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"...y
Diomedes se encamino con paso majestuoso a los salones de recepcion para honrarlos
con su presencia. Penetro en la sala donde debia darse el festin y contemplo
embelesado los pavimentos de mosaico, relucientes, tersos y pulidos, como
un espejo, los surtidores de aguas de perlas, las flores de deslumbrante belleza
y penetrantes perfumes..."
B.
Lytton
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