POETA INVITADO

 

 

WENCESLAO SERRA DELIZ

 

 

 

Nacido en Quebradillas, Puerto Rico, en 1941.  Fue uno de los fundadores del Grupo Guajana de poetas del sesenta.   Su poesía figura en varias antologías de puertorriqueñas como Antología de jóvenes poetas (1965), Poesía militante puertorriqueña (1979), Hasta el final del fuego: Guajana, treinta años de poesía (1992) y Albizu en dos generaciones (1994).  Sus poemarios publicados hasta la fecha son Memoria (1970), El trabajo diario (1986), Abra palabra (1992) y El libro de los sueños (2001).  Ha publicado, además, varios libros de niños; entre los cuales se encuentran: Fabián, Mi música, Adiós falcón y En las cavernas del Río Camuy.   Entre 1986 y 1991 fungió como secretario del P.E.N. Club de Puerto Rico.  Fue editor de la prestigiosa Revista de Ciencias Sociales de la Universidad de Puerto Rico. 

 

 

 

NACIMIENTO

 

                                    A César Serra

 

Nazco del agua de la noche

sin bordes de palabras

pez roji vivo de sueño

que te asomas húmedo extraño

y juegas vivo ese color

de luz carnal que se inicia

por el borde ti mismo

para que mi niña te amane

te caigas viviente de repente

y vivas convulso y sin aire

mientras mi hermano se sienta

en el fondo en silencio

y duerme bajo el agua

en cristales estáticos

de sueños crisálidas

en la noche que duerme

que salta despacio

y que ha pescado tiempo…

¡Oh peces rojos del sueño!

¿Por qué esa agua clara

se expande segura

entre cristales silencios?

 

 

 

 

EL TIGRE Y EL ÁRBOL

 

                                    A Edgardo López

 

¿Por qué me sigues

por esa calle oscura del sueño

calle que pasa

con puertas viejas,

por esa calle de niño

que el sol de hoy no repite

en su añoranza distante?

 

¿Por qué me acosas

en mi árbol de siempre

de silencios y sombras

con esas garras felinas

y tu rugido potente

de tigre inmenso de grises?

¿Qué te hace pensar en mis huesos

para salta a mis sueños

y alzar en dos patas

tu hermosa amenaza profunda de gato

entre mis ramas seguras que auguran

una nostalgia de gris

en mi almohada nocturna rellena de asombro…?

 

 

 

 

SUEÑO CON FANTASMA

 

Un fantasma me daño la noche

que iba tan bien sobre mi almohada:

me horadó la cabeza

no me dejó seguir por mi camino

entre árboles de monte

que mis hijas miraban tiernamente desde lejos,

me salió al paso

con su energía vibrante

agitó los brazos en aguaje de ultratumba

y sacó una cara de susto para verme

en mi caldo de pánico

en mi desazón de grito que no sale

por esta garganta que no aprende

y quiere desde acá

una vez despierto

mandar exactamente al infierno

al travieso y poliforme

fantasma nocturno de los sueños…

 

 

 

 

SUEÑO EL MISTERIO

 

Globo luminoso de mundo

universo de cristales

puerta de sol

vidrios de luz

galaxia de estrellas que se pierden

en larga espiral lumínica

luz cercana del único sol

que alumbra germen y universo

amigos que miran desde su asombro

asombro sísmico surgido en cálidas palabras

que huyen hacia la luz

de un sueño que sigue

hacia el tenue final

de la tarde que se acaba

con un reflejo nuclear de fondo

donde se fisiona el misterio

en la infinita

profusión del mundo…

 

 

 

 

MANOS DE SUEÑO

 

El hombre soñó

con una mujer desconocida

que tenía manos

familiares de otra

deseadas, conmovidas

esotras…

 

Esas manos

suaves manos

estaban preñadas

podía verlas

con su caricia almacenada

y tibios

largos deseos descumplidos

de revuelta luz enajenada.

 

Por desgracia

no aquellas manos dulces

ni la mujer que allí tenían

supieron aprovechar

rotamente asaltar

la oscura noche

no la propicia profundidad

de aquel ofrecido sueño…

 

Cosas de la vida.

