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Lucio
Cornelio Sila fue un general y hombre de Estado romano, que primero fue
colaborador de Mario, y luego su rival. Actuo en Oriente, donde vencio a
Mitridates, mientras Mario era dueño de Roma; pero muerto este, Sila
fue elevado al maximo poder y nombrado dictador perpetuo. Reformo la Constitucion
en favor de las clases aristocraticas y cuando hubo preparado a su sabor
todo el organismo politico, abdico y se entrego a una vida de placeres,
pero dejo de existir al año siguiente (138-78 a.C) |
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Lucio
Cornelio Sila, personaje singular por sus origenes, su caracter y su sino.
De familia pobre, llego a ser el defensor de la aristocracia, al modo como
los Graco, Druso y Cesar, aristocratas, fueron caudillos de los menesterosos.
Vengandose de la vida, que lo habia hecho, a la vez, patricio e impecune, cuando
allego dinero lo puso al servicio de sus apetitos sin escrupulos ni restricciones.
Era de aspecto desagradable: ojos azules de mirar fiero y desapacible, en un
rostro blanco con irregulares manchas de color subido, "como una mora polvoreada
de harina". Su ilustracion desmentia su traza. Conocia a fondo tanto la
literatura griega como la latina, era un inteligente coleccionista de obras
de arte (que, de ordinario, conseguia por procedimientos militares), habia llevado
de Atenas a Roma las obras de Aristoteles, como parte de sus ricos despojos,
y encontro tiempo, en medio de la guerra y la revolucion, para escribir sus
Memorias con el objeto de engañar a la posteridad.
Era hombre alegre y jaranero y generoso con los amigos, muy devoto del vino,
las mujeres, la guerra y las canciones. "Llevaba una vida de disipacion",
dice Salustio, "pero sus diversiones jamas le impidieron cumplir sus obligaciones,
a no ser como marido, pues en este respecto su conducta hubiera podido ser mas
honorable". |
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Tras ser designado
dictador y despiadadas proscripciones, despidio a sus lictores y guardias,
se paseo sin temor por el Foro y se ofrecia a rendir cuentas de sus actos
publicos a cualquier ciudadano que se las pidiese. Luego se fue a pasar sus
ultimos años a su quinta de Cumas. Cansado del poder, la guerra y la
gloria, y quiza tambien de los hombres, se rodeo de cantantes, danzantes,
actores y actrices; escribio sus Comentarios; y se dedico a cazar y pescar,
a comer y beber. La gente le llamaba, desde hacia tiempo, Sylla Felix, Sila
el Afortunado, porque gano todas las batallas, conocio todos los placeres,
alcanzo los poderes maximos y vivio sin miedo ni pesar. Casose con cinco mujeres,
se divorcio de cuatro y suplio con amantes las deficiencias de ellas.
En el año
78 a.C se le presento una ulcera en el colon, tan grave que "habiendo
viciado la carne", dice Plutarco, "la convirtio toda en piojos;
de manera que con ser muchos los que de dia y de noche se le quitaban, nada
eran los quitados para los que sobrevenian; sino que las ropas, el baño,
lo que se empleaba para limpiarle y hasta la comida misma, todo se llenaba
de aquella podredumbre y corrupcion". Murio de una hemorragia intestinal
al año apenas de haberse retirado (78). No se olvido de dictar un epitafio:
"Nadie me ha ganado ni en hacer bien a mis amigos ni en hacer mal a mis
enemigos"
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