MINISTERIO DE EDUCACIÓN SUPERIOR
ALUMNO:
Ø Realizar un
análisis de la evolución del pensamiento científico relacionando las
características socio-culturales que permitieron o impidieron el avance del
desarrollo científico en cada período o época.
La ciencia es un
conjunto de conocimiento comprobados y sistematizados, obtenidos mediante el concurso
de métodos lógicos, rigurosamente aplicados. Estos conocimientos, después de
estar sujetos a la crítica y a la comprobación, se presentan organizados y
distribuidos en las diversas ramas del saber.
Desde que el hombre
empezó a tratar de comprender el mundo que lo rodea, la ciencia comenzó a
gestarse. El conjunto de aprehensiones por medio de los sentidos, el discurrir
rudimentario, la búsqueda de satisfactores a sus necesidades, el instinto de
supervivencia, la curiosidad, fueron, entre otros, los factores que encaminaron
al hombre a la ciencia. En la prehistoria, el hombre asimilaba sus experiencias
según su particular concepción de la naturaleza; las que estaban más allá de su
explicación eran relegadas al campo del misterio, atribuido a manifestaciones
mágicas de quienes más tarde habrían de ser reconocidos como deidades. El
hombre apoyó su ignorancia en la existencia de entes sobrenaturales, que se
encargarían de ayudarlo o castigarlo, según las condiciones en que el fenómeno
natural ocurría. A pesar de esta cómoda actitud, que consistía en relegar la
necesidad de comprender, al capricho de los dioses, el hombre siguió aplicando
el discernimiento a su experiencia diaria: utilizó en la observación la
curiosidad y el deseo de saber hasta llegar al análisis y el raciocinio en la
experimentación, y a la sistematización de los conocimientos que gradualmente
adquiría. Todo este saber, disperso geográfica y epistemológicamente, fue
recogido por los griegos, quienes lo ordenaron y pretendieron darle una forma
más precisa.
Allí,
donde el hombre comienza a actuar - consciente o inconscientemente - con la
idea elaborada de la causalidad, es precisamente donde se da la ciencia y su
primer método. La metodización comienza allí donde a través de la observación
se llega en la práctica a la concepción de que, dados ciertos fenómenos o
circunstancias, se producen en sucesión temporal otros que aparecen
condicionados por los que les anteceden; en términos más precisos: donde se
descubre la relación de que unos fenómenos son causa y otros efecto.
Esta primera intuición de la causalidad, alcanzada de manera empírica (no está
teorizada, sino sencillamente realizada), es el primer método científico.
Este primer método, punto de partida de la ciencia, carece, en esta etapa, de
un objeto en particular al cual se le aplique. Es un método general que explica
los efectos más diversos y relaciona objetos o fenómenos muchas veces muy
lejanos unos de otros. El progreso del pensamiento científico se efectuará en
la medida que el hombre depure los fenómenos antecedentes, concomitantes y
consecuentes y escoja uno o algunos de ellos sin los cuales no se producirán
los efectos observados. A estos fenómenos - primero o primeros - se les llama causa.
El
pensamiento indiferenciado es el que aborda la realidad; que es geométrico,
por ejemplo, si su finalidad práctica consiste en determinar la extensión de un
área de terreno y sus delimitación; que es aritmético cuando se hace
necesario censar o contar un rebaño. La geometría y la aritmética, así como la
medicina, son quehaceres prácticos que hallarán su teorización algunos siglos
más tarde. La medicina lo tendrá en el corpus hipocrático. La aritmética
y la geometría, en Pitágoras y en los Elementos de Euclides. El trayecto
de las ciencias empíricas es un poco más largo y difícil que el de la
aritmética y la geometría, en cuanto a que aquellas tratan de encontrar un
cuerpo teórico debido a la necesidad de acumular datos, hechos y experiencias
que sirvan de contenido para la abstracción generalizadora y derivadora de
leyes que establezcan las relaciones causales que permitan hacer predicciones
exactas. El camino pasa por el "método" de ensayos y errores, que es
quizás el primero en desbrozar el terreno de la ciencia primitiva. Sus logros y
desaciertos se transmiten por tradición oral en forma de preceptos plagados de
supersticiones y mitos.