Cosas de un prolongado sueño.

 

 

 

 

CASI SUEÑO DE AMOR

 

Del amor

al suave rencor

a la terrible cara.

 

De la llegada

sin fulgor

con sudor

y otra mirada.

 

La noche

con su sábana estirada

y la espalda

por frontera

enajenada.

 

En el desvelo

el recuerdo

de un sueño de miel

en el abismo.

Una tarea cruel.

Un hombre abeja.

Un terrorismo.

 

 

 

 

ENEMIGA LUNA

 

                                    A Isbel, Ana Belkis, Tariana

 

La primavera se hizo mujer

se hizo luna en la ráfaga de un sueño

me miró con ojos

de mirar el alma

y me atrajo con labios

de regresar la vida.

 

La luna creció

imaginada en su horizonte

más allá

de su redonda página amarilla.

Se hizo oro abundante para todos

buscándose en su redonda claridad

de mirarnos hace tanto

cuando se alineó con su misterio

tremoló en su astronomía

reventó en girasoles de piedras amarillas

sobre el silencio antiguo de nosotros.

 

Y nos dejó con la boca abierta

con la circulación de adrenalina

de un repentino armagedón

que no cabía sencillamente

en las paredes oscuras

de una noche astral

donde un temblor circulaba por un sueño.

 

 

 

 

PREGUNTAS POR EL FUEGO

 

                                    A Feliciano Santos Rojas (Chani)

 

Claro, he caminado

sobre el fuego

en un sueño de brasas

duramente vivas y carbones

de intestinos rojos.

 

No vi la punta del dolor

siquiera,

sólo el ojo cerrado

sobre metáforas concretas

y símbolos quemantes

de cierto vivir,

piel con frontera

de beso y estallido.

 

También he subido

bajo el párpado seguro

al ancho árbol

de un sueño perseguible

alegórico de vida

alto de susto en la querida rama,

cuello largo

de indeleble amiga.

 

Susto de noche

salto difícil

al piso de vidrio

y germinada almendra

que asegura a mi pie

una extensa

porción de fuerte latido

y fecundo delirio…

 

 

 

 

ESA ESCALONADA SOMBRA

                                    A Luis F. Macfie

 

Para qué bajar la escalera

que desciende sin cordura

por qué pisar su escalón

de sombra dura

por qué su ritmo inseguro

para sólo encontrar

a esa mujer de carne umbra

que se cura el cuello deshecho

con no se sabe qué ilusión

de tierra y penumbra.

 

Por qué esta inclinada sombra.

Por qué deslizarme en el lecho

con una mujer que promete

un amor renacido, rehecho

frente a otra que vigila

con su cuerpo desnudo

un suave pecho agudo

con una promesa que intimida

con su interdicción de sombra y vida.

 

¿Para qué llegar deseante a la tierra

y chocar sólo con brazos

que huyen de raíces

y amarran su deseo boscoso

a mis piernas de carne y hueso

a mi desnudo deseo caminante?

 

¿Para qué dormir entre símbolos

de una remota sangre?

 

 

 

 

SUEÑO LA PERFECCIÓN

 

                                    A Nilda

 

Amo tu suavidad y tu palabra

tu suavidad ideada por mí

desde este suelo de vigilia

para encontrarla saliendo de tu boca

y el idioma blando de tus manos

en ese sueño que preparé sin saberlo

desde la tierra del deseo

porque siempre uno vislumbra

esa mujer perfecta

esa palabra ideal de músicainstrumento

esos gestos antiguos y redondos

por los cuales todavía pregunto

si son ciertos por los exactos

y el afecto sudorante

con que me arroparon en lo alto de la noche

precisa y desgraciadamente

unos momentos antes de volver

a este ancho

pedregoso mundo

donde a pesar de todo

camino

 muy despierto

amenazado

por el golpe fecundo de los sueños…

 

 

                  

                             Página preparada por Alberto Martínez-Márquez

Hosted by www.Geocities.ws

1