Iglesia de Dios

(Israelita) Mex. A.R. *

En la Ciudad de Reynosa, Tamaulipas.

Rese�a Hist�rica de la llegada de la Iglesia a la Ciudad en Cd. Reynosa, Tam. y su expansi�n a varias ciudades del Noreste de M�xico.

Alrededor de a�o 1995, cuando regrese de Canoas, Veracruz, despu�s de celebrar la Fiesta de la Pascua. Una hermana de el Ministro Aar�n Nicol�s Varela, de nombre Mary Cruz y su esposo, junto con sus peque�os, me pidieron que si los pod�a traer a la ciudad de H. Matamoros, Tam., yo acced�, cuando me dijeron a donde se dirig�an entend� que ir�an a la Ciudad de Reynosa, pero como esta ciudad est� a 100 Km. de Matamoros, me ped�an que solo los dejara en la Central de Autobuses, pero cuando llegamos a la desviaci�n de Reynosa-Matamoros, nos dirigimos hacia Reynosa, y los deje en casa de su mam� (quien no recuerdo su nombre por ahora, luego lo investigo y lo pongo aqu�), quien los esperaba junto con su pap�, el Hermano Jos� Luis Gonz�lez y ya que ellos ya viv�an no hacia mucho tiempo en �sta ciudad de Reynosa, Tam.

A�os despu�s (2 o 3 no recuerdo cuantos) de que otros hermanos del hermano Aar�n Nicol�s Varela se cambiaron de residencia a la ciudad de Reynosa, fue cuando el hermano ve la necesidad de atender a la ciudad de Camargo, Tam., donde lo estaba llamando para que les fuera predicado el evangelio del Se�or Jes�s y poder estar junto a su familia atendiendo en la ciudad de Reynosa, donde aun no hab�a reuniones de hermanos.

Es en ese tiempo como el a�o 1995 o 1996 cuando nuestro hermano Ministro cambia su residencia para poder atender ciudad de Camargo dejando en Tampico al hermano Guadalupe Z��iga Tello al cuidado de las localidades de Tampico y sus alrededores, en uni�n con nuestros hermanos Jos� Luis Hern�ndez Rodr�guez y el Hermano Rigoberto Salvador Escobar Cardona, entonces Obreros Ayuda de la Iglesia ambos.

La obra del Se�or no se detiene y desde Nuevo Laredo, Tamaulipas, le llamaban para que visitara a esta ciudad, ya que a los hermanos de Monterrey les quedaba mas alejado, as� que nuevamente el hermano tuvo que desplazarse para atender Nuevo Laredo y en conjunto con el Ministro Refugio Hern�ndez de Monterrey, Nuevo Le�n atender esta ciudad, entonces se viene a vivir a la ciudad de Camargo, Tamaulipas y darse sus vueltas a Matamoros y eventualmente (atendida en ese entonces por el hermano Luciano Varela Gonz�lez), visitar a los hermanos de Tampico. El hermano Luciano Varela Gonz�lez se mudo a la ciudad de Reynosa, Tamaulipas con sus padres y hermano y animo a nuestro hermano Aar�n a venirse a vivir a Reynosa, pero el Se�or decidi� otra cosa y el hermano cambio su residencia a Ciudad Camargo, Tam., ambos nos atend�a desde esas ciudades, aunque el que nos atend�a mas era el hermano Luciano, pero en ocasiones atend�a Reynosa como apoyo a nuestro hermano Ministro, tambi�n visitaba Ciudad Camargo y hasta Nuevo Laredo fue a llevar esperanza de vida.