El
método causal, íntimamente vinculado al hombre como sistema de referencia,
acuña el sesgo antropomórfico y animista en el análisis de la realidad. Las propiedades
humanas y las cualidades humanas son atribuidas a las cosas o también las de la
naturaleza orgánica a la inorgánica y viceversa.
El
método comparativo, en su búsqueda de semejanzas y diferencias entre las cosas,
hace posible una confusión en la cual el hombre, aún no totalmente enajenado de
la naturaleza, no se concibe a sí mismo como algo distinto. Este método
comparativo los vemos ejemplificado en el símil, la metáfora, la analogía,
formas que sirven para calificar más cercanamente los objetos mediante su
semejanza o diferencia con uno o varios objetos. Las cualidades no han sido, en
esta etapa, abstraídas de los objetos a los cuales pertenecen. Al mencionar el
objeto se menciona también su cualidad fundamental, sin haber sido concebida
ésta, todavía, como un concepto aparte.
El
proceso de salida de este primer estado del pensamiento será lento. En dicho
proceso se adecuarán los métodos a sus objetos de investigación. Este
desarrollo se efectuará en el decurso histórico de la cultura griega. En ésta,
se irá deslindando el pensamiento científico de las otras formas sobrenaturales
y míticas, se intentará explicar la naturaleza por sí misma. En tal proceso, el
lenguaje jugará un papel fundamental. En el caso de los griegos crecerá la
capacidad de sustantivación, tanto de verbos como de adjetivos, por
medio del uso del artículo. Este perfeccionamiento del lenguaje hará posible el
desarrollo de la lógica.
En
todos los filósofos griegos existirá como característica predominante la
observación natural, aunque no se puede descartar que ocasionalmente hayan
efectuado algún tipo de experimentación muy simple. Los griegos, por no haber
avanzado todavía hasta el análisis y la desintegración de la naturaleza, la
enfocan como un todo, en sus rasgos generales. La trabazón general de los
fenómenos naturales aún no se indaga en detalle, sino que es el resultado de la
intuición directa. En esto estriba precisamente la falla de la filosofía
griega, la que más tarde la obligaría a ceder el paso a otros métodos. En los
primeros presocráticos de la escuela naturalista de Jonia, pueden señalarse
caracteres muy determinados: la observación cuidadosa de la naturaleza, el uso de la razón para explicarla, la búsqueda de
una sustancia universal o primera, de la cual están compuestos todos los
cuerpos del universo. Con esta actitud metódica es que Tales (624 - 547
AC) establece su idea de que el agua es la sustancia primera, como principio de
la unidad material del mundo. De ese principio surge todo, es decir, el
movimiento y la vida, concebidos de un modo general. Sobre los supuestos que
establece, elabora inferencias como la existencia de un polo Antártico no
perceptible directamente por los sentidos. También en esta forma supone que a
todo fenómeno sucede uno que le es contrario cualitativamente, lo cual le lleva
a establecer como contrarios: agua - fuego, húmedo - seco, verano - invierno.
Esta paridad simétrica de la naturaleza, que implica una concepción de cadenas
causales, se desarrollará en el pensamiento griego posterior.
Anaximandro (610 - 546 AC) sustituye el
principio del agua por el ápeiron, para explicar la unidad material del
mundo. Se trata ya de un principio más sutil, que es al mismo tiempo el fin de
las cosas y que se mueve conforme a leyes.
Pitágoras (575 . 500 AC):
en la escuela pitagórica se va al análisis de un objeto
sólido cualquiera. Este objeto está compuesto por partes (un cubo, por
ejemplo), pero estas partes pueden corresponderse o no de manera simétrica, y
ésta es representable en una relación matemática que conserve esa simetría.
