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En
el criptoportico se suplicaba a los dioses, pero los dioses permanecian sordos.
Rapidamente
la ceniza penetraba por las aberturas al mismo tiempo que las emanaciones
deletereas, aun mas nocivas porque la ventilacion era nula.
Las dieciocho personas que se apiñaban en el criptoprotico iban a morir
al intentar luchar contra la asfixia despues de haberse cubierto la nariz
y la boca.
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"...En
los subterraneos de la casa de Diomedes se descubrieron veinte esqueletos
agrupados a una puerta, entre ellos el de un niño de pecho. Estaban
cubiertos de un polvo fino, de una ceniza que, sin duda habia ido penetrando
por las aberturas hasta que hubo sepultado toda la casa.
Descubrieronse igualmente joyas y monedas, candelabros para esparcir una luz
inutil, y vino cuajado en las anforas, que habian servido para prolongar la
agonia de aquellos desventurados.
Las formas de los esqueletos se habia moldeado en la arena, solidificada por
la humedad.
El viajero puede ver aun impreso el busto de una mujer joven y fresca: era
la infeliz Julia, todo lo que queda de ella.
Parece al observador que el aire debio irse cambiando gradualmente en un vapor
sulfuroso, que se precipitarian hacia la puerta los habitantes de los subterraneos,
mas las hallarian bloqueadas exteriormente por las escorias; y en sus esfuerzos
para abrirlas, debieron quedar ahogados por la atmosfera que los rodeaba.
En el jardin se exhumo un esqueleto con una llave en su descarnada mano, y
a su lado un talego de dinero. Se cree que era el amo de la casa, el desgraciado
Diomedes, que probablemente trato de huir por el jardin y perecio victima
de los vapores sulfurosos.
Al lado de algunos vasos de plata, habia otro esqueleto, probablemente de
un esclavo."
B. Lytton
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