Huye
inquirir lo que sera otro dia;
cada hora que vivieres
cuentala por ganancia o granjeria:
y mientras joven eres
no desdeñes amar y al baila asiste
hasta que llegue a ti la vejez triste
Hor. od. IX, lib.I
En
Pompeya se terminaba el templo de Augusto, que debia ser adornado
con la estatua del nuevo emperador Tito. Los trabajos del foro
proseguian lentamente.
El templo de Jupiter, siempre en ruinas, servia de cantera para
los trabajos de reconstruccion. La doble columnata del portico
seguia sin terminar, las estatuas faltaban y la basilica esperaba
ser reedificada.
En el lugar en que antaño se elevaba el templo de la Venus
pompeyana, se erigia un templo provisional.
En cambio, los templos de la Fortuna Augusta y de Isis habian
sido dedicados nuevamente al culto. El teatro tambien estaba practicamente
restaurado.
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En
el mes de julio del año 79 ediles y duunviros, elegidos en
marzo, entraron en funciones. Sobre los muros, los carteles electorales
no se habian borrado aun; tres hombres, Marco Holconius Prisus,
Cayo Gavius Rufus y Publio Pagnius Proculo, se habian disputado
el cargo de duunviros. Para los ediles, el nombre que mas se mencionaba
era el de Marco Casilius Marcelo el cual «Venus misma habia
elegido como candidato»
Tranquilo
y majestuoso, el Vesubio dominaba ciudades y poblados bordeando
las orillas del golfo de Napoles. Cuadro idilico de bienestar y
paz...
pero en las entrañas de la tierra, a espaldas de la poblacion,
la fatalidad acechaba. El Vesubio estaba cubierto hasta la cima
de vides y nada hacia prever que iba a estallar la tempestad; el
volcan formaba parte del paisaje y nadie se preocupaba por el.
El Vesubio rara vez estaba representado en los frescos murales y
los que se hallaron en Pompeya difieren sensiblemente de las pinturas
descubiertas en Herculano.
En esta ultima ciudad se ve una cima redondeada, la que en nuestros
dias lleva el nombre de Somma; hacia el Este la pendiente se escarpa,
hacia el Oeste, por el contrario, se inclina suavemente sobre el
crater, que siglos de inactividad han hecho irreconocible.
Por el contrario, un fresco de Pompeya muestra al Vesubio de perfil
mas acentuado. El artista insiste sobre todo en las vides que lo
escalan, y en la figura de Baco, vestido de racimos de uva, al que
estaba dedicada la montaña. De ningun modo se trata de una
obra de arte y menos aun de un paisaje real. A juzgar por esas pinturas
el Vesubio no se presenta bajo el aspecto de un volcan que acumula
en sus flancos torrentes de lava y gases deletereos
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