Masas 127 - 5/6/98
A 30 a#os de la gesta del Mayo franc�s, pongamos en pie un movimiento estudiantil revolucionario
Los antecedentes del Mayo franc�s del 68 debemos encontrarlos no solamente en la lucha estudiantil contra el orden establecido, tanto dentro de las universidades como la lucha emprendida contra el propio sistema, sino tambi�n en la situaci�n pol�tica mundial.
Ser�a por dem�s extenso y no compatible en este espacio hacer un balance a 30 a#os del Mayo en toda su din�mica. Pero si nos interesa destacar algunos aspectos de aquella gloriosa gesta.
En primer lugar debemos subrayar el marco mundial en donde se desarrolla el Mayo del 68. La crisis en que se encontraba el capitalismo en la mitad del ad�cada del 60, un "impasse" en donde el escenario cotidiano era miseria y explotaci�n de las colonias y semicolonias (llamadas del tercer mundo), en donde entra en una extensa crisis que llega hasta los a#os 80, donde se abre nuevamente un ciclo expansivo del capital.
La instauraci�n del Estado Obrero Cubano en el 59, la guera de Vietnam, con la notable repercusi�n dentro del basti�n imperialista: EEUU, la lucha revolucionaria de Argelia y su repercusi�n al interior de la rep�blica francesa - recuerdese que este pa�s era colonia de �sta �ltima -, Bolivia en el 52, Indonesia en el 65, el Cordobazo en el 68, la lucha revolucionaria boliviana en el 71, etc, revelan el marco internacional.
Otro aspecto es la reivindicaci�n que hacemos de los m�todos de acci�n directa, manifestando con �stos que se "pod�a contra el regimen capitalista" en Francia, as� se sucedieron las marchas, la huelga estudiantil, la lucha callejera, el enfrentamiento con la policia contestando a la violencia, y no aceptando antes que nada ser los que organicen la explotaci�n, los t�cnicos de la producci�n capitalista, ser la expresi�n de la divisi�n del trabajo manual e intelectual; de esta manera luchaban por una sociedad sin clases, sin explotados y explotadores.
Cabe se#alar en esta perspectiva c�mo se generaliz� tal movimiento a sectores obreros, poniendo en primer lugar sus propias reivindicaciones de salario, menoa a#os para jubilarse, reducci�n de las jornadas laborales, etc. Es de notar que practicamente se desarroll� la huelga general indefinida; quedando Francia bajo la direcci�n de los trabajadores, que coordinaban las luchas, impon�an en forma tendencial el control de precios como as� de la producci�n, etc.
Por otro lado, el movimiento se extend�a a Italia a Alemania en donde se produc�an manifestaciones multitudinarias de estudiantes.
Cabe se#alar que este movimiento se gesta en contra - producto de la experiencia con el Stalinismo - del PCF en donde �ste con su pol�tica conciliatoria aislaba o tricionaba tal movimiento.
Uno de las mayores limitaciones de la lucha estudiantil de Francia la expresa claramente uno de sus m�ximos dirigentes, Daniel Cohn-Bendit en donde en la linea de delimitarse con el Partido Comunista Franc�s, reniega del rol de vanguardia, y de lucha preparatoria que �sta debe llevar adelante hasta llevar al movimiento a la victoria, cayendo en posiciones espontaneistas y anarquistas, ... la fuerza de nuestro movimiento se apoya en una espontaneidad incontrolable, que da el impulso sin pretender canalizar o sacar provecho de la acci�n que ha desencadenado. Para nosotros existen hoy dos soluciones evidentes. La primera consiste en reunir cinco personas de buena formaci�n pol�tica y pedirles que redacten un programa, que formulen reivindicaciones inmediatas de aspectos s�lidos y digan: "esta es la posici�n del movimiento estudiantil, hagan seg�n eso lo que quieran". Es la mala soluci�n. La segunda consiste entratar de hacer comprender la situaci�n, no a la totalidad delos estudiantes, ni siquiera a la totalidad delos manifestantes, pero a un gran n�mero de entre ellos. Para eso, es preciso evitar la creaci�n inmediata de una organizaci�n o definir un programa que ser�an inevitablemente paralizantes. La �nica oprotunidad del movimiento
es justamente ese desorden.
Acaso no corespond�a organizar al movimiento desde las bases y no caer en la presi�n de este o moverse al compas del mismo?, o acaso el pael contra revolucionario jugado por el Partido Comunista Franc�s no implicaba desde la vanguardia revolucionaria una pol�tica en contra de este?, o acaso no correspondia se#alar cuales eran las vallas u obst�culos a resolver por el movimiento?. Ac� nos delimitamos con el Sr. D. Cohn-Bendit.
Creemos que su posici�n es contraria a la pol�tica revolucionaria, que con posiciones anarquistas el movimiento, as� lo ha demostrado la historia, no puede resolver las pol�ticas reformistas de los diferentes agrupamientos estudiantiles; o este se#or pensaba que bastaba solamente con la fuerza del movimiento para resolver los problemas de la revoluci�n?
A treinta a#os de esa lucha, en momentos que el capitalismo se encuentra en una profunda crisis, en donde en la tierra del "iluminado" Cohn-Bendit se est�n protagonizando luchas de gran envergadura - ferroviarios, Air France, etc. -; donde el movimiento de masas y en particular los universitarios en Indonesia pone al pa�s en una franca situaci�n revolucionaria - independientemente de su desenlace -; lo que corresponde se#alar con total firmeza es la vigencia de la herramienta revolucionaria que hay que construir: el Partido Obrero Revolucionario, no solamente en el plano nacional, sino a escala Mundial, que elabore el programa correspondiente al pa�s en donde actua, que dirija la Revoluci�n Internacional, y que combata las pol�ticas revisionistas de todo color. Para que las futuras movilizaciones no sean desviadas a salidas institucionales, como el parlamento, etc. - llevando a tales movimientos a la frustraci�n, producto de
la inviabilidad de estas - que tanto defiende hoy "nuestro" Daniel Cohn-Bendit, debemos destruirlas solamente confiando en nuestras propias fuerzas.
A treinta a#os del Mayo del 68 el mejor homenaje a aquellos jovenes estudiantes y obreros, es generar un solidario, politizado y revolucionario movimiento estudiantil que luche contra la opresi�n imperialista; los estudiantes de Neuqu�n marcan el camino y las tareas a realizar. Manos a la obra.
Pedro Bala