y Draco fueron a la oficina del Director junto con
Sirius y Snape, para discutir qué querían hacer en la lucha para terminar con la
campaña de Voldemort
-Harry, Draco, involucrarse directamente enn esta lucha les supondrá un alto
costo- mencionó Dumbledore cuando los chicos expresaron su deseo de ayudar- .
Hemos perdido demasiadas personas por esta causa. ¿Están seguros de su decisión?
Tanto Harry como Draco asintieron en silencio.
-Cuando lo vi el verano pasado, supe que noo quería ser uno de sus secuaces-
empezó Draco-. No había planeado hacer nada al respecto, pero cuando él.......me
hizo eso.......yo....- Harry tomó una mano de Draco y se la apretó ligeramente,
intentando tranquilizarlo, y a cambió, el rubio le lanzó una sonrisa nerviosa.
Snape miró con sospecha las manos unidas de los muchachos, Sirius sólo sonrió, y
Dumbledore los miró con los ojos brillantes.
-Entiendo, Draco. Pero no dejes que eso reeemplace la verdadera razón para pelear
contra él- le recordó Dumbledore-. ¿Qué quieres hacer?
-Honestamente, no lo sé- contestó Draco-. NNo puedo ser espía. Mi padre y.....él,
pueden rastrearme fácilmente fuera de Hogwarts. Tampoco puedo ofrecer mucha
información, excepto la que obtenga de alguno de mis compañeros, y los
Slytherins de séptimo tienen intención de unirse a la tropa....
-Ya veo....Severus, tomarás nota de esto, ¿¿verdad?
Snape asintió.
-Profesor, si Draco no puede espiar, quizáss pueda ayudar en la elaboración de
pociones, o investigando en la biblioteca- sugirió Harry-. Digo, eso podría
ayudar, ¿cierto?
-Harry tiene un buen punto, Director. Y yo puedo entrenar a Draco junto con
Harry- agregó Sirius.
-Muy bien- aceptó el Director-. ¿Te gustaríía ayudar a los profesores Snape y
Lupin con las pociones y las investigaciones en la biblioteca?
Draco asintió.
-Draco- intervino Snape-. Me ayudarás a elaaborar algunas pociones curativas
sencillas los miércoles, una vez termines tus clases Avanzadas, dos horas antes
de la cena. Eventualmente, podrás realizar sueros de la verdad y pociones para
romper encantamientos, entre otras cosas. ¿Está claro?
-Sí, Profesor- contestó Draco-. ¿Cuándo ayuudaré a Rem.....quiero decir, al
Profesor Lupin, con sus investigaciones?
-En cualquier momento que tengas libre- le dijo Sirius.
-Puedes investigar conmigo- ofreció Harry. Severus soltó un gruñido bajo de
disconformidad pero los otros cuatro ocupantes del salón lo ignoraron.
-Eso estaría muy bien, Harry, ¿pero no seríía sospechoso?- inquirió Draco-. ¿Por
qué no investigamos por separado y nos reunimos con Remus, digamos, una vez a la
semana, para discutir lo encontrado con él?
-Sí, perfecto- replicó Harry-. Podríamos reeunirnos los martes en la noche. Sabes
dónde están sus habitaciones, ¿verdad?
Draco asintió.
-Entonces, quedamos así- señaló Dumbledore feliz-. Sugiero que todos vayan a
atender lo que sea que tengan que hacer antes de la cena. Todavía tienen cuatro
horas- el pequeño grupo se levantó pero antes que partieran, el Director
agregó-: Oh, señor Malfoy, gracias por unirse a la luz
Draco sonrió levemente y asintió al Director, antes de abandonar en silencio la
habitación, acompañado de Harry.
Harry y Draco caminaron tranquilamente a lo largo del desierto corredor, cada
uno saboreando la presencia del otro. Dos escaleras antes de llegar al Gran
Comedor, Draco rompió el silencio.
-Hey, Harry.
-¿Si?
-Gracias por acompañarme a lo del Director.. Nunca hubiera ido yo solo.
-No hay problema, Draco. Cualquier cosa porr un amigo
El rubio gimió internamente. “Harry sólo me ve como un amigo”
-¿Qué te pasa, Draco? – escuchó que Harry ppreguntaba.
-¿Huh? Oh, nada. Sólo estaba pensando en loo que voy a hacer para Dumbledore-
contestó Draco, disimulando su falta de atención-. Entonces, ¿qué vas a hacer
antes de la cena?
