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Rese�a Hist�rica de la llegada de la Iglesia a la Ciudad de H. Matamoros, Tam. y su expansi�n a varias ciudades del Noreste de M�xico. Aun queda mucho trabajo por hacer en la obra.
Durante el A�os de 1993 tuve que cambiar de residencia, ya que viviendo en el M�xico, D. F. y acab�ndose mi fuente de trabajo me fue necesario buscar otra fuente y el Se�or provey� una nueva en esta ciudad, aqu� permaneciendo 4 meses sin asistir a la Iglesia de manera regular, enfriando mi f� poco a poco, y adentr�ndome en la oscuridad de la desobediencia a los mandatos del Se�or, se abri� una luz, ya que en la fecha de la pascua de ese a�o, asistiendo a la Iglesia de Dios en la ciudad de Tampico, Tam., donde estaba el hermano Ministro Aar�n Nicol�s Varela y celebrando la fiesta en la localidad de Canoas Municipio de Panuco, Veracruz; fue ah� donde me entere de que ac� en la ciudad de Matamoros, estaba un hermano que tambi�n buscaba al Se�or, este hermano es nuestro hermano Marciano Zamora Amaya, quien despu�s de que hab�a dejado la Iglesia en su Juventud ya que viene de una familia que tiene muchos a�os en la Iglesia de Dios y que por diferentes causas que solo el Se�or conoce y el hermano, su esp�ritu se renueva y comienza a visitar a sus familiares, los hermanos Zamora en la Ciudad de M�xico, D. F. Le solicite el domicilio al Hermano Ministro y me hizo el favor de d�rmelo, al regresar a la ciudad de Matamoros, despu�s de la Pascua en ese a�o (1993), me di a la tarea de buscar al hermano Zamora, que aun no conoc�a, pero que el Esp�ritu del Se�or le hab�a puesto el acercarse nuevamente a la Iglesia, reci�n bautizado, su familia le apoyo para que pudiera celebrar servicios de adoraci�n al Solo Dios Verdadero, iniciando estos en casa de una de sus hijas, quienes se acercaban de manera espor�dica junto con su esposa (de nombre Lalita), pero solo se atend�a un s�bado cada mes o dos meses, si no mal recuerdo, a los cuales asist� a unos dos servicios sabatinos, por la tarde, despu�s, por alg�n motivo ya no pude asistir a los servicios y sabiendo que no hab�an venido tampoco a atender el servicio por motivos (me supongo materiales y por falta de obrero que faltan muchos en la obra del Se�or) en ese entonces, ya por los meses de Junio o Julio de ese a�o, al visitar nuevamente en otro de los servicios sabatinos, me comento el hermano Ministro Aar�n Nicol�s Varela que me parec�a si hacia mas frecuentes los servicios, a lo que le comentaba, que yo viv�a en un domicilio donde me daban alojamiento temporal y no hab�a manera de hacerlo en esa casa, pero el me comento que el Se�or proveer�a un lugar y yo en ese momento me sent�a tambalear por cosas que hab�a en mi vida en ese momento, al asistir con compa�eros que no eran de la iglesia a lugares no aptos para un cristiano (aunque no falte a mi Dios, si estube en sitios poco decorosos), es entonces, donde surge la luz nuevamente para mi vida, pues al sentirme lejos de la iglesia lejos de mi gente con la que hab�a convivido muchos a�os y teniendo 25 a�os y 3 de bautizado soltero y con muchos acosos del enemigo para desviarme, pero tambien con una conciencia que me hacia entender que no debia seguir as�, fue entonces que el Se�or tiende esta ayuda, no solo a mi si no a mi hermano Marciano que tambi�n estaba buscando mejorar su vida delante del Dios de Israel. De ah� surge la idea de un lugar para reunirnos, ya que en la casa de la hija del hermano Marciano, esto ya no era aceptable, pues hab�a algunos inconvenientes de los familiares del hermano comprensibles, por perder la privacidad de su hogar y ya que ellos no ten�an idea de la doctrina de la Iglesia, se sent�an obligados de alguna manera a atendernos en su hogar, cosa que es entendible, pero que en mi persona no se portaron desagradables.
