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Terror
en el Templo |
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Igual
que los habitantes de las casas particulares, los pompeyanos que se encontraban
en los templos y los edificios publicos fueron sorprendidos por la catastrofe.
Los sacerdotes de Isis reunidos en el triclinio alrededor de la mesa con pan,
vino, aves y pescado, estaban comiendo. Su primer impulso fue el de ofrecer
un sacrificio a la diosa.
Luego, como el santuario amenazaba con derrumbarse, confiaron a uno de ellos
el tesoro del templo. En un saco de lino metieron una gran suma de plata en
monedas nuevas con la efigie del emperador reinante, Tito, estatuillas de Isis,
copas de sacrificio y otros objetos de culto.
Pero ya era demasiado tarde. Muy cargado, el sacerdote designado, se dirigio
hacia el foro, pero una vez llegado a la esquina de la calle de la Abundancia,
incapaz de avanzar a traves de la piedras, cayo dejando escapar el contenido
de su precioso saco.
Dos de sus
colegas intentaron huir por el foro triangular que comunicaba con el templo
de Isis.
En el momento en que lo estaban logrando, una sacudida derrumbo parte
de la columnata que aplasto a los infortunados. Cerca de sus cadaveres
se ha hallado un plato de plata con la esfinge de Isis y Baco y numerosos
objetos preciosos. Sus colegas, que habian preferido esperar una tregua,
tuvieron la misma suerte que los que trataban de buscar refugio en los
subsuelos y reductos. Algunos cayeron en una escalera detras de la cocina;
otro murio emparedado vivo: armado con un hacha, este ultimo habia tratado
de abrirse camino.
Ya habia atravesado dos tabiques cuando ante el tercero y ultimo, se derrumbo. |
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"La
victima mirad, que junto al altar espera y tiende al matador el cuello"
Seneca
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El
templo de Isis, alzado de sus ruinas luego del terremoto del 63 gracias
a la liberalidad de Numerius Popidius Celsinus, un niño de seis
años, apoyado, es cierto, por su padre, el rico liberto N. Popidius
Ampliatus y su madre Corelia Celsa... este gesto la abre las puertas del
senado municipal. Prueba del entusiasmo de la aristocracia de la ciudad
por Isis.
Las
columnas que sostenian el pronaos se quebraron y se derrumbo el frontispicio
destrozandose en mil pedazos. Las estatuas de Arpokrates, Anubis, Dionisos,
Venus; de C. Norbanus Sorex, un actor; la estatuilla votiva ofrecida por el
liberto L. Caecilius Phoebus. presenciaron impavidas el derrumbe de su propio
santuario hasta caer en el pavimento
A
la derecha: recinto sagrado y el templete con agua del Nilo |
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"Para
aumentar el horror de aquella hora horrible, la cima de la montaña
comenzaba a lanzar al aire columnas de agua hirviendo, mezcladas y como amasadas
con las cenizas a media inflamar, que caian como torrentes a frecuentes intervalos,
en las calles y en los parajes donde se hallaban reunidos los sacerdotes de
Isis, en torno de los altares sobre los que, vanamente, ofrecian inciensos.
De pronto, precipito el torrente su furia sobre los arrodillados sacerdotes;
sus gritos de agonia fueron los gritos que oyera Caleno, y aquel silencio
el de la eternidad. Las cenizas y el negro torrente habian invadido los
altares, cubierto el pavimento y medio enterrado los cuerpos palpitantes
de los sacerdotes..."
B.
Lytton
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Isis,
la diosa egipcia, es adorada por los fieles a las dos y media de la tarde
en la ceremonia del agua lustral (fresco pompeyano) |
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