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Desconcierto |
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Los
clientes que conversaban animadamente mientras engullian un rapido bocado con
un vaso de vino, discutiendo de politica o ventilando la vida privada de algun
vecino escucharon la formidable detonacion que hizo temblar muros y objetos;
desviaron entonces -como el resto de los peatones- sus miradas hacia el volcan
que asomaba sobre los techos sin poder lo que veian: una gigantesca columna
de humo negro y blanco recortada sobre el azul intenso del cielo... estallando
entonces el infierno: comenzaron a inclinarse los muros y a vacilar el piso
bajo sus pies, copas, platos y anforas empezaron a caer al piso.
Espantados, se dispersaron en todas direcciones mientras hombres y mujeres se
cubrian con sus velos y tunicas para protegerse de esa extraña lluvia
de cenizas y escombros.
¿Donde fue el dueño del negocio, tan de prisa que dejo -sin importale-
la recaudacion del dia, que totalizaba hasta ese momento de 683 sestercios en
moneda chica? ¿Acaso a buscar a su esposa, a sus hijos en la escuela?
¿Que hubieramos hecho nosotros en circunstancias semejantes? ¿Hacia
donde iriamos? |
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Termopolio
con larario. Ubicado sobre la Via de la Abundancia, por una puerta junto al
altar de los lares se entra en una trastienda que comunica con el atrio de
la casa del dueño que a su vez tiene otro ingreso sobre la misma calle,
cuenta con un tablinum, un pequeño jardin y un triclinio estival
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Casi enfrente,
en el termopolio de Asellina, sucedia exactamente la misma escena: la dueña
del lugar intentaba poner orden en el caos del lugar, donde los platos con
comida y vasos se precipitaban al pavimento, mientras caian los calderos de
bronce y aquel simpatico candil colgado del techo, bifalico con un pigmeo
se balanceaba casi risueñamente; de poco y nada parecian ser eficaces
sus campanillas para ahuyentar el "mal de ojo" ante este insondable
y desconocido malefico. En tanto, se escuchaban los gritos desgarradores de
las "chicas": Smyrna, Aegle y Maria, nombres exoticos seductores
nombres exoticos para atraer clientes, dispuestos para un fugaz encuentro
mientras se tropezaban al bajar por la escalera de madera desde el primer
piso a la planta baja.
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"-Escucha
la muchedumbre- le dijo. -¿Oyes los gritos de angustia? Estan como locos...
Jamas habia oido semejantes clamores" B. Lytton
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En diagonal
y enfrente, cruzando la calle Sthepanus cerro con cerrojo las puertas de la
lavanderia, una vez que permitio que el personal saliera a la calle. Dentro
quedaron tinas y recipientes con sustancias alcalinas desengrasantes, grasa
y las vasijas conteniendo orina, que un rato antes habian dejado ocasionales
peatones y usada como eficaz astrigente. Pero no solamente quedaron articulos
de labor. Tambien quedo un hombre, estrechando fuertemente contra si una pfuerte
suma de dinero: 1089,5 sestercios.
¿Se trataba del mismo Stephanus que habia regresado al local? ¿Se
trataba de otra persona que habia buscado refugio? Nunca lo sabriamos
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