Despu�s de esa luz que se asomaba tenuemente en nuestras vidas espirituales, tardo hasta una semana antes de la pascua del siguiente a�o (1994), cuando un mes antes de la pascua, me fueron a visitar los hermanos Aar�n y su hermano Luciano Varela Gonz�lez a la casa donde viv�a, para avisarme de que ya ten�amos un terreno lo cual dude, no de lo que me decian ellos, sino de que asi de fasil hubiera un terreno disponible para la Iglesia de 2 hermanos aca en esta frontera, no cre�a que esto fuera, m�s por que venia de un lugar donde para contar con un terreno para la construcci�n de una casa de oraci�n para el Se�or, costo no un a�os, sino casi 5 a�os (Irapuato, Gto., donde llege de joven y mis padres luchadon por darnos una verdadera fe cristiana, no por herencia sino por fe) y no un hermano sino varias familias, para que entre todos pudi�ramos adquirir un terreno para el fin espiritual que a cada integrante de la Iglesia nos interesa. Le comunique a mi hermano Aar�n que no pod�a entender que esto aconteciera as� como as�, pues los �nicos hermanos que estaban en esta ciudad h�ramos dos (2), y que si yo no hab�a iniciado alguna acci�n para hacernos de un terreno, no sabia por que medios se estaban haciendo esto, pero el Se�or que tiene otros planees, que el hombre no comprende ni sabe, prepara el camino para que sus hijos se acerquen a obedecerle, d�ndoles las armas necesarias para crecer espiritualmente y hasta materialmente, cuando el as� lo desea. (Los pensamientos de Dios estan tan distances de los pensmaientos del hombre como el cielo de la tierra).
El hermano Ministro Aar�n tambi�n me dijo que el no sabia porque ni como, pero que si era designio de Dios que pod�amos hacer nosotros, �detenerlo?, ��NO!!, �antes apoyar esto!, porque era tambi�n necesario para nuestra vidas espirituales, ah� fue donde entend�, que no era yo el que tenia que oponerme a esto, y aunque no entendiera debia apoyarlo, entonces me platico el hermano que la familia Zamora (en especial la hermana Victoria Zamora Amaya (viuda entonces de nuestro Hermano Rodolfo Hernandez ya hacia muchos a�os), hermana de nuestro hermano Marciano, deseaba que inici�ramos una obra aqu� en esta ciudad para que su hermano Marciano tuviera la oportunidad de acercarse a escuchar la palabra de Dios (que miembro de la iglesia no hace esto con los que se allegan aunque no sean de su familia, mas losque son de nuetra familia, que en conjunto con el hermano Marciano Zamora, habr�an de donar dos terrenos juntos que ten�an el hermano Marciano y su Esposa Lalita (mismo que donaron a la Iglesia en unanimidad) que aun que no compart�a la misma fe pues ella asist�a, si no mal recuerdo a una Iglesia Bautista (disculpen si ni es el dato exacto, esto no lo recuerdo bien) decia entonces que aceptaron donar dicho terreno, donde solo hab�a una construcci�n mostrenca, que estaba casi destruida por la falta de terminar los castillos y trabes as� que con solo muros levantados y unos castillos, las cuales se estaban cayendo por la falta de uni�n.
Ya con el terreno donado y habiendose llevado la carta de seci�n de derechos del terreno en favor de la Iglesia, el Ministro Santiago Montiel se llevo los documentos para el tramite ante la Secretaria de Gobernaci�n donde se tramito el permiso y seci�n de derechos legalmente, entonces los hermanos aportaron el dinero necesario para instalar una casita de madera de 6x3 metros, donde el hermano Marciano Zamora Amaya comenz� solo a instalar lo necesario para iniciar los servicios sabatinos de manera regular (labor encomiable para gloria de Dios, de nuestro hermano Marciano), construyo las bancas, las Tablas de la Ley provisionales con solo el numero de cada mandamiento en letra hebrea, adem�s del atril y pulpito para que se pudiera iniciar la obra material de la Iglesia en esta ciudad.
