MI PATA SALADA Por: Martin �AY, CHIMBOTE! Un viento fr�o recorre el malec�n a esta hora de la madrugada. De repente nos hemos quedado todos callados y la voz aguardentosa de Sabina retumba dentro de mi auto cant�ndole a todas las Mar�as Magdalenas del mundo, a todas las mam�s de tanto hijo de puta que he tenido que escuchar y leer en los �ltimos d�as. �Salud��, rompe el silencio Eduardo desde el asiento de atr�s junto a Henry, detr�s de Lucho, reclam�ndome apurar el Viejo Tonel Acholado que espanta el fr�o. Salud, respondo y bebo, y es Chimbote y su Centenario el tema que est� en discusi�n, en nuestros labios y en nuestro �nimo sombr�o. Y aunque debiera ser la �Chimbotera� el tema de fondo, sigue Sabina, borracho genial, cr�pula de mi�rcoles, preguntando quien nos ha robado el mes de abril. �Qui�n, pues, Chimbote? �Qui�n nos ha frenado en seco, cortado las ganas y desperdiciado una oportunidad hist�rica para apuntalar y desarrollar de una vez y para siempre eso que queremos llamar �Chimbotanismo�, para agrupar a todo un pueblo alrededor de un sentimiento com�n y sentar las bases de su desarrollo? �Chimbote es una ciudad de inmigrantes�, hemos escuchado repetir por todos los medios a los representantes de ese �club� conformado por empresarios-delincuentes y pol�ticos-rateros, que con su dinero mal habido ha tomado por asalto las instituciones de nuestra tierra. �Nos sentimos Chimbotanos�, tambi�n han dicho. Nada m�s falso. De ser eso cierto � �estar�a Chimbote como actualmente est�? �ser�a la tierra de nadie carente de identidad y (perm�tanme la huachafer�a) cari�o en que se ha convertido? Nadie duda que Chimbote esta llena de for�neos, tanto en sus clases que deber�an ser �dirigentes� (y no esa chusma golosa que la conforma) como en el enorme cintur�n de pobreza e ignorancia que constituye �nuestro� pueblo. Lo que aqu� ocurre es que los �chimbotanos�, los que pertenecemos a las llamadas �familias antiguas� y tenemos por lo menos un abuelo enterrado en este suelo, no tenemos vela en este entierro por que lamentablemente hemos perdido la conducci�n de nuestra ciudad y nuestro peso real (sobre todo en lo econ�mico) es igual a cero. �Y que pretend�amos en este Centenario?, preguntar� alguno de los miembros de la mamarrachenta comisi�n que pasar� a la historia por entregarnos �eso� que nos entreg�. Por supuesto que no �una noche de fanfarria�, menos con los atorrantes artistas que pretend�an presentar en el estadio inconcluso. Pretend�amos, �se�ores�, una fiesta de CHIMBOTANISMO PURO, donde se resaltara y homenajeara a nuestras viejas glorias Chimbotanas en el deporte, el arte y la cultura. Quer�amos tener algo de los Pasteles Verdes, de Los Rumbaney, saber de los grupos roqueros Chimbotanos que algunas vez sonaron a nivel nacional, ver a don Alberto Haro interpretar su �Huanchaquera�, escuchar cantar en alg�n evento oficial a don Lucho Murillo nuestro hermoso himno, concursos escolares alusivos a Chimbote, quiz�s ver un partido del G�lvez contra la selecci�n de la ADFP � y tantas cosas que se nos vienen a la mente en lugar el desastroso e incumplido programa en el que figuraban cursos de prevenci�n de enfermedades, absurdos encuentros de clubes (�?) y actividades privadas que no ten�an nada que hacer con nuestro Centenario. �Ay, Chimbote, Cuantas cosas se nos vienen a la mente en esta hora! Recuerdo mi trist�simo s�timo cumplea�os, ingresando a la ciudad en el taxi que nos hab�a llevado a �la campi�a� por tal ocasi�n, y encontrarla destruida el d�a del terremoto del 70, la gente, el llanto, los escombros. Y recuerdo a mi viejito cont�ndome con fruici�n historias de su dura infancia que recordaba con cari�o y especialmente sus proezas natatorias desde la punta del antiguo muelle a la playa preciosa de esos tiempos, de sus amigos de siempre, de la primera promoci�n del colegio �San Pedro�, y a mi querid�simo t�o Eloy desinflando leyendas como si nada cont�ndome sus sanas mataperradas de aquellos tiempos y tambi�n historias como las del tal �Tarrata�, que �l s�lo recordaba como un vaguito al que m�s de una vez hab�a �gomeado� por faltoso. Y mis primeros a�os escolares en el �Raimondi�. Y luego, ya en mi adolescencia mis viajes de regreso desde Lima, donde estudiaba, y las visitas a la casa de los abuelos maternos y luego el retorno definitivo, el reencuentro con los amigos, el primer negocio en Chimbote y all�, ahora y siempre el incomparable sentimiento del arraigo y poder decir con Chimbote en el coraz�n: �m�o�, �nuestro�, �nosotros�. Ahora s� amanece el sol radiante en la bah�a y un nav�o se divisa en alta mar, el sol empieza a asomarse detr�s de la isla blanca dibujando sus formas y media sonrisa, que quiere ser sarc�stica, me corta la cara: -Salud �digo, levantando el vaso- por el pr�ximo, que ser� mejor. Salud por el Bicentenario. Una bandada de gaviotas vuela sobre la orilla alborotando todo con sus graznidos, pero all� en mi �corvina�, cuadrados en el malec�n frente al mar de Grau, nadie tiene ganas de bromear. |