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Esta
grandiosa villa pertenecio a un comerciante de vinos. Sus arquitectos la diseñaron
en dos planos acentuadamente superpuestos para disfrutar de una estupenda
vista panoramica hacia el mar.
Sus
moradores pasearon un dia por sus lujosos ambientes de pavimentos de mosaico,
relucientes, tersos y pulidos, como un espejo; disfrutaron de sus surtidores
de aguas de perlas, las flores de deslumbrante belleza y penetrantes perfumes
en sus jardines. Hoy, de aquel esplendor pasado solo quedan esos
restos de un lujo antiguo, calcinados y deshaciendose en polvo; convirtiendose
en la sepultura de la gente de la casa, sus propietarios y sirvientes
que buscaron vanamente refugio en sus subterraneos
Despues
de las excavaciones y las expoliaciones del 700 ha quedado bien poco del antiguo
lujo, pero por la implantacion se intuye todavia la nobleza y grandiosidad
de esta que fue una de las mas vastas villas suburbanas de Pompeya y, por
el hallazgo de aquellas 18 personas que perecieron junto a su fortuna, en
uno de los testimonios mas dramaticos y elocuentes de la catastrofe
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