
SOTERO RIVERA AVILÉS
Nace
en Añasco, Puerto Rico, en 1933 y muere en Mayagüez, Puerto Rico, en 1993. Poeta, narrador y ensayista. Publicó los poemarios Nostalgia (1957), Abandonos
(1958), Elegía mayor a la tierra: una estampa que debe leerse en tierra seca
(1968), Cuaderno de tierra y hombre (1956-1973) (Premio Ventana 1974; publicado
en 1975), Anecdotario para titular, acentuar y puntuar (Cartilla de ejercicios
para niños de todas las edades) (1982), Nada pierdes, caballo viejo (Faena de
remiendos)—libro de poesía y narración, publicado bajo el seudónimo Tauro
22—(1988) y Con premeditación y alevosía: (Radiografía de un crimen)
(1993). También es el autor del estudio La
generación del 60: aproximaciones a tres autores (1976). Formó parte del grupo Mester
de poetas y revista homónima, fundado en Aguadilla en 1967, junto a Carmelo
Rodríguez Torres y Jorge María Ruscalleda Bercedoniz. Su obra
poética figuró en varias antologías nacionales e internacionales; entre éstas, Inventing a Word (1980), editada por Julio Marzán.
NOCIÓN DE LO IMPOSIBLE
Llegó una tarde
yo brillaba zapatos
era tan indeciblemente hermosa
que tuve lástima de mí
Me observó como un bajo crepúsculo
y zozobrando pensé en amaneceres
qué orillas qué tierra me abrumaron
era algo más allá de mi vida
Recelé entonces que el cielo era
imposible
y nunca fui tan lastimado
MORDIMOS LA MANZANA
Nos dieron a escoger
y mordimos con furia la manzana
y como aleph
luego hemos visto el mundo
noches y días
idos de Sota-vento a Bar-lo-vento
aquí y allá
caídas reversiones desperdicios
papeles rosas miradas de Medusa
¿Y qué si no la hubiésemos mordido?
LÍMITE DE LA ALEGRÍA
Otras veces
recogiendo mis ruidos como ladrón nocturno
llegaba hasta su cuarto
ella me recibía como un timbre de lluvia
galopando su cuerpo vertiginosamente
Noches aquellas rápidas y pobladas de
surcos
donde hallaba su vértigo el ritmo de las
formas
hinchado su desnudo bajo todos mis poros
se asomaban mis besos por todos sus
senderos
Su arcilla levantada le hubiese desolado
y luego resbalado su cuerpo hasta mis
uñas
mas su elasticidad de piel irregular
me entorpecía las manos con sabor repetido
Cosas aquellas mías de pensarme su dueño
y noté su inconstancia subiendo otra
escalera
fue entonces como un río de vidrios por mis
venas
y yo un muchacho herido poblándome de
sombras
LAS ITERACIONES
Todo aquí permanece
recuerdo cierta calle que nunca he transitado
los árboles repiten su crisis de hojarasca
y el mar sigue volcando sus orillas
lejanas
Las flores revientan cada hora
y los espejos duplican las miradas
Regresa otoño húmedo
la tierra levantada ya se tiende
y otros parajes bailarán la lluvia
que hoy tamborilea en el tejado
Por eso cada flor deja su efluvio
aunque sea el aire bajo
y siempre nace un niño a cada entierro
y cavila Jean Paul
bajo los astros
Mientras mi brazo artificial
echado sin reparos sobre un mueble
puede reír igual que un zapato sin rumbos
tirado a lluvia y noches en el patio de
entonces
BORGES, EX CONSENSU
El Chamán intuyó su azaroso destino:
en algún lugar de la biblioteca
un lento y ciego reloj de arena
vaciaba su copa de tiempo regresivo
Corrió los anaqueles
removió y releyó sus contenidos
desanduvo zaguanes largamente olvidados
pronunció nuevamente sus versos preferidos
Invocó a Macedonio pensó en Chesterton
a Funes el aleph el minotauro
Buscaba ansioso la secreta clave
cuando ya tardo columbró la hora
en la portada de un libro cotidiano
Invirtió presuroso el libro ajado
y la arena quedó en el cielo alto
y el niño la miraba gravitando
Encerrado en cristal no es otro el mago
ni es otro el niño ni otra la mirada
ni es otra la hora meridiana
TESTIMONIO
De pronto
no soy este presente
a quien ustedes atalayan
dicen conocer
Soy el de entonces
bajo el sol y la niebla
los vendavales y la Cruz del Sur
escudriñando el corazón terrestre
atestiguando tardes y caminos
y así divago hijo de los astros
Soy el antiguo el más desnudo
el más perplejo
MONÓLOGO DEL VIUDO
Ahora tú—la víctima
y yo aquí—la mirada
Todavía existes, todavía te juzgo
tú que me construiste
a base de tu altivo ordenar
Ahora yo aquí
mirándote tan rígida
tan quieta tan callada
reconstruyo y sopeso lo que fuiste
y ordeno con premura tu descenso
MI VECINO
Yo no odio a mi vecino
pero no me agrada la forma en que mira a mi
perro
Antes mis gallinas evitaban el monte
y tenían sus miradas el color de la
tierra seca
Ahora los tomates logran caerse y las
gallinas
cantas unas canciones como la risa de la
hierba joven
que le enseñaron los pájaros cuando
estábamos ausentes
Pero me mira mi vecino como mira a mi
perro
VOCACIÓN
Aporte usted
escriba pinte moldee
cante la Patria
diga su verdad a los cuatro vientos
y tendrá usted derecho
a que le nieguen todo…
salvo un lugar entre paredes
¡VAYA!
¡Cómo ha corrido!:
los cien, doscientos lusos
salto con vallas y el maratón
¿Y en la vida?
En la vida no ha llegado a primera
PENSANDO REPASANDO
Mañana evaluaremos este día
y tal vez no nos sobre
ni la izquierda del cero
Aunque es posible
que nos reste una deuda
pero bien bien
seguro
una deuda
una insondable deuda
Porque una deuda
se le carga a cualquiera hasta más luego
pero esta deuda
la arrastraremos siempre hasta la muerte
y sabe Dios…
La hoja
algo
como de árbol celeste
como de brisa o viento de paraíso
como ironía de rama de Pipal
que asoma y deja caer su vestigio de sombra
hemos
encontrado una hoja en la casa
apareció como ala de pájaro
recostada tiernamente sobre la alfombra
toda regocijada y amorosa
como el cántaro de Stevens
en la montaña
como la urna de Yeats
como vellocino de oro o las manzanas de
Atalante
todas
nos reunimos
absortos ante aquel inusitado prodigio
aquella maravillosa pluma del árbol de Chesterton
aquel ojo tendido de Modigliani
aquella hoja de acanto o palabra de Dios
sobre la rica alfombra acolchada
y
allí nosotros
asombrados como niños de circo
imposibles de preocuparnos una respuesta
de qué cielo de qué bosque o igdrasil bondadoso
y todos
subimos a la terraza
y por tercera vez nos descubrimos
mirando con ternura por los alrededores
pero en verdad no había un sólo árbol
por aquella enorme desolación de casas y
casas
*Agradezco al poeta y amigo Edgardo Nieves Mieles por el envío de “La
Hoja” y haber corroborado datos del poeta. Mi abrazo.
Página preparada por Alberto
Martínez-Márquez