
MARÍA
MONTERO
Poeta
costarricense nacida en Burdeos, Francia, en 1970. Cursa estudios secundarios en el
Conservatorio Castella en Costa Rica, donde se gradúa
de Literatura y Teatro. Su libro El
juego conquistado obtiene en 1985 el Premio Joven Creación. Ha publicado El
juego conquistado (1985), La mano suicida (2001) y In dubia
tempora (2004).
Su poesía figura en las antologías Relatos de mujeres (1996), Indómitas
voces: cien años de poesía femenina costarricense (1997), Martes
de poesía en el Cuartel de la Boca del Monte (1998) y Antología de la nueva
poesía costarricense (2001). Actualmente es periodista del diario La Nación de San
José, Costa Rica.
COÑO MUJER, NO JODAS MÁS POR TU VIDA
Sentir a los 25
que la fama es nada
el amor una atrocidad cardiaca
la matanza inevitable
la palabra la mentira
y que el cinismo es el valor universal
¿es el síntoma
o es la enfermedad?
ITINERARIO
Iba hacia España
y llegué a Cuba.
Iba hacia Jorge
y llegué a Juan.
Iba hacia las letras
y llegué al embarazo.
Iba a dormir
pero aquí estoy.
Reconozco que entre mis virtudes
nunca destacó la puntería.
LUZ ROJA
Si mis hijas no estuvieran
pondría boleros
y una luz roja en la puerta.
Pero, qué va, ya no me queda ese vestido.
ACOSO
Dice la gente
que ya él no se acuerda más de mí.
Eso cree él.
SELF-SERVICE
La manos suicida escarba en la basura
y me invita a acompañarla.
Busca desesperadamente lo perdido:
un ojo inalterable para el mundo
la intimidad de antes.
Ahora cada letra pretende
la altura que no tuvo su herida
ya no es más la solitaria estúpida
la que repara el cuchillo y la risa
de otros espectáculos.
La mano suicida da un salto en el vacío
pues no arriesga más
que veintisiete letras.
Sabe que mi casa es suya
y que va a quedarse con ella.
REFERENCIAS LITERARIAS
Sigo la ruta del borracho
para que todos vean
cómo un vicio persigue a otro.
Sigo el camino del que imita
y el espectáculo es más glorioso que la duda.
Tras sus gestos de abandono
yo me lanzo a completar su entrega.
Nuestros puños intercambian sus derrotas:
una palabra inservible
por un enemigo muerto sobre el piso.
Me limito al plagio, lo sé,
pues dicta la evidencia
que un escritor sin vicios
es aún peor que uno sin talento.
HORRORTODONCIA
Escupo mis palabras
como si fueran mis propios dientes.
Una mano limpia los labios.
Otra el poema.
Persiste
el sabor a sangre en la boca.
MALDITA GERIATRÍA
Los viejos del parque no son nada.
Sólo están ahí a todas horas
en el centro del pueblo
echando eructos agrios
como si fueran voces de protesta.
Su única protesta es sobarse la entrepierna
antes que la cabeza.
Es velar el parque.
Es ser el parque del paisaje.
Es se la nada contra un muro.
Los viejos del parque no son tristes ni dan tristeza.
No dan nada.
Rabian de tedio
todo los días de la semana
hasta que pasa una muchacha y no les gusta
haciéndoles la tarea aún más imposible.
Entonces los viejos chillan
Se restriegan y se refriegan bajo el sol sin árboles
muerden a los perros
mean a los niños
persiguen a los muertos
y se van de vacaciones a la iglesia.
Los viejos del parque
tienen sus momentos
cuando parece que respiran.
Sólo así la vida continúa.
Discurso
Una mujer no tiene dirección
todos sus costados son profundos
no anhela caminos de regreso
mas sí
un horizonte indefinido
de pájaros centrífugos
una mujer necesita el asombro
de la oscuridad sostenida ante sus ojos
y no los límites precisos de un espejo
una mujer se esparce en el aire
Preparado por
Alberto Martínez-Márquez