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"...En
balde hizo oir aquel lastimero grito peculiar de los ciegos; se perdio entre
otros mil, proferidos por el terror y el egoismo. Fue repetidas veces al pareje
donde se habian separado; echaba a andar desesperadamente en pos de cada fugitivo,
preguntandole por el ateniense. Rechazabanle todos con crueldad. En esos momentos
de desastre, quiza nada hay mas horrible que el egoismo de cada individuo,
donde no habia dioses, ni amos, ni parientes, ni amigos"
B. Lytton
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"¿Y
ahora, ¿hacia que lado tirarian? El destino cruel acababa de arrebatarles
la unica esperanza de salvacion. Rendidos, desesperados, continuaron andando,
sin rumbo fijo, sus rostros cubiertos de sangre por las quemaduras de las
cenizas y sus pies por las piedras que al romperse echaban chispas..."
B. Lytton
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