
MAGNOLIA GARCÍA TRIMIÑO
Nacida en Cifuentes, Cuba, en 1959.
Poeta y narradora. En 1990 recibe
en Premio de Poesía del certamen Abel Santamaría, convocado por la Universidad
Central de Las Villas (Cuba). Ha
recibido otros reconocimientos por su trabajo literario. Ha publicado Confesiones de una sombra
(1998). Actualmente reside en los
Estados Unidos.
OFRENDA
No mueras a esta hora
que te salve la ocurrencia
Toda la luz se esfuma ojo adentro
donde te me haces un charco
una espesura
Libera los pájaros dormidos
Te ofrezco relámpagos
este breve cuchillo de apuntalar la eternidad
DEDICATORIA
Tú no eres el que inventaba un lirio
y sonreía
el audaz caballero en la hora justa
No tienes la jaula que encierra la tristeza
Tú no eres quien lanzaba piedras al sonido
y después dibujaba una catedral
Tú quizás no estés escrito
y alguna noche no devuelva tus pasos
pero mezclas como nadie el sueño con la ausencia.
CARTA
Morimos como niños que juegan
y olvidan sus sombras al volver
Dónde estarán los epitafios
las palabras ya sin vida
Parte de qué polvo seremos
Tú dirás: fuimos un misterio
tentamos demasiado los ocasos
No podrían perdonar las mariposas
-alba
en los ojos-
porque tuvimos luz tan cegadora
reino tan gigante
que olvidamos la región de nuestros huesos
y plantamos árboles
pusimos pájaros
donde otros contemplan una casa
o un país
Tú no eras mi país
ni mi garganta
Nunca palparemos el rostro iluminado de los dioses
pero donde hemos muerto
y yacen los gestos las palabras
llega un ángel y escupe con rencor.
NIEVE EN ELEGÍA
Está nevando en el punto más oscuro
por donde caemos de bruces en nosotros
hay una puerta desde el sueño
un cúmulo de estrellas sobre el frío
y no puedo ir contra ese aire
contra la piel desprendida de las horas
cruzar las calles como laberinto en la memoria
recorrer de nuevo aquel relámpago
Está nevando sin tino el aguacero
nueva en la cabeza de los niños
en los juegos ocultos bajo el parque
en los países de mis charcos.
Pudo más el agua
que los pastos extendidos en tu nombre
A la hora de los pájaros más fieles
olvidaste los códigos
cambiaste las señales
pero el hilo
el hilo a oscuras
soterrado
ese que se tiende sin saber
aún teje finísimos encajes.
Pero no puedo ir
se amontonan escombros, cuerpos imprecisos
ya no tengo el horizonte.
Está nevando dentro de tus ojos.
ÚLTIMO ROCK POR JANIS JOPLIN
…Cuando canto no
pienso. Sólo cierro
los ojos y
siento, me siento bien.
Es realmente
como una fiebre…
Janis Joplin
Ven Janis
Cierra los ojos
Vamos a sentir este rock
vamos a resucitar desde el fondo de algún blues
En Port Arthur
sólo saben picotear como los cuervos
nunca van a perdonar tu cara
ni mis manos
Port Arthur
no es más que una mancha de aceite
y nosotras muchachas cómplices del mismo grito
No nos can a perdonar
Déjalos que sacien sus ojos
Ven sopla en esta música
pon tu voz contra el muro
huiremos hasta no ser más que polvo
Las agujas eran otro sueño de escapar
El amor es quien te deshace
No golpees más contra la puerta
no conocen el santo y seña
tu nombre verdadero
Ven Janis
no te quedes tan callada
sigue rugiendo
alguien podría escupirte sobre el vientre
Ésta es otra soledad que te convoca
que también patea y rompe los cristales
detrás estarán todos hurtando el pecho
esgrimiendo un cuchillo muy azul
y tú y yo frente al filo
frente al miedo
como dos ángeles irreverentes
Ven Janis
Ya no estemos tan solas.
DECLARACIÓN
Vamos a descorrer este sueño
vamos a cantar que nada es verdad
mientras no ardan los dedos
o mis manos partan como claros velámenes
Vamos a decir que este tiempo no existe
que soy un invento de las nubes
una llamada perdida entre las islas
Nada es cierto
ni los caballos al aire
ni sus patas desuniendo el agua
no el agua de morir
Vamos a sostener el péndulo
remover algunas brasas
Vamos a zarpar hacia algún naufragio
y cantemos a los sobrevivientes
por la trémula ínsula que los acoja
Sólo tus ojos en la tierra
sostienen el fuego donde íbamos a arder
la estrella que no iba a delimitar mi pecho del ajeno
Que la maña se abra como la primera vez
Mi corazón siempre está llegando
Yo lo espero a la sombra de los días.
CONFESIONES DE UNA SOMBRA
all is true
Shakespeare
Yo nunca fui el humo
Yo era la piedra ardida en su silencio
Nunca tuve una túnica muy fina
Yo era una sombra llena de luciérnagas
la sombra niña que cruza los potreros
y se detiene
porque la tierra se ha hecho sangre bajo los almendros
y hay una leyenda
una oculta leyenda que bien pudiera ser verdad
Yo soy la sombra
La niña en pos del hielo
en pos del viento
Yo soy la que besa torpemente a los felices
no atina con el ojo
o la palabra
pobre alicia
ha perdido su estatura de entrar a otros países
El conejo blanco es apenas un sobresalto en los
espejos
hace un guiño y nos devora su tristeza
Entonces quisiera ser el humo
cruzar los rostros tiznados por el miedo
Pero soy la piedra
caigo al vacío lejos de los árboles
lejos de la casa
donde mi madre aún musita la oración
mientras mi hijo borra todos los caminos.
A FIN DE AÑO
El humo de la eternidad va a cruzar la sangre
Quedará una marca en la orilla de los días
cambiarán las cifras
los aciertos y el rencor
Se va a escuchar el rumor creciente de los siglos
va a caer sin fin en el fondo de la mano
una gota
y no habrá un punto donde guarecerse
ni una estrella que nos acompañe
Somos pasto de los dioses.
MEDITACIONES II
Parece cierto cuanto florece
cuanto cae
o lleva el viento en su locura
Nos parece cierto el soplo
el fragor de la llama
Creemos estar de este lado
reales y tangibles
trenzando muerte a la sombra de los días
Pero alguien pudiera llegar sobre la luz
desde el azogue
desde el fondo de otra noche intocada
y mostrarnos que sólo somos su reflejo.
LA CANCIÓN DE MORIBUNDO
El pecho
aguarda la cornada, el último
candor de
cuantos lo cuidaron.
Ángel Escobar
Pasaron los últimos atisbos
la iridiscencia
Ahora son otros los designios
otros los inciertos corredores
Se ha hecho casi leve el peso
casi nada el ojo
casi nada lo que punza
como si hincara un ala la grupa del viento
-Extraña luz destila el aguijón
Fraterno oro
tiembla
y se deshace sobre el cuerpo
Cómo cruzar el linde
volver sobre el ruinoso cansancio de los días
hasta el que espera en él regreso
-árbol inicial-
Sentir al fin
cómo el abrazo cesa
la gota cae
y el infinito asiste al inmortal reclamo.
Página preparada por Alberto Martínez-Márquez