| FELICIDAD
Jorgito era hijo de la t�a teresa y el t�o Jorge, una pareja de esposo venidos de Huaraz afincados en Chimbote, y fue tanta la amistad y afinidad que hicieron con mis padres que terminamos siendo familia. Jorgito y sus hermanos, siguiendo la costumbre de la sierra, hablaban siempre en diminutivo; as� nosotros �ramos sus primitos y mis padres sus ti�tos, asimismo era s�per querend�n (cari�osito como dir�a �l) y sol�a dibujar una gran sonrisa de oreja a oreja que en su rostro trigue�o y sus ojos grandotes parec�a que est�bamos ante la publicidad del hombre feliz. Jorgito viv�a en Buenos Aires y venia por las tardes a nuestra casa a jugar con nosotros y a ver televisi�n. Nuestra serie favorita era �Jim de la Selva� una serie antigua en blanco y negro que ve�amos imperturbables y en concentraci�n absoluta. Cuando nos fuimos a estudiar a Lima ya solo ve�amos a Jorgito las vacaciones de diciembre cuando regres�bamos a Chimbote. Solo una vez al a�o nos ve�amos y record�bamos nuestros juegos procurando retomar el tiempo perdido. Al terminar el colegio la familia de Jorge decidi� mudarse a Lima, donde nosotros ya radic�bamos hacia tiempo; por supuesto una vez instalados nuestros padres volvieron a verse con frecuencia y la presencia de Jorgito en nuestra casa era casi a diario. Tan asiduo era Jorgito que incluso ya formaba parte de nuestro grupo de amigos, all� en Lince el barrio donde viv�. Por su forma de hablar, su alegr�a y sobre todo por esa amplia sonrisa casi petrificada en su rostro que parec�a una publicidad de pasta dental, mis amigos rapidamente le pusieron de apodo: �Felicidad�; as� Jorgito cambio de nombre y su nombre de batalla paso a ser: �Jorgito Felicidad�. Pero hubo un episodio en el cual hizo honor por todo lo alto a su apodo. Era un a�o nuevo el cual hab�amos decidido pasarlo en nuestra casa de campo con un grupo de amigos. Aquel viaje estuvo plagado de varios inconvenientes: se nos bajo una llanta, se nos olvido la llave de la casa, no encontr�bamos carb�n para la parrilla en fin un sin numero de problemas, pero si alguien nos ayudo a pasarla bien y se ofreci� a solucionar todos los problemas ese fue �Jorgito Felicidad�. No hab�a eventualidad que pudiera opacar aquellos momentos felices, y fue ah� que nos dimos cuenta que aquella sonrisa casi eterna en su rostro era el reflejo de su alma, era su carta de presentaci�n, era en fin su modo de ver y vivir la vida. Y aquella fue la �ltima vez que vi. a �Jorgito Felicidad� en todo su esplendor; pasaron algunos a�os y no volv� a saber m�s de Jorgito. Hace dos a�os me encontraba de vacaciones en Lima y recib� una llamada devastadora. Era la hermana mayor de Jorgito que inconsolablemente me contaba que hacia un mes le hab�an detectado un tumor en el cerebro, y antes que pudieran intervenirlo ya no hab�a soportado, dejando de existir esa ma�ana. Por la tarde junto a mis padres fuimos a despedir a Jorgito dando el p�same a su familia. �Jorgito Felicidad� yac�a en aquella caja gris en uno de los velatorios del Cementerio Brit�nico en el Callao. Nos acercamos a verlo y ni toda la felicidad que en vida irradiaba Jorgito pudo consolarnos y resignarnos ante aquella malograda imagen. Cerca de la una de la ma�ana pasamos a retirarnos. Era la primera vez que hab�a ido a ese cementerio, �ltima morada de Jorgito. Ya en mi auto y sin darme cuenta, me vi perdido en aquellas calles que nunca hab�a transitado, sin embargo rapidamente me puse en camino. All� al fondo una iluminada doble avenida permiti� ubicarme. Al llegar a ella y levantar la cabeza grande fue mi sorpresa al ver un inmenso letrero que parec�a haber estado esper�ndome. En luces de neon un restaurante anunciaba su nombre: FELICIDAD. Una enorme carcajada despert� a mis padres: ��Que pasa, hijo? te r�es solo, pareces loco� y claro que estaba loco. Pero loco de alegr�a. Jorgito me hab�a llevado hasta ah� para darme una vez mas y como siempre, hasta en los momentos mas �lgidos, un poco de su vida, un poco de felicidad, aquella que disfrutamos con su presencia quienes tuvimos la dicha de conocerlo y que hoy estoy seguro la comparte all� arriba con el mism�simo se�or. |