Recuerdo que por casi 4 a�os, desde el comienzo de la obra en Matamoros, nos atendieron casi ininterrumpidamente, aun con las carencias que vivieron, pues al ser pocos no hab�a los recursos suficientes para mantener el servicio en todas las localidades, pero el Se�or Dios de Israel siempre provee. Despu�s de varias visitas a atender la ciudad de Camargo, por algunos a�os, los hermanos que estaban en esa ciudad tuvieron que viajar a los Estados Unidos de Norteam�rica, dejando solos a la familia del hermano Aar�n Nicol�s Varela en esa ciudad, y no pudiendo moverse por cuestiones de educaci�n de sus hijos y recursos econ�micos, se ve forzado a quedarse en esa ciudad, hasta que logra poder retirarse a la ciudad de Reynosa, uniendo a su familia que s�bado a s�bado ten�an que viajar a esta ciudad para allegarse a la Iglesia. Nuestro hermano Ar�n segu�a ayudando a los hermanos de Monterrey a atender la localidad de Nuevo Laredo, visit�ndolos cada quincena o cada mes, seg�n se acoplaran los acontecimientos.

Reynosa, se vio en un crecimiento bastante r�pido, ya que el empleo detono que muchos de otras ciudades o estados vinieran en busca de ellos, as� fue el caso de muchos hermanos de Veracruz, quienes se vinieron a vivir a la Ciudad de Reynosa, buscando mejoras econ�micas para sus familias, pero no olvid�ndose de buscar al que surte todas nuestras necesidades con sus bendiciones, nuestro Dios. Buscaron la direcci�n de la Iglesia y se allegaron a las reuniones obedeciendo por fe a los mandatos de nuestro del Se�or. Tambi�n se vino un �xodo de hermanos de la ciudad de Tampico, quienes buscando mejores oportunidades en esta ciudad, cambiaron de domicilio pero permanecieron en la fe, buscando al Se�or, como es el caso de nuestro hermano Abimael Mart�nez Mart�nez, quien junto con su familia engloban las filas de la Iglesia en este lugar, as� mismo su madre y hermanas, cas�ndose al encontrar a una mujer valerosa que acepto el evangelio por escucharlo al ser invitada a la Iglesia. Como nota, especial debemos mencionar que al haber una inundaci�n en la colonia donde se hac�an los servicios sabatinos por las lluvias, dos hermanos optaron por celebrar la ceremonia nupcial en la ciudad de Matamoros, para el a�o 2004 y 2005, una ves terminada la obra material de la casa de oraci�n en ese lugar, al igual que nuestro hermano Tomas y su compa�era y ya en Reynosa se celebro la boda de nuestro hermano Fernando Vargas y compa�era.

El gran numero de hermanos que se allegaron a la Iglesia y la distancia de transporte y otros motivos que desconozco por el momento, hicieron que esta localidad tuviera que dividirse, no en lo doctrinal, si no en lo material, pues unos viv�an en la parte Norte de la ciudad y otros en la parte sur, separ�ndose f�sicamente pero no espiritualmente. Los hermanos del Norte decidieron llamar a la localidad como "Reynosa 1 o Reynosa Aeropuerto o Reynosa Norte" y los ubicados en el lado Sur se llamaron como "Reynosa 2 o Reynosa Perif�rico o Reynosa Sur"

Por el momento esta es una breve rese�a de historia de estas localidades, de como llego la palabra del Se�or a estos lugares y su expansi�n. A continuaci�n le mostramos unas fotograf�as de la localidad de Reynosa en sus dos asentamientos, Norte y Sur.

El hermano Diacono Abimael Mart�nez Mart�nez, quien desde su regreso del Sur de Mexico, ha trabajado en estos lugares incanzablemente junto al hemrano A�r�n Nicolas Varela, por la predicaci�n y atenci�n de los congregantes de estas localidades, al igual que los de Matamoros, R�o Bravo y Nuevo Laredo. Aq� impartiendo una ense�anza de la palabra de Dios para los ni�os.

La recreaci�n entre la Juventud de Reynosa no queda atraz, pues la Sociedad Juvenil se agrupa en paz y con armon�a para convivir en eventos deportivos, como en esta grafica donde Juegan Fut Bol.

