6 CULPABLES E INOCENTES
Cuando una sociedad atraviesa etapas de crisis, surge la necesidad de
una autocrítica. Ello nos lleva a buscar las causas que producen los distintos
fenómenos sociales. Así llegamos a una sucesión de decisiones humanas regidas,
o no, por normas éticas. Denominamos culpables a los que favorecieron el Mal,
siendo inocentes los que favorecieron el Bien, mientras que el resto, los
indiferentes, pueden ser considerados como cómplices del Mal. Marco Tulio
Cicerón escribió: “La ignorancia del bien y del mal es lo que más perturba la
vida humana”.
Hay quienes piensan que el
hombre es malo por naturaleza y que sólo un Estado dominante puede lograr que
actúe en forma civilizada. Thomas Hobbes se refería a
la vida del hombre como “solitaria, pobre, desagradable, brutal y corta”.
Anteriormente Sócrates decía: “Sólo hay un bien: el conocimiento. Sólo hay un
mal: la ignorancia”.
Dentro de la dificultad que el
tema presenta, podemos definir lo de la culpabilidad y la inocencia suponiendo
la existencia de un intermediario entre el individuo y la sociedad, tal el caso
de la “mentalidad generalizada” de la sociedad. Esta mentalidad común impone
una manera de ver la realidad y cierta escala de valores. La mayoría de las
personas actúa bajo la influencia del medio social; de ahí que existirán
quienes empeoran y quienes mejoran dicha mentalidad, siendo los principales
culpables e inocentes, respectivamente.
El fanatismo, opuesto a la
razón, atribuye una causa exclusiva al Bien y una causa exclusiva al Mal. Así,
para algunos, la culpa de todos los males es del sistema, los políticos, el
FMI, etc. La eliminación de esa única causa solucionaría todos los problemas.
Jacinto Benavente escribió: “Una idea fija siempre parece una gran idea, no por
ser grande, sino porque llena todo un cerebro”.
Existe una frase que describe
la influencia que recibe un individuo: “Dime con quien andas y te diré quien
eres”. En el caso de los países podemos preguntar por la figura más relevante e
importante. En el siglo XX, la figura más destacada de
La propaganda atribuye a los
políticos tal o cual obra pública olvidando que el dinero surgió de quienes
pagaron sus impuestos. El gobernante tiene la obligación de darle un buen uso,
pero por ello no debería ser considerado como un benefactor de la sociedad.
William L. Mackenzie King
escribió: “Las promesas que hicieron ayer los políticos son los impuestos de
hoy”.
En forma irresponsable, los
políticos se atribuyen todos los méritos por algo que salió bien. De esa forma
acostumbran al pueblo a suponer que muy poco depende de cada individuo y que
todo depende de las decisiones del gobierno. Dwight
W. Morrow escribió: “Si un partido político se
atribuye el mérito de la lluvia, no debe extrañarse de que sus adversarios lo
hagan culpable de la sequía”.
La política se desvirtúa
cuando se pierden de vista los grandes ideales de la humanidad y cuando tal
actividad se limita al dictado de leyes sin intentar orientar al individuo.
Platón escribió: “Hasta que los filósofos se encarguen del gobierno o los que
gobiernen se conviertan en filósofos, de modo que el gobierno y la filosofía
estén unidos, no podrá ponerse fin a las miserias de los estados”.
A veces se critica a quien no
participa en política y deja su lugar a gente irresponsable. Ello se debe
también a que las estructuras partidarias no admiten fácilmente a personas
ajenas. Juan B. Alberdi escribió: “Es natural que los que comen del bolsillo de
la patria la amen como a su vida, es decir, como a su pan. Creen amar a su
patria, mas lo que aman es su pan”.
7
FE NEGATIVA
Y UNIVERSO
Así como la fe en
los Libros Sagrados hace que muchos nieguen hechos tan significativos como el
proceso de la evolución, existe una “fe negativa” que tiende a ignorar la tendencia
hacia niveles de mayor complejidad en el desarrollo del universo. En el primer
caso se trata de “salvar” la idea de un universo que tiene cierta finalidad,
mientras que en el otro caso se trata de “salvar” la idea de que no tiene
finalidad alguna.
Se habla del
“sentido del universo” cuando se quiere significar un sentido objetivo del
mismo. Es como una flecha que nos indica la “mano” a seguir cuando circulamos
por una calle. De ahí que podemos seguir esa dirección o bien la opuesta,
dependiendo de que queramos adaptarnos al orden natural, o no.
También podemos
pensar en un gran espacio en donde no existen flechas preferenciales, por lo
que daría lo mismo seguir cualquiera de las direcciones posibles.
La fe, tanto la
positiva como la negativa, hace predominar las creencias a las evidencias. Por
lo que resulta ser un gran escollo para el avance del conocimiento. Rafael Gambra, refiriéndose a esta actitud, escribió: “Vosotros
los creyentes –se ha dicho- no podéis hacer filosofía porque cada uno, en el
fondo, sabéis muy bien cuál es el origen, la esencia y el fin del Universo y de
vosotros mismos, y antes de empezar se puede ya saber en lo que vais a
terminar. Vuestra especulación no puede ser nunca libre, racional, sincera,
sino sólo una especie de apologética interesada en demostrar lo que de antemano
creéis” (De “Historia Sencilla de la Filosofía” – Ediciones Rialp
SA)
Respecto del
sentido del universo, se transcriben algunos escritos del astrofísico Hubert Reeves:
“Desde hace quince
mil millones de años, la materia evoluciona hacia estados de organización, de
complejidad, de nivel, cada vez más elevados. A partir del caos primordial, ha
engendrado sucesivamente: los nucleones, los átomos, las células y los
organismos vivos”.
“La expresión principio de complejidad puede
reemplazar, favorablemente a mi entender, el «chauvinismo» poco justificado del
término «antrópico». Las leyes naturales, las
constantes de la física, las condiciones macroscópicas universales parecen
particularmente apropiadas para que emerja la complejidad a lo largo de las
eras. La pulsión de la vida es, también, una gestación de la inteligencia”
“A nuestro primer
enunciado: la naturaleza está
estructurada como un lenguaje, añadiremos ahora un segundo: la pirámide de la complejidad se edifica en
el curso del tiempo”.
“La secuencia temporal de los capítulos de
evolución nuclear, atómicos, moleculares y biológicos une la existencia del ser
humano a las condiciones físicas del más lejano pasado del universo”. “El
universo posee, desde los tiempos más alejados accesibles a nuestra
exploración, las propiedades requeridas para llevar a la materia a ascender los
peldaños de la complejidad”.
“De los
conocimientos científicos contemporáneos surge una nueva imagen del ser humano.
Destronado de sus pretensiones de ser «el centro del mundo», encuentra una
nueva divinidad. Está colocado muy alto en la escala de los seres organizados
de la naturaleza. En el lugar a donde le ha llevado esa larga gestación en la
que están implicados todos los fenómenos cósmicos”.
(Del libro “El
sentido del Universo” – EMECE Editores SA)