
Luis
ALberto Ambroggio
Nacido en Córdoba,
Argentina, en 1945, es ciudadano de los Estados Unidos desde 1967. Promotor de la poesía hispana de los EE.UU., fue recientemente honrado con la inclusión en la
Academia Norteamericana de la Lengua Española.
Miembro de la Academia de Poetas Americanos, de la Asociación Prometeo
de Poesía y de la Academia Iberoamericana de Poesía. Autor de los poemarios: Poemas de amor y vida (1987), Hombre de aire (1992), Oda ensimismada (1992), Poemas desterrados (1995), Los habitantes del poeta (1997), Por ti amanece: cantos de guerra (1997),
El testigo se desnuda (1992) y Laberintos de humo (2005). Sus poemas
han aparecido en numerosas revistas como Hispanic Culture Review, La Pájara Pinta, La Urpila,
O Bohemio; y en antologías tales como Argentina
en verso, Cancionero Prometeo, DC Poets Against the War
y Cool Salsa.
Algunos de sus poemas integran textos de Literatura como Pasajes y Bridges to Literature.
Crítico de Teatro y ensayista, sus artículos han aparecido en libros,
periódicos como El Universal de
Venezuela, The Chicago Tribune,
La Gaceta Iberoamericana de Washington, DC. La poesía de Luis Alberto Ambroggio ha sido
seleccionada para los Archivos de Literatura Hispano-Americana de la Biblioteca
del Congreso de los EE.UU. Ganador de la Convocatoria de la Televisión
Española sobre poemas de la soledad en el 2004.
del Museo Británico
irradia sueños empolvados
y lo acompaña.
Espíritus, musas,
hechos con dirección desconocida,
ídolos húmedos,
sombras con tatuajes de calendario,
sombras que miran con agujas de olvido
jamás se van de la fiesta.
Protagonizan
soledad y derrota
un mundo de héroes conquistados.
El poeta no está
solo.
Reza el diario de
Ana Frank
y resucita muertos.
Un lugar, al otro
lado del mundo,
le quita el sueño.
El silencio lo
deja exhausto y grita muertes premeditadas.
En un amor dos
caen sepultados
durante noches sin límites.
Con la sociedad
que el poeta crea,
escucha las dulces flautas de Tesalia.
La belleza lo
tortura en el banco del juicio.
Asume la
topografía del cuervo
y enciende con símbolos una danza
transparente.
Cosecha amantes en
la blancura de las olas
en el tiempo redondo de la luna.
Muere antes de
morir
en el cementerio inconcluso de los
recuerdos.
En su fuga imposible
nunca está solo el poeta.
Lo poseen voces
inasibles y punzantes,
Lo consume el
aroma fatal de su amada,
la palabra, esa divinidad salvaje
que copula con espejos
indisolubles.
PREOCUPACIONES DE ULTIMO MOMENTO
Recordando a Nicanor Parra
No sé si tendré tiempo de despedirme de los gorriones.
Tampoco sé si el color de mi corbata hará juego con la palidez