Al llegarse la fecha de la santificaci�n de ese lugar, me hicieron la invitaci�n los hermanos y yo aun dudoso asist� (dudoso de que vendria el hermano Santiago Montiel, no de la obra), por que me dec�an que vendr�a el hermano Santiago Montiel, en ese entonces Ministro y primer Administrador de la Iglesia de Dios en toda la Republica Mexicana. La duda me asalto y asist� m�s por ver al hermano que hacie a�os que no lo veia (aunque habia vivido en el DF no habia tenido la oportunidad de asisitir a la localidad donde el ministraba la palabra) que por devoci�n, cuando llegu� por el med�o d�a, lo vi un rato, lo salude, pero ya habian consagrado el lugar como casa de oraci�n al Dios de Israel, para la tarde de ese s�bado ya no estaba el hermano, por motivos de salud tubo que regresarse ese mismo d�a, pues ya su enfermedad lo agobiaba, por eso no pens� que vendr�a, pues sabia de su enfermedad y que le era imposible asistir a visitar muchas de las localidades por ese problema, no porque no quisiera visitarlas, pues su saludo ya se deterioraba bastante d�a a d�a, pues su edad era ya avanzada. Pero el Se�or movi� los medios necesarios para que desde 1,000 Km., desde la Ciudad de M�xico hasta la ciudad de Heroica Matamoros, en Tamaulipas, se pudiera iniciar la obra para dos hermanos que estaban lejos de el fuego que es la palabra de Dios.
Recuerdo unas palabras que su hijo el hermano Daniel Montiel me comento en un s�bado que vino de visita a esta localidad a entregarnos los papeles de la donaci�n y el permiso ante la Secretaria de Gobernaci�n, "Mipadre viajava mucho por razones de la Iglesia y en la divisi�n del 62 visito muchas Iglesias que prefirier�n seguir con la doctrina de la Iglesia de Dios que dejar de celebrar las fiestas por mandato de los hombres, fue entonces cuando el andubo por aca por el noreste de Mexico, donde habia algunas localidades de la Iglesia de Dios y pasando por la ciudad de Matamoros, a�oro en algun momento dejar una semilla para esta ciudad de la palabra de Dios con la doctrina de la Iglesia, ense�ada por los apostoles desde el primer siglo de la cristiandad". Su sue�o se hizo realidad, ya que no solo vino a consagrar este lugar, sino que la semilla que sembro muchos a�os atras con los hermanos Zamora, aun crese y fructifica, no solo en ellos, sino en nosotros que por otros lados tambien escuchamos la palabra de Dios y fuimos acercados a estos lugares, para enfgrandecer a la Iglesia de Dios (aun en lo qpeque�as que son).
Desde entonces, asistimos regularmente, uno de los que mas asisten es nuestro hermano Marciano Zamora Amaya, que desde hace ya casi 15 a�os, no ha dejado de asistir a los servicio Sabatinos y que aun estando solo inicia el servicio sabatino los viernes por la tarde, a no se que haya alg�n motivo extraordinario ha faltado, ya sea que haya tenido que salir de viaje o por enfermedad, pero no falta al Se�or, lo que no puedo decir de mi, que falto con mas frecuencia, pero que trato de asistir despu�s de mis horarios de trabajo.
Esta obra, no solo se inicio materialmente, sino que tambi�n fueron llegando de diferentes lugares, hermanos y personas de la Iglesia y fuera de ella, quines se acercaron de alguna manera, por que as� trabaja nuestro Dios, muestra el camino a infinidad de personas, para que conozcan su palabra y su camino que es su hijo amado. Algunos permanece, otros se han ido a otras localidades, otros se apartaron pero tenemos la esperanza y oramos al se�or que les ilumine para que regresen. Aqu� es donde entiendo que la obra no es de nosotros, sino de Dios, nosotros solo somos instrumentos, o para honor o para deshonor. Alabado sea Dios que hace lo que le place.
