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-¡Ay!
¡Ay!- Balbuceo Ione- ¡Glauco, Glauco mio, no puedo andar mas!
¡Se me hunden los pies en las candentes cenizas! ¡Huye, amado
mio, huye y dejame entregada a mi destino!
-Cara esposa mia, ¿que dices? Es mas dulce la muerte a tu lado que
la vida sin ti. ¿Pensar en mi salvacion cuando estas en peligro? ¡Pero
grandes dioses! ¿Que hacer? No veo nada ante mi mas que la desolacion.
-¡Dioses!- exclamo Ione cubriendose el rostro- Esa roca ha hundido un
techo y ha aplastado todo lo que estaba cerca. La muerte impera por doquier...
B.
Lytton
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