
CUATRO POETAS MUJERES ACTUALES
DE LA REPÚBLICA DOMINICANA
Selección, introducción y notas
por
Alberto Martínez-Márquez
La poesía escrita por mujeres en la
República Dominicana tiene una historia muy rica. En años recientes se ha destacado la fecunda
y progresiva obra de Aurora Arias, Ylonka Nacidit-Perdomo, Ángela Hernández, Taty
Hernández, Miriam Ventura y Marianela Medrano, entre otras.
Tanto Aurora Arias como Ángela Hernández han descollado con marcado
éxito en el mundo de la narrativa. La
obra de Ángela Hernández ya figura en antologías caribeñas y
latinoamericanas. Su obra ha sido bien
recibida en España, Italia y los Estados Unidos. Taty Hernández se
ha destacado como activista cultural y es la mantenedora de uno de los espacios
cibernéticos dedicados al quehacer literario e intelectual más activos: El
patio de las Cayenas. La obra de Ylonka Nacidit-Perdomo,
considerada como una de las poetas más representativas de la Generación del 80,
ha sido publicada en Canadá. Igualmente,
Miriam Ventura y Marianela Medrano
han madurado una obra poética fecunda y provocativa. Las cuatro poetas que aparecen a continuación
tienen un sitial destacado en el panorama de la poesía dominicana. Carmen Sánchez, Martha Rivera, Claribel Díaz e Yrene Santos
poseen una historia común: ellas han estado vinculadas a uno de los talleres
más activos y productivos de toda la América Latina, el Taller Literario César
Vallejo. La poesía de estas tres
importantes cultoras del género posee un cuño
indagatorio, pero no por ello es sus textos poéticos son menos líricos. Se trata de una reconstrucción de la
experiencia femenina que se despoja de los esencialismos
y reconstruye un macrocosmos donde priman la duda, el asombro y la
multiplicidad.
CARMEN SÁNCHEZ (Hato Mayor, 1960). Ha publicado Descalza entre piedras (1985) y Demando otro tiempo (1995), que
recibiera el Premio Nacional de Poesía.
Sus poemas figuran también en las más importantes antologías de poesía
dominicana. Sánchez fue miembro del
Taller Literario César Vallejo y fundadora del Círculo de Mujeres Poetas y del
Colectivo de Escritores Dominicanos.
ARQUITECTO DE SOLEDADES
Disfruto mi soledad que no es mucha
que nadie pretenda quebrar un barrote
del encierro total que me construyo
poco a poco
poco a mucho
en él me fermento en mis pesares
hacemos un perfecto licor
no pienso tocarte nunca con mi amargura
ni siquiera intentes sustraerme
del encierro total que me edifico
donde pasta dichosa la desdicha
de la infeliz más feliz
que soy.
POEMA DE LAS DUDAS
Dios no esiste porque
a Dios
lo mataron los malos.
Antonio José, 5 años
¿Qué hago con este minuto que me ha sido dado?
no planifiqué tenerlo
¡dejarlo ser en mí he decidido!
y si es mucho este minuto que no sea
no iré tras otro ni mejor ni peor
lo quiero así
así como ha llegado
con el primer grito y con el último suspiro
¿qué hago con este minuto que no pretendí
y que ha llegado a estas manos
artesanas del destiempo y de las dudas?
RENUNCIACIÓN
Renuncio a todo esto que entendiéndolo tanto me confunde
doy este salto al vacío
todo sujeto a prueba
¿nueva liturgia?
nada seguro quiero
soledad caminos tenebrosos inexperiencia
riesgos
vengan ahora
necesito peligros
desaprenderlo todo
¿qué retomar?
estoy blanda y ligera
soy toda sorpresas para tu desvelo
toda ebullición adentro
ahí donde no hay otros testigos que este
ser tan mutilado
arden las ropas de las que he quedado desnuda
se delata una cobardía de papel y nubes
la lluvia moja las ruinas de tu silencio
todo es tan real que parece un sueño
éxtasis plural que me envuelve
desde donde contemplo esto
que no tiene nombre
ni fecha ni edad
esto que nadie sabe desde cuándo se gestó
y que está naciendo sin poderse fecundar.
RECESO DEL DÍA
Hoy mi boca está muda para el mundo
estoy llena de cactus
mi clima está cargado
mi reloj pide recesos al día
mis muñecas salieron al campo
mi guitarra tras un bohemio trovador
allá abajo mis libros desordenados
no hay mica
las ondas fueron a huelga
doy vueltas como esfera perfecta
saldo de mi eje
busco
a nadie encuentro.
