6 CULPABLES E INOCENTES

 

Cuando una sociedad atraviesa etapas de crisis, surge la necesidad de una autocrítica. Ello nos lleva a buscar las causas que producen los distintos fenómenos sociales. Así llegamos a una sucesión de decisiones humanas regidas, o no, por normas éticas. Denominamos culpables a los que favorecieron el Mal, siendo inocentes los que favorecieron el Bien, mientras que el resto, los indiferentes, pueden ser considerados como cómplices del Mal. Marco Tulio Cicerón escribió: “La ignorancia del bien y del mal es lo que más perturba la vida humana”.

 

   Hay quienes piensan que el hombre es malo por naturaleza y que sólo un Estado dominante puede lograr que actúe en forma civilizada. Thomas Hobbes se refería a la vida del hombre como “solitaria, pobre, desagradable, brutal y corta”. Anteriormente Sócrates decía: “Sólo hay un bien: el conocimiento. Sólo hay un mal: la ignorancia”.

 

   Dentro de la dificultad que el tema presenta, podemos definir lo de la culpabilidad y la inocencia suponiendo la existencia de un intermediario entre el individuo y la sociedad, tal el caso de la “mentalidad generalizada” de la sociedad. Esta mentalidad común impone una manera de ver la realidad y cierta escala de valores. La mayoría de las personas actúa bajo la influencia del medio social; de ahí que existirán quienes empeoran y quienes mejoran dicha mentalidad, siendo los principales culpables e inocentes, respectivamente.

 

   El fanatismo, opuesto a la razón, atribuye una causa exclusiva al Bien y una causa exclusiva al Mal. Así, para algunos, la culpa de todos los males es del sistema, los políticos, el FMI, etc. La eliminación de esa única causa solucionaría todos los problemas. Jacinto Benavente escribió: “Una idea fija siempre parece una gran idea, no por ser grande, sino porque llena todo un cerebro”.

 

   Existe una frase que describe la influencia que recibe un individuo: “Dime con quien andas y te diré quien eres”. En el caso de los países podemos preguntar por la figura más relevante e importante. En el siglo XX, la figura más destacada de la Argentina ha sido Perón. Para conocerlo podemos mencionar algunas de sus frases: “Levantaremos horcas en todo el país para colgar a los opositores”. “Distribuiremos alambre de enfardar para ahorcar a nuestros enemigos”. “Aquél que en cualquier lugar intente alterar el orden en contra de las autoridades puede ser muerto por cualquier argentino”.

 

   La propaganda atribuye a los políticos tal o cual obra pública olvidando que el dinero surgió de quienes pagaron sus impuestos. El gobernante tiene la obligación de darle un buen uso, pero por ello no debería ser considerado como un benefactor de la sociedad. William L. Mackenzie King escribió: “Las promesas que hicieron ayer los políticos son los impuestos de hoy”.

 

   En forma irresponsable, los políticos se atribuyen todos los méritos por algo que salió bien. De esa forma acostumbran al pueblo a suponer que muy poco depende de cada individuo y que todo depende de las decisiones del gobierno. Dwight W. Morrow escribió: “Si un partido político se atribuye el mérito de la lluvia, no debe extrañarse de que sus adversarios lo hagan culpable de la sequía”.

 

   La política se desvirtúa cuando se pierden de vista los grandes ideales de la humanidad y cuando tal actividad se limita al dictado de leyes sin intentar orientar al individuo. Platón escribió: “Hasta que los filósofos se encarguen del gobierno o los que gobiernen se conviertan en filósofos, de modo que el gobierno y la filosofía estén unidos, no podrá ponerse fin a las miserias de los estados”.

 

   A veces se critica a quien no participa en política y deja su lugar a gente irresponsable. Ello se debe también a que las estructuras partidarias no admiten fácilmente a personas ajenas. Juan B. Alberdi escribió: “Es natural que los que comen del bolsillo de la patria la amen como a su vida, es decir, como a su pan. Creen amar a su patria, mas lo que aman es su pan”.

 

  

 7  FE  NEGATIVA  Y  UNIVERSO

 

Así como la fe en los Libros Sagrados hace que muchos nieguen hechos tan significativos como el proceso de la evolución, existe una “fe negativa” que tiende a ignorar la tendencia hacia niveles de mayor complejidad en el desarrollo del universo. En el primer caso se trata de “salvar” la idea de un universo que tiene cierta finalidad, mientras que en el otro caso se trata de “salvar” la idea de que no tiene finalidad alguna.

 

Se habla del “sentido del universo” cuando se quiere significar un sentido objetivo del mismo. Es como una flecha que nos indica la “mano” a seguir cuando circulamos por una calle. De ahí que podemos seguir esa dirección o bien la opuesta, dependiendo de que queramos adaptarnos al orden natural, o no.

 

También podemos pensar en un gran espacio en donde no existen flechas preferenciales, por lo que daría lo mismo seguir cualquiera de las direcciones posibles.

 

La fe, tanto la positiva como la negativa, hace predominar las creencias a las evidencias. Por lo que resulta ser un gran escollo para el avance del conocimiento. Rafael Gambra, refiriéndose a esta actitud, escribió: “Vosotros los creyentes –se ha dicho- no podéis hacer filosofía porque cada uno, en el fondo, sabéis muy bien cuál es el origen, la esencia y el fin del Universo y de vosotros mismos, y antes de empezar se puede ya saber en lo que vais a terminar. Vuestra especulación no puede ser nunca libre, racional, sincera, sino sólo una especie de apologética interesada en demostrar lo que de antemano creéis” (De “Historia Sencilla de la Filosofía” – Ediciones Rialp SA) 

 

Respecto del sentido del universo, se transcriben algunos escritos del astrofísico Hubert Reeves:

 

“Desde hace quince mil millones de años, la materia evoluciona hacia estados de organización, de complejidad, de nivel, cada vez más elevados. A partir del caos primordial, ha engendrado sucesivamente: los nucleones, los átomos, las células y los organismos vivos”.

 

“La expresión principio de complejidad puede reemplazar, favorablemente a mi entender, el «chauvinismo» poco justificado del término «antrópico». Las leyes naturales, las constantes de la física, las condiciones macroscópicas universales parecen particularmente apropiadas para que emerja la complejidad a lo largo de las eras. La pulsión de la vida es, también, una gestación de la inteligencia

 

“A nuestro primer enunciado: la naturaleza está estructurada como un lenguaje, añadiremos ahora un segundo: la pirámide de la complejidad se edifica en el curso del tiempo”.

 

La secuencia temporal de los capítulos de evolución nuclear, atómicos, moleculares y biológicos une la existencia del ser humano a las condiciones físicas del más lejano pasado del universo”. “El universo posee, desde los tiempos más alejados accesibles a nuestra exploración, las propiedades requeridas para llevar a la materia a ascender los peldaños de la complejidad”.

 

“De los conocimientos científicos contemporáneos surge una nueva imagen del ser humano. Destronado de sus pretensiones de ser «el centro del mundo», encuentra una nueva divinidad. Está colocado muy alto en la escala de los seres organizados de la naturaleza. En el lugar a donde le ha llevado esa larga gestación en la que están implicados todos los fenómenos cósmicos”.

 

(Del libro “El sentido del Universo” – EMECE Editores SA)

 

 

 

 

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