Est�s imagenes muestran algunos de los avances que se han tenido en materia de construcci�n de la casa de oraci�n que ocuparemos los hermanos de la Iglesia de Dios (Israelita) en H. Matamoros, Tamps. Durante el transcurso del a�o de 2004.
Un Resumen de lo ya expresado y unos datos mas.
Iniciamos servicio una semana antes de la pascua de 1994, despu�s nuestro hermano Marciano Zamora Amaya por insistencia de su hermana Victoria Zamora (ya fallecida) dono el terreno de la de la Colonia Lauro Villar, Calle Playa Hornos No. 42 Esq. Sierra Grande de una superficie aproximada de 400 M2. La hermana Victoria Zamora financio la compra e instalaci�n de la Casita de Madera de 6x3 mts., y en conjunto con su hermano Marciano Zamora, asistiendo a la consagraci�n el hermano Ministro Santiago Montiel, quien en un viaje rel�mpago por los problemas de salud que ya tenia en ese entonces, solo pudo estar el s�bado por la ma�ana. Despu�s en conjunto con varios hermanos que asist�an en ese entonces, como nuestra hermana Eunice Navarro, el Hermano Humberto Cardenaz, El hermano Gamaliel y su familia que vivian en la ciudad de Valle Hermoso, Tam., el Hermano Luciano Varela Gonz�lez Obrero Ayuda en ese entonces, nombrado por el hermano Santiago Montiel y bajo la autorizaci�n del hermano Ministro Aar�n Nicol�s Varela y un servidor y otros miembros mas que en este momento ya no asisten a la Iglesia por diferentes motivos, en conjunto todos y con apoyo de pro templos ofrendas y diezmos, solicitamos permiso a nuestro hermano Encargado de Estado Ministro Aar�n Nicol�s Varela para que el tramitara a su ves el permiso para iniciar la construcci�n de un local mas amplio para los servicios, tom�ndose una construcci�n mostrenca que ya exist�a en el lugar que por el tiempo de su construcci�n casi estaba destruida, renovamos y ampliamos, engarramos, techando y puesto protecciones en ventanas y puertas, pintamos y pusimos piso interior del nuevo local donde se celebrar�an los servicios sabatinos y fiestas solemnes a nuestro Dios. Con medidas de 5x6 mts. y 4x6 mts., en donde se dividi� en dos �reas, una para el servicio y otra para estancia o sal�n de usos m�ltiples (comida, charla, ni�os.
Iniciamos trabajos en Mayo de 2004 despu�s de casi 10 a�os de actividades diversas y terminamos hasta Octubre de 2004, M�s de 10 Semanas de Trabajo; trabajando para esta obra material, que tenemos fe en el Se�or, que nos servir� tambi�n para la obra espiritual personal (hoy 20 de Junio de 2009), esta obra material nos ha llenado de conocimiento del Se�or, para cambiar nuestras vidas, del mudo lleno de frivolidad y desesperanza, creyendo que sirven a Dios, cierran sus ojos a la verdad, tachando a los de la Iglesias como legalistas, pensando que hacemos mas caso a la ley que al esp�ritu, pero NO D�NDOSE cuenta que la espiritualidad que el Se�or Jesucristo dejo es m�s que la ley, pero que no permite eso, que desobedezcamos a la ley, sino antes haci�ndola m�s grande la ley, nos la muestra mas espiritual. As� que ya no m�s por ley, sino por fe, pero por fe obedecemos a la ley, no por obligaci�n ya que la circuncici�n nada es ni la insircuncici�n como ense�aba el Apostol Pablo.