Al fotografo le fallo el lente, porque no le alcanzo la distancia para poder identificar a los Jugadores, si alguno de ustedes puede identificar a mis hemranos porfavor hanganmelo saber, sus nombres y localidad, as� podremos identificarlos mejor.

Aqu� si esta mas cercana la camara de los jugadores, casi los identifico pero los lunares no se los noto.

Aqui si logre identificar a nuestro Hermano Joel Gonz�lez Nolasco, orando al Se�or para que no le ganen los del otro equipo, pero �no entender�a el hermano que del otro lado tambien estaba el Se�or apoyandolos?, jajaja, no se cren no oraba para ver quien ganaba, sino para que el Se�or los cuidara de cualquier accidente.

Este es uno de los lugares donde se reunia la Iglesia, provisionalmente, pues, en multiples ocaciones por las lluvias en la colonia donde regularmente se reunian se inundava y no habia acceso ni al local, pues el agua anegava estos lugares. Oremos al Se�or porque nuestros dirigentes gobernantes nos auxilien en estas colonias que aunque pobre, tambien hay gente viviendo.

En esta grafica vemos la boda de nuestro hermano Fernando Vargas y su compa�era, como vemos algunos sin invitados a la boda.

La ceremonia la llevo acabo el hermano Ministro Aar�n Nicolas Varela y por razones de lluvia se llevo acabo en otro lugar fuera de la localidad de Reynosa Norte.

Los papas de nuestra hermana acompa�aron al hermanon a su hija en esta ceremonia. La bendici�n de Dios sea en esta pareja, y recuerde hermano que mientras este fundando su casa en la Roca, ser� considerado como prudente. As� que no se derrumbar� mientras ustes siga en esa roca bien simentado.

En la ceremonia nupcial, siempre las parejas estan con mucho entusiasmo y no se hace largo el servicio (aveces de casi 2 horas), pues los nervios estan a flor de piel, el sue�o de una relaci�n de noviasgo culmina en el matrimonio, dando inicio a una nueva vida muy diferente que el del soltero, mayor responsabilidad, mayor compromiso, diferencias en cuanto a ideologias por las diferentes maneras de educaci�n familiar que cada uno de los contrayentes traen de sus diferentes hogares aun de entre los de a misma fe.

En el Se�or todo lo podemos que nos fortalece, en horabuena para nuestros hermanos, que la paz del Se�or este con ellos siempre.

Nuestro Hermano Ministro Aar�n Nicolas Varela, pronuncia palabras de aliento para la pareja, palabras que les hagan recordar por siempre que los botos de fidelidad, amor y confianza no los hacen delante del hombre, sino delante de Dios, pues es una ceremonia reigiosa y el Se�or es el que une a las parejas, para que ese vinculo creado no lo rompa el hombre.

En los momentos de la oraci�n para pedir la Bendici�n al Dios de Israel, para nuestros hermanos, para que los guarde de todo mal.

El ministro ora al Se�or Dios Eterno, solicitando la bendici�n del Se�or sobre esta pareja que inicia un cambio en sus vidas.

Al Terminar la oraci�n estamos listos para recibir la Bendicion que viene en el libro de Numeros 6:24-26 "El Se�or te bendiga, y te guarde: Haga resplandecer El Se�or su rostro sobre ti, y haya de ti misericordia: El Se�or alce � ti su rostro, y ponga en ti paz. As� bendecia Moises a Israel, y asi mismo la Iglesia de Dios imparte esta bendici�n por su cuerpo ministerial.

El momento de los botos con las palabras que cada contrayente debe decirle a su pareja delante del Se�or Dios de Israel.

El momento de la Bendicion del Se�or sobre nuestros hermanos contrayentes.

Momentos finales de la ceremonia, despues todos ser�an invitados a una comida que ofrecieron los novios a quienes le acompa�aron en este momento tan improtante para sus vidas.

Los nervios habian pasado, solo quedaba la alegria de esta uni�n.

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