DE REGRESO
Vengo
hace tiempo que estoy sacudida
dejé caer todo cuanto me hicieron creer que
tenía
y voy cada vez más plena
con la única intención de no tener nada
me quedo en la esquina de la mesa
observo tu discurso pretencioso
me crezco con la mirada que no me das
¡sigue con esos aires!
mientras yo beso estrellas cada mañana
me baño en el rocío coronado de estiércol fresco
y salgo feliz sin nada que probar
hace tiempo entendí que lo mejor es no
pensarte
y después del entendimiento
¿dime qué?
MARTHA RIVERA (Hato Santo Domingo, 1960). Poeta y novelista. Ha publicado los poemarios Twenty Century (aún sin
título en español) y otros poemas (1985), Transparencia de mi espejo (1985) y Geometría del vértigo (1995).
Su poesía figura en las siguientes antologías: Reunión de poetas: poetas de la crisis, Antología histórica de la
poesía dominicana del siglo XX, Sin otro profeta que su canto, Al filo del agua y Juego de imágenes. En 1995
obtuvo el Premio Internacional Casa de Teatro por su novela He olvidado tu nombre, la cual fue
publicada en 1997.
GIGANTE AZUL
…la pena del
agua es infinita.
Gaston
Bachelard
Anoche soñé con un ahogado
Era azul y flotaba de espaldas en el mar negro
sobre sus cadenas se balanceaban un pájaro
marino
y un racimo de nenúfares
el cielo agitando el cabello azul era su rostro
y en él las playeras pignoraban sus hechizos
lento el cadáver viajaba hacia su definición
era el único sobreviviente del naufragio.
INSTANTÁNEA ÚNICA
Deja
no levantes esa luna por encima
de mi cabeza gris
déjame quejarme que este amor me duele
voy a acomodarme para que me arrastres
con ese aliento tuyo de huracán sin tiempo
no existe nada que no sea este poema
al que los dos le hacemos el amor
déjate permanecer para siempre
en este instante eterno del ser
oscuro frágil
debajo del ruedo de mi niñez rodada
enciende todas mis lámparas
escribe tus versos alrededor de mi pubis
que tanto humedeces
invoca los muertos enredados a mi lengua
y arrepiéntete mucho de lo poco que somos
después de esta noche en que hemos sido
todo.
POR LOS CAMINOS DE PERICLIS YANOPULOS
Bellísima en su
sueño se tendió la mar…
Odyssas Elytis
…la mar en torno
hasta el sol, muerte entre las muertes
Costas Cariotakis
Más lejos del mar cuando más cerca
(porque lejos del movimiento de la sombra
están los cuerpos que contemplan sus
espejos).
Lejos de esa cifra de estrellas filosas,
caracoles de cristal,
peces blancos y dorados,
algas pequeñas que se ensartan
a los corales oscuros y monumentales,
mar que inventamos
para creernos salvados de lo que somos
entregado mi cuerpo al abandono de los barcos
cerca de olas que chocan en mi carne
y descienden lentamente
sin memoria sin olvido
olas que limpian mis pupilas de otros
rostros
aguas espesas y negras
yo el cadáver azul
amanecido el pecho en el insomnio del faro
escuchando el sonido de un mar que me bebe
rota una estatua contra la pelvis
lámpara frágil que oscila entre el ser y el no
ser
yo el cadáver azul soy río
y he descubierto al fin
que el mar siempre es ajeno.
BORGES
Y al final de su vida
infatigable en las tinieblas
sólo la luz del oro de los tigres
poblaba el laberinto
(su universo)
Paradoja de sombras amarillas
es la sombra.
LO QUE NOMBRAN LAS PALABRAS
Muy pronto en mi
vida, para mí fue muy tarde.
Marguerite Duras
Mi mujer se está muriendo aquí,
en este dedo oscuro que pone nombres a las cosas,
en el árbol, dejado ya de ser olvido y pesadumbre.
Sola estoy comiendo los pedazos
que van quedando de mí,
mientras intento recuerdos en el cofre,
pequeños gajos de papel.
Yo mujer, estoy fumando mi tristeza,
expío mis ojos, mentiras que soñé,
infieles en el juego del amor.
Mis senos fueron las piedras de las ruinas,
tizones que quemaron las manos del poema.
Y sola voy dejando los espejos a mis otros;
incendiada, mi mujer se murió de morir.
De la misma forma en que me prolongué,
con vértigo, con terror al odio en la
sonrisa,
he amado.