En ese entonces no entend�a yo los motivos mucho menos las causas o las razones, tal ves la edad, o tal ves mi falta de madurez espiritual (no que ya la tenga, pero he aprendido m�s en mi vida hoy tengo 41 a�os entonces tenia 25 a�os, de algo han servido estos 16 a�os). Luego de que por varios a�os nuestro Hermano Luciano Varela Gonz�lez hubiese atendido la obra en este lugar, el se�or le marco otro camino, emigrando a los Estados Unidos si no recuedo bien me disculpan se fue a la estado de Wisconsil, donde encontr� a otros hermanos de la Iglesia y ah� se quedo a ayudar a la obra. Desde entonces, hab�amos carecido de obrero constante, pero no por ello olvidados por nuestros hermano obreros, de Tampico, de Reynosa, por que el a�o que estube en la pascua en Canoas, Veracruz, me traje a una familia que ven�a a Reynosa y dos o tres a�os despu�s de que iniciamos en Matamoros, hermanos de Tampico se mudaron a esa ciudad y comenzaron una obra aya, fue entonces que el hermano Ministro Aar�n Nicol�s Varela, habiendo la necesidad de atender la CD de Reynosa y en CD. Camargo donde le llamaban constantemente para que visitara a unas familias, decidi� en conjunto con la Administraci�n General por medio del Hermano Jacobo Mart�nez primer administrador entonces hasta nuestros d�as (2009), irse a vivir a CD. Camargo, pues tambi�n se comenzaba la obra en la ciudad de Nuevo Laredo, Tamaulipas, entonces, pensando en que la ciudad de Camargo era un lugar estrat�gico entre las tres ciudades, junto con su familia se mudo a vivir a esa ciudad, a�os despu�s de atenderlos, las familias que Vivian en CD. Camargo, Tamaulipas, emigraron a los Estados Unidos, de haya es donde conocemos a la Hermana Gishela Geise y sus hijas que alguna ves nos visito en un culto de avivamiento y una pascua, si no mal recuerdo en la ciuda de H. Matamoros, ella si lo recuerda alguna ves me envio un correo comentandomelo, pero no me contesto este.
A�os pasaron para que nuestro Hermano Aar�n Nocol�s Varela, pudiera moverse a la ciudad de Reynosa, Tamaulipas, donde ya la obra estaba creciendo, por ese entonces desde Tampico otros hermanos se mudaban a la ciudad de Reynosa y comenz� un �xodo de muchos hermanos de Veracruz que se fueron a vivir a Reynosa (se dice entre los hermanos de Reynosa en broma, que es la Iglesia de Dios de Pozarica que esta en Reynosa). Un hermano que hab�a mudado su domicilio al Sur de M�xico, nuestro Hermano Abimael Martines Mart�nez y siente la necesidad imperiosa de retornar con su familia y a la Iglesia de estos lugares, que hab�a dejado en la ciudad de Tampico, pero al regresar se encuentra conque Reynosa era el lugar donde estaba gran parte de su familia incluida su mam�, a quien sigue, de ah� comenz� su trabajo, pues el llamado comenz� a hacerse mas fuerte y el contesto, �� Heme aqu� Se�or �� (como los otros obreros del ministerio, los que ministran lo saben), iniciando nuevamente su servicio de obrero, siendo ya nombrado Diacono de la Iglesia ayudaba a atender a Reynosa y Matamoros, mientras el Hermano Aar�n atend�a Camargo y Nuevo Laredo.
En esas mismas fechas un hermano se muda a la ciudad de R�o Bravo, Tam., donde queriendo apoyar la obra asiste a la ciudad de Reynosa y continua con su labor evangelistica como Obrero Ayuda, este es nuestro Hermano Am�rico Reyes, quien con su familia comenzaron a asistir a Reynosa y a apoyar los servicios en Matamoros, ya eran tres obreros que trabajaban en la obra del Se�or, en estos lugares de la frontera Noreste de M�xico.