Desmenuzando analíticamente el cuadrado, éste está compuesto primeramente de
planos de superficie, de líneas, y estas líneas, de puntos; estos elementos
están en una relación precisa que es la que constituye todas las formas
semejantes a él.
Zenón (495 - 430 AC) continúa, en
esencia, el pensamiento de Parménides (515 - ? AC). En su primera "aporía
de la medida", Zenón demuestra lo absurdo de la tesis según la cual las
magnitudes constan de una infinidad de puntos discontinuos, ya que en este caso
"su suma debe ser inevitablemente tan pequeña... que no exista magnitud
alguna". La segunda "aporía de la medida" se basa en la
suposición de que las magnitudes constan de un número infinito de puntos
continuos, que tienen una magnitud todo lo pequeña que se quiera. En este caso,
la suma de estos puntos puede ser infinitamente grande.
Heráclito (535 - 465 AC) considera el
movimiento como movimiento del Ser que afecta su propia esencia y no como
movimiento en el Ser, puesto que aquél es su desenvolvimiento. El movimiento
del cosmos, como flujo continuo, no es matematizable, ya que es considerado
como movimiento vivo de generación y corrupción. Está sujeto a periodicidades
calculables matemáticamente. Todo fenómeno tiene su contrario y ambos se
presuponen mutuamente. Es como si la naturaleza se desarrollase conforme a una
paridad simétrica y el movimiento fuese de uno al otro polo guardando el
equilibrio o la armonía.
Demócrito (460 - 370 AC) sostiene que el
Ser es la sustancia material concreta y el no ser el espacio vacío en el cual
la sustancia se mueve, tan necesario el uno como el otro. El átomo es el
"uno", principio de individualización del Ser; éste se une a otros
"unos" (átomos) y forma combinaciones que constituyen cosas. El método
exhaustivo aplicado por Demócrito, en el cual se suponía a toda figura
compuesta por capas delgadas superpuestas las unas a las otras, conduce al
razonamiento de que lo que se nos presenta como unicidad es, realmente, una
multiplicidad de unidades más pequeñas que el cuerpo mismo. Demócrito se
refiere al átomo como entidad física concreta, pero partiendo de un concepto
matemático racionalista. Esto elimina las incongruencias lógicas de Pitágoras
al considerar al número abstracto como físico. Los átomos no son números,
aunque se llegue a ellos mediante el razonamiento matemático, son una
pluralidad infinita de materia en cantidades discretas. Demócrito realiza,
pues, una inclusión muy importante para el pensamiento científico al plantear
como objeto de estudio a la llamada ananké, fuerza ciega, bruta o azar.
Sócrates (469 - 399 AC) postula la duda
metódica como un principio fundamental en su concepción del método. Nada debe
estimarse cierto sin ser sometido al tribunal de la razón. En su aspecto
formal, el método está compuesto por la ironía y la mayéutica. El desarrollo de
la inducción es seguramente la contribución más valiosa de Sócrates al
pensamiento humano. Su análisis de los casos particulares para llegar al
conocimiento general, y la crítica de este último, representan un enorme avance
en el campo de la metodología. Lo mismo cabe decir respecto a la elaboración
del concepto de "definición" en el pensamiento socrático. Los
caracteres de la definición y cómo llegar a ella evitando numerosos errores que
suelen presentarse, representan un aporte de muy alta estimación en la historia
del pensamiento humano.
Según Platón (428 -
348 AC), la percepción
sensible sólo nos ofrece apariencias y las ideas que de ellas surgen son mera
opinión (doxa). La verdad está en el mundo de las ideas, inmutable y eterna,
que sólo se puede alcanzar con el empleo de la Dialéctica, mediante el
verdadero saber (episteme). Las cosas participan de las Ideas y son su copia
imperfecta
REFERENCIAS:
http://thales.cica.es/rd/Recursos/rd98/Filosofia/02/capitulo1.html
http://thales.cica.es/rd/Recursos/rd98/Filosofia/02/filosofia-02.html