(Los hombres olvidan el agua que los limpia del infierno.
El rostro que me alerta en los cristales es el mío).
Soy
esta mujer de aire,
esta pupila imbécil
que despierta las sirenas y los pájaros,
este número de plomo
que me entierra en el cráneo.
Soy también
una mueca que va mojando sílabas,
garabato pequeño que se escurre
y entra al sueño del poema.
El poema siempre está solo.
La soledad es palabra
en el instante de la muerte.
CLARIBEL DÍAZ (Santo Domingo, 1963). Poeta, narradora y ensayista. Ha publicado poesía en revistas y antologías
de la República Dominicana y del extranjero.
Participó activamente en el Taller Literario César Vallejo. Fue fundadora del Colectivo de Escritoras
Aída Cartagena Portalatín. Reside en la ciudad de Nueva York desde 1996. Ha
trabajado intensamente con el movimiento Psiconalista
desde 1984, que la llevó a fundar la Escuela Dominicana de Psicoanálisis, la
cual dirigió hasta 1996. Ha publicado
ensayos en esa disciplina. Actualmente
coordina el Hispanic Psychoanalytic
Study Centre en Nueva York.
WASHINGTON
HEIGHTS DESDE MI VENTANA
Una calle desierta y pudorosa como una mujer dormida
después del amor
entre el sueño y la tibieza
una mano se desliza sobre la calma
ahuyentando la espera
Y un montón de niños que afuera procuran el desvelo
entre la risa y el miedo
en medio del día y de la noche
entre sonrisas fugaces como el olvido
y leves como el temblor y la prisa
se alborotan buscando en sus juegos realidades ocultas
inventan como dioses
como sólo los dioses crean
sin temor
con la presencia imposible de los sabios
se anteponen al tiempo
Y esos árboles escasos
agrietados también
pero redimidos por la niebla
me miran
interrumpen la suavidad de sábanas también dormidas
tras una ventana abierta
una ventana abierta por donde ni el sol ni
el viento pasan
sólo la noche la atraviesa con el ruido de
seres noctámbulos
una ventana abierta que se ahueca
sin recuerdos ni presencias.
NIEBLA DE LUZ
Somos cómplices extraños
de un recuerdo inescrutable
la impaciencia nos encierra
un hálito de espera
¡ay! esta noche de eterna
este pálido rito del miedo
que nos mira
soledad que asedia
“brecha ciega” por donde asoma
el olvido
fósil o cuerpo sin aliento
somos
huellas de una mirada
que se apaga
sueño en vela
domingo a solas
precipicio incólume de tardes
sin venturas
ya no hay fábulas para decir
a los niños
espacio vacío en que me encuentro
eres
lugar de sombras
verso olvidado en la bruma del sueño
nos une
niebla de luz
ser exaltado en el sueño y la pasión
magia vedada y trastocada que no cesa
mi voz se pierde en ese hechizo
inexplicable
para inventarse en otro mundo ajeno
con otra sombra otra imagen y otro acento.
DESHABITÁNDOME
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
Cesare Pavese
Me acecha la muerte en tu mirada
ahora en el instante del absurdo
ahora que mi boca dibuja tu silueta
y te desnuda
es bruma mi ser
trémula en tu vértice hueco
soy imagen despoblada
piel habitada por un cuerpo
que se escurre
verdad que se escinde en la ausencia
y en la levedad de un rostro que tiembla
Vuelo y no alcanzo el espacio de tu risa
ni la plenitud que mi cuerpo atrapa
quédate en lo vivido a explorar mis días
si la suerte olvida nuestro eco
átate a mi espalda
y bordéame despacio
aspírame
como quien absorbe el recuerdo en una huella
Nadie nos aguarda ahí afuera
nadie
ni los sueños
ni el poema
quizá sombras
sólo sombras
y la desvelada prisa de la espera.
ECOS Y SOMBRAS
Murmullos inexplicables que otra vez regresan
como destellos interminablemente
estos ecos nos repiten
De nuevo por esta senda
muchos años después
y aún espero
Una promesa es un montón de cosas que no acaban
que se repiten y se propagan siempre como
sueños
una frase abierta
tu cara de frente al mar
mis pasos sin esta pesadumbre
un baile quieto en un atardecer sin sombras
una mirada que musita que regrese
tus manos que a este ritmo entonan sabias
melodías
Para escarnios
ya no soy el Cristo
soy una fuga
un chispazo
una mueca que se trastoca
en otro nombre
una piel que poco a poco ya se habita
otro ser
otra risa otra mirada
nómbrame en tu delirio
hasta revivir en el espacio
o en el rincón posible que tras la lluvia
regresa.