Mientras en Matamoros, el hermano Humberto C�rdenas entonces marido de nuestra hermana Eunice Nabarro, ayudaba en el servicio sabatino, hasta que por un gran problema personal (quien no los tiene), tuvieron que separarse y seguir su camino cada quien por su lado, dej�ndonos por estos lugares, pero Dios proveer� nuevamente, un hermano recien casado de la ciudad de Marco Antonio, Veracruz, se viene a vivir con su esposa a la ciudad de H. Matamoros este hermano es MArselino Hernandez obrero ayuda de la Iglesia, quien contrae matrimonio con la hermana Graciela, hermana carnal de nuestra hermana Sabina y cu�ada de nuestro hermano Ram�n, ademas un joven de la ciudad de Reynosa, el hermano Joel Gonz�lez Nolasco inicia labores como pros�lito del ministerio, no siendo obrero laico, se viene a vivir un tiempo a Matamoros, y apoya en los servicios de la Iglesia, que en ese entonces, estaban los hermanos Jes�s P�rez Ch�vez nuestro hermano extranjero del vecino Pa�s del Salvador, quien despu�s de haber vivido varios a�os alejado de la Iglesia, se hab�a encontrado con una persona que le comento que hab�a visitado una iglesia parecida a la que el le contaba que asist�a en el Salvador, no queri�ndose quedar con la duda, se acerco y pregunto acerca de la doctrina al recibir contestaci�n se dio cuenta de que era la misma que a�os atr�s havia dejado en el Salvador por emigrar a los Estados Unidos donde al no poder entrar se quedo en esta ciudad para Trabajar, desde entonces (como en el a�o 1996 o 1997) asiste con nosotros y ha servido de trampol�n para otros hermanos que han salido por alg�n motivo de su tierra en el Salvador para cruzar la frontera y buscar una mejor vida material para ellos y sus familias. Adem�s del Hermano Jes�s P�rez, tambi�n ayudaba en el servicio Sabatino el Hermano Marciano Zamora, y un servidor, hasta que fimos asistidos por el hermano Marcelino Hern�ndez y el hermno Joel Gonz�lez Nolasco, quien por casi 5 a�os, asisti� en el servicio, desde el 2003 hasta como el 2007, cuando tubo que regresar a Reynosa donde contrajo matrimonio nuestro hermano Joel con la hermana Lea de Reynosa; desde entonces, el esta apoyando la obra en Reynosa. Nosotros, mientras estamos en esta ciudad prepar�ndonos y ayudando en lo posible, para que la obra permanezca por nuestro propio crecimiento espiritual y el de los nuevos que se acercan, aunque sabemos que si Dios no edifica su casa, en vano trabajan quienes la edifican, tenemos la fe de que esta labor sea de nuestro Dios y nosotros solo instrumentos de su voluntad por fe en su palabra.
Durante el a�o de 2008 comenz� a visitarnos un hermano que vive en los Estados Unidos pero que es originario de Oaxaca, M�xico, y �l y su esposa junto con sus dos hijos asisten regularmente a los servicios, siendo este nuestro Hermano Guillermo Hern�ndez, y recien bautizado en este 2009, previo a la pascua, quien se prepara para el servicio y ayuda en el servicio sabatino.
Un a�o antes al 2009, nuestro hermano Am�rico Reyes de la ciudad de R�o Bravo estuvo como encargado de la obra aqu� en Matamoros, ayudando y apoyando en lo concerniente a la predicaci�n, proveyendo la palabra de Dios en este lugar, asta los principios del a�o 2009, cuando tubo que regresar a su ciudad y atender la obra que hab�a dejado descuidada pero no olvidada el estuvo encargado por que nuestro Hermano Marcelino Hern�ndez tubo que dejar esta ciudad y hab�a sido nombrado encargado de la obra, pero por diferentes problemas y tropiezos tuvo que mudarse a la ciudad de Marco Antonio, Veracruz, donde permanece hasta hoy apoyando la obra junto a su familia en esa localidad dentro de la Iglesia de Dios (Isrelita), estuvo de encargado y apoyado por el hermano Joel Gonz�lez Nolasco, por casi 5 a�os.
Esta peque�a rese�a hist�rica, es un breviario para ilustrar el camino de la Iglesia por estos lugares. Dios nos sigua bendiciendo, sabemos que muchas localidades comiensan de diferentes maneras y que los problemas y trabas en nuestras vidas no permiten que sigamos creciendo esp�ritualmente, pero el que porfia vencera a este mundo, as� como el Se�or Jesucristo venci� al mundo. No pude escribir mas, porque son tantos acontecimientos que escapan a mi memoria, pero si alguno de mis hermanos que leen esto y deseen agregar algo pueden escribirme y o enviarme la informaci�n para acoplarla a esta peque�a rese�a.
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