Masas 129 - 17/8/98
Editorial
"Ahora la pelota la tenemos nosotros", declar� el dirigente de la CTA Victorio Paul�n, en una reuni�n multisectorial realizada a fines de julio en Rosario, con motivo de dar una respuesta de conjunto al reguero de conflictos de la zona.
La futbol�stica frase fue dicha a manera de respuesta prometedora ante los reclamos de los como#eros del PAMI, de NESTLE, de portuarios (entre otros) dada la inminencia de una reuni�n nacional de la Mesa de Enlace (MTA, CTA, Corriente Clasista y Combativa).
D�as despu�s, los "combat�bios" nos mostraron, no s�lo su ineficacia para pisar el �rea, sino que decididamente patean en contra.
Es que el "estado de alerta y movilizaci�n" decretado por el sindicalismo autoproclamado opositor, configura un verdadero desaire, no ya ni s�lo a las expectativas de las luchas en curso, sino a los propios cuadros medios de base de estas corrientes.
En qu� qued� el paro general para cuando se diera tratamiento a la Ley de flexibilidad laboral? Alguien puede creer seriamente que puede llamarse "lucha" a las marchitas, abrazos simb�licos o a las amenazas de "escraches" a los diputaddos que voten la Ley? Y la postergaci�n a setiembre del paro y movilizaci�n docente, a qu� responde?
En verdad, las c�pulas de la Mesa de Enlace est�n claramente comprometidas con la partidocracia burguesa /ll�mese esta Alianza o duhaldismo), por lo que es totalmente inconveniente "hacer olas", cuando la burgues�a en su conjunto est� en plena iniciativa electoral, buscando desesperadamente incrementar las ilusiones del pueblo trabajador en el voto. Es esta pol�tica paralizante la que da aire a la burocracia cegetista menemista, y via ella, al propio Gobierno, que presentan la Ley de Flexibilidad laboral esclavista como un "recurso contra la desocupaci�n".
Desde luego, el "operativo desactivaci�n" realizado por la Mesa de Enlace, se vio facilitado por la inexistencia o extrema debilidad de una presi�n de bases, de manera de obligar a esta burocracia de guante blanco a ir m�s all� de sus prop�sitos. Los conflictos existentes han podido ser aislados, no porque sus protagonistas no vieran la necesidad de un plan de lucha de conjunto, nacional, sino porque la pol�tica desactivadora, no tuvo el obst�culo de un FRENTE �NICO del activismo combativo, que lograra arrastrar a su terreno a las bases sindicales de los traidores, configur�ndose como una nueva direcci�n en el curso mismo de la lucha.
Esta REALIDAD potencia las iniciativas pol�tico-bueguesas. Como lo anticip�ramos desde estas p�ginas, la campa#a por la re-reelecci�n de Menem (as� como su "renunciamiento"), formaron parte de este operativo, fundamentalmente para garantizar la gobrenabilidad hasta el 99. LOs aprestos pre-electorales de la Alianza y el PJ, sus internas, y la caja de resonancia que brindan cotidianamente los poderosos medios de prensa, tienden a ubicar el escenario pol�tico nacional en un terreno burgu�s, adverso para las tendencias a la acci�n directa, a�n existentes en el seno de las masas. Al mismo tiempo, los nuevos vientos de crisis capitalista que viene de Asia, golpean el precario equilibrio del plan econ�mico, en el sentido que obligan a incrementar el endeudamiento (tanto p�blico como privado), como recurso financiero de defensa de la convertibilidad.
Esto no s�lo es una bomba de tiempo, sino que significa a�n mayores presiones del FMI, que apuntan a que el gran capital se quede hasta con el �ltimo activo de la �ltima riqueza de la nacion oprimida. A su vez, las presiones obligan a imponer m�s y m�s medidas antiobreras (!flexibilidad laboral!), cuyo com�n denominador es el incremento al m�ximo posible de la extracci�n de plusval�a, v�a desocupaci�n y ca�da sistem�tica del poder adquisitivo de los salarios. A pesar de los avances de los capitalistas en este terreno, por las condiciones adversas del mercado mundial, y por que a�n le es insuficiente el retroceso obrero, no se logra revertir el importante deficit de la balanza comercial, con lo cual vuelven a caerse las expectativas de superar el d�ficit fiscal con recuesos impositivos genuinos.
Las plataformas electorales que ya dise#an los partidos burgueses (inclu�do Duhalde, con su demag�gico "cambio de modelo"), est�n dirigidas claramente a granjearse la simpat�a del Imperialismo y del Gran Capital que nos oprime d�a a d�a. Dadas las condiciones econ�micas objetivamente explosivas, todos se cuidan de no ser veh�culo, siquiera deformado, del descontento social.
En estas condiciones, las tareas revolucionarias deben confluir hacia avanzar en la independencia pol�tica de la clase obrera y del conjunto de los explotados de la ciudad y el campo.
El punto de partida es el agrupamiento del activismo que quiere luchar, la definici�n de un programa de acci�n, y la puesta en pie de las organizaciones elementales de la clase, en primer lugar las ASAMBLEAS DE BASE.
Es en este terreno, de frente �nico elemental de lucha, en el que nuestra organizaci�n libra la batalla por la construcci�n de un PARTIDO OBRERO REVOLUCIONARIO.