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La naturaleza
no pudo haber sido mas generosa con esta encantadora y deliciosa porcion
del mundo, adecuada perfectamente al buen vivir de los romanos. Su clima
agradable y templado, su mar y cielo azule, sus bosques, tranquilidad
y bucolicos paisajes, constituian el preferido lugar de solaz de la aristocracia
romana que se apuro, ya a fines de la Republica bajo el cada vez creciente
influjo griego a disfrutar de la belleza y serenidad de la region, alejandose
de la congestionada -y con frecuencia peligrosa- Roma.
La clase patricia,
politicos, comerciantes y famosas personalidades fundaron sobre las costas
del golfo sus quintas de recreo, espaciosas y comodas; dotandolas de todo
el confort y lujo de que eran posibles sus fortunas.
Era
aquella una sociedad alegre, animada y plurisexual que hubiese asombrado a
los griegos de la epoca de Pericles.
En la primavera, las mujeres elegantes llenaban los botes, las playas y las
quintas de Bayas y de otros lugares de esparcimiento con sus risas, su arrogante
hermosura, sus audacias amorosas y sus intrigas politicas. Los hombres de
edad las censuraban acremente.
Todas las personas de categoria tenian quintas en Bayas, o en sus cercanias,
donde la aristocracia tomaba baños, gozaba del panorama del golfo de
Napoles y suspendia por una temporada su monogamia.
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Desde
el emperador Tiberio, que asento sus reales en la isla de Capri, desde donde
goberno su imperio por espacio de diez años, pasando por Ciceron y
Luculo hasta la emperatriz Popea, entre otros muchos, supieron aprovechar
la magia irresistible de esas costas festoneadas del verdor de vides y cipreses,
con el marco imponente del Vesubio como telon de fondo. Alli levantaron sus
quintas de recreo, con sus fuentes, estanques y jardines, poblados de flores
y arboles frutales, estatuas de marmol y blancas columnatas; adornandolas
con mosaicos y frescos de brillantes colores buscando del pacifico sosiego
junto a la naturaleza.
Es
a traves de algunas personalidades que alli residieron, que conoceremos
las costumbres, modo de vivir y espiritu de los tiempos antiguos
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