
SANDRA MORTIS
Sandra Mortis.
Nace en Ciudad Obregón, Sonora, México, en 1964. Lectora apasionada, desde los 19 años
incursiona con fervor en el contexto de la poesía; participa activamente en el
suplemento del periódico Diario del Yaqui y en la revista Yuku
Jeeka de la Agrupación para las Bellas Artes
(APALBA). En 2000 publica Eco de
ausencias, resultado de una decantación apoyada por el Taller de creación poética impartido en la Biblioteca
Pública “Jesús Corral Ruiz” de su ciudad de origen.
SOY ALGO ASÍ
Soy algo así
como flor marchita
mecida
por el viento.
Playa sin arena.
Algo así
como noche de la luna nueva,
sueño
perdido
que
recorre el infinito.
Así
como un eco
que
abrasa la nostalgia
y
pierde el silencio.
LOCURA VIEJA
En esta oscuridad
la soledad me inunda,
aparecidos recuerdos:
escenas olvidada.
Momento
entre brumas.
Fantasmas nocturnos
en mis sueños
velan su conjuro.
Ola de inquietud
ronda mi deseo.
Insomnio brota
de mi locura vieja.
La paz vuelve
con la mañana.
CÁRCEL DE INFORTUNIO
Cárcel de infortunio
redúceme a un punto
de infinito.
Volar en contra
presagio en penumbra
brillas en mi insomnio.
OSCURIDAD
Desde la oscuridad
veo ángeles caídos,
siluetas que descienden
entre líneas.
Recuerdos de un sueño.
Vivir es agonía
Impulso en la vigilia.
Culpable o no,
sueño que tus manos
sobornan mi cuerpo.
Despiértame
cuando amanezca
iluminada por tus ojos.
TORMENTA
Vuelvo
en medio de versos
que surgen callados.
¿Disonante el día?
Felicítame ahora.
Me libero de ti
comiendo verdades,
masticando recuerdos:
marañas y serpientes
que surgieron de la nada.
Pero muérdeme ahora.
ESQUEMAS
Vivo a ciegas
subo
caigo
presentido silencio
lloro dentro.
Presiono el pensamiento
que hace fuego.
Busco el infinito.
Memorizo años:
Amores
que
se fueron.
El tiempo devora
mi juventud,
triste intento.
El misterio se convierte
en cenizas arrastradas.
DUDA EXTENUANTE
El amor que no encontré
existirá en mis poemas.
Sueño
duda extenuante,
lágrima
que perturbó
el entendimiento.
SIN CUERPO
Las estrellas revoloteaban
los cipreses.
Tus manos de pájaro
volaban por todo mi cuerpo,
entreteniendo el beso
que brotaba entre suspiros
de niño enamorado.
Tú, sin cuerpo,
llenabas el mío.
DESEO FUGAZ
Seré feliz
un
instante:
no he de llorar tu abandono.
Beberé del río
al llegar a la otra orilla
donde se encuentra la vida
más despejada y bella.
Te dejaré
mientras
tanto
creando la vida
en
tu muerte.
ABISMOS
I
Un presentimiento,
enarbolado aire
se posa en la anoche
a esperar un sueño.
Una mirada
derrite silencios.
Después
comienza otra vez
a ceder el abismo.
II
Ansias vuelan
al hogar perdido.
Oscuridad esconde
entre fosas y hechiceros:
palabras deformes.
No existe vida
ni muerte
en el pasado
en los recuerdos…
Preparado por Alberto Mártínez-Márquez