ESPEJISMO DEL
DESEO
Detrás del
nombre hay
Lo que no se
nombra
J. L Borges
Tras la esfera de un cristal de polvo
vislumbro tu ser
desde el olvido y la sombra
advierto su clamor de fuego
llamarada de espanto
la palabra insinúa la mirada
del recuerdo
hálito breve que se esfuma en el
ensueño
como la tibieza de unas manos
que tocan sin tocar
como la inalcanzable estatura de tu rostro
eternizado en la sonrisa
sin aliento
vacua y exigua presencia eres
preludio del encuentro
el espejismo
sueño pretérito escandido en mi voz
te nombra
sin decirlo.
YRENE SANTOS (Salcedo, Villa Tapia, 1964). Al igual que las poetas anteriores, participó
del Taller Literario César Vallejo.
Fundadora de la Tertulia de Escrituras Dominicanas de Nueva York. Estudió
actuación en la Escuela Nacional de Bellas Artes. Ha publicado Desnudez del silencio (1987), Reencuentro
(1997) y El incansable juego
(2002). Es profesora del Bread and Roses Integrated Arts High School
en la ciudad de Nueva York.
CIUDAD MECÁNICA
En esta población de sueños
no caven las violetas
no pueden volar las mariposas
sólo el miedo deja su olor
en las esquinas desbordando
las arterias
las factorías se nos atragantan
clausurando voces
las niñas amanecen
con sus ojos cerrados
y bien abierto el sexo
el reloj gira
enloquecido (enloquecido)
las paredes se abalanzan
sobre nuestras neuronas
los peldaños ascienden
descienden
en dirección a la muerte.
PERDÍ LAS PALABRAS
Hoy siento miedo
la palabra se me ha roto
la exactitud no es tan exacta
a esta hora de la tribulación
un sueño largo largo como la tristeza del tiempo
las palabras
qué son las palabras
He olvidado el tono de mi voz
la hilaridad y la coherencia.
Hoy me perdí en el paso intranscendente
de los pies
qué confusión de rostros
cuántas ideas perdidas en la nada.
MALABARISTA
Empiezo a envejecer
y no me reconozco ante el espejo
soy objeto y sujeto de un pasado que me
miente
aguijoneada de amapolas en mi cuello
lloro risas, aspavientos
recuerdo los bambúes que a la una y catorce
despojaban mi otro yo quedándome despierte
una interrogante que se vuelven miles en mi
boca
no llego a pronunciar
es la hora a pronunciar
es la hora y la locura que gritan en mis sienes
la mirada a tientas muerte rostros
las pestañas son el muro
silencios
las audacias de quien no quiere asumirse
como
amante
perdón pido a la noche que de cuando en cuando
me trae el retroceso, los temores, el sí, el no
y a Descartes con su duda
la agonía de un beso que se pierde entre lengua y dientes
una nariz congelada por el susto
una boca que no se abre porque ignora su
futuro.
Empiezo a envejecer
envuelta entre rubores
malabarista de momentos nunca olvidados
el agua sobre el zinc
mis pies en el lodo
los truenos como muerte vomitando sorpresas
me miré vuelta niña jugando a las escondidas
toqué las acacias, los perejiles, las santomas
olí la yerbabuena,
las gardenias, los lirios
Empiezo a envejecer
y veo los niños (ya no tan niños)
repitiendo mis días
empiezo a envejecer
y soy feliz.
ESTA CASA PERFECTAMENTE AJENA
La casa se rebela
es terrible y absurda
la quiero perfecta
sin paredes vibrantes
que alberguen soledades
y tiemblen en la cama
comiéndose
el manjar de mis tristeza
sin restricciones de techos
ni oído
debo
deshabitar las iris
del reloj
hasta mutilar estas
multiplicaciones del
cemento.
DE MAÑANA
Los espejos de la sombra
no reflejan aún
esta mirada perdida
mis párpados obviaron la luz
quise levanta la mañana
y descorrer los sueños
pero se me volaron las ganas
espantadas de nostalgias
Ni la caricia del agua
ni el alegre amarillo
de mis zapatos
ni la rebeldía de los montes
que habita mi pelo
pudieron con esta tristeza
no cabe en mi bolso este día
y la calle de epidermis imperfecta
no comprende la agonía de mis pies.
Preparado por Alberto
Martínez-Márquez