-Voy al campo de Quidditch a practicar. Aliicia nos citó.
-¿Alicia?
-Alicia Spinnet, de séptimo. Nuestra capitaana. Afortunadamente no es tan
obsesiva como Wood pero igual de exigente- suspiró Harry
-¿Ya vas a comenzar las prácticas? ¡Pero appenas llevamos una semana de clase!-
exclamó Draco.
-Demente, ¿cierto?- replicó Harry, sonrienddo. Y no te cuento cómo vamos a
practicar, sólo somos Alicia, Katie y yo.
-Tres personas no conforman precisamente unn equipo, ¿o sí?- preguntó Draco,
sonriendo a su vez.
-Sí.....¡hey! ¡No es justo! – gritó Harry dde repente.
-¿Huh? ¿Qué es lo que no es justo?- pregunttó Draco, confundido.
-Oh, Dios, soy tan estúpido.....- murmuró HHarry.
-¿Qué?
-Te dije que el resto del equipo va a ser nnovato. Oh, Dios, oh, Dios.....¡Alicia
va a matarme!- se lamentó Harry.
- Harry, si me hubieras dicho esto el año ppasado, o el anterior, hubiera usado
la información contra ti y tu equipo. Pero ahora no- lo tranquilizó Draco. “Y”,
pensaba, “deseo ganar toda tu confianza para que aprendas a amarme......” Un
momento. ¿Amor?¿De dónde había venido eso?
-Bueno, bueno, te creo. Pero si cuentas.....- advirtió Harry.
-Si lo digo, qué me harás?- replicó Draco een el mismo tono.
-Me aseguraré de ganarte en todos los juegoos de este año- contestó Harry,
sonriendo.
Draco sacudió la cabeza.
-Harry, por mucho que odie admitirlo, tú siiempre me ganas en nuestros partidos
de Quidditch. Eres un jugador demasiado bueno, ¿sabías?. De todas formas, no voy
a jugar de nuevo, así que no tienes por qué preocuparte.
Harry miró fijamente a su compañero, impactado.
-¿Qué TU QUÉ?
Draco suspiró.
-Dije que no voy a jugar más- repitió con ttristeza.
-¿Pero por qué?
-Milton Derrick, el capitán, me sacó a pataadas del equipo. Me lo dijo ayer.
Asumo que escuchó que me rehusé a aceptar la Marca, y fui desheredado, así que
me botó. Supongo que sólo es cuestión de tiempo antes que también me boten a
patadas de Slytherin.
Harry dio a Draco un cálido, amistoso abrazo.
-Lo lamento tanto, Draco.
-Gracias. Pero está bien. Sobreviviré- dijoo Draco con aire despreocupado.
-¿Por qué no lo dijiste antes? Tus compañerros de casa pueden herirte seriamente
si tienen oportunidad- razonó Harry.
-No se atreverán mientras esté en la escuella. E, imagino que Dumbledore ya lo
sabe. Tu dijiste que él siempre sabe todo.
-Tienes un buen punto- aceptó Harry, sonrieendo-. Prométeme una cosa. Cuídate,
especialmente cuando estés en tu casa, ¿vale?
Draco pensó que si la preocupación de Harry pudiera derretir las cosas, él no
sería nada más que un charco en el piso. Pero no mostró como se sentía ante el
otro chico. En lugar de eso, replicó:
-Sí, mamá
-Yo soy serio, Draco.
-No, no eres ‘Sirius’, eres Harry.
-¡Eres imposible!
-No, soy Draco.
Harry lo miró furioso. El rubio, a cambio, levantó las manos en señal de
rendición.
-¡Hey, yo sólo estaba diciendo la verdad!
-Lo que sea. En todo caso, me voy a la prácctica. ¿Qué vas a hacer tú?- le
preguntó el Gryffindor, cambiando de tema.
-Creo que voy a regresar a mi habitación. DDormir un par de horas, quizás. No sé.
Ya veré cuando llegue allí.
-Cuídate, ¿bien?
-Sí, lo haré. Gracias Harry.
-Cuando quieras. ¡Hasta luego!- y con eso, Harry giró hacia el pasillo de la
derecha, el cual lo conducía hacia la entrada del Vestíbulo Principal, mientras
Draco tomaba el corredor opuesto, que bajaba hacia las mazmorras.
¸¸,ø¤º°º¤ø
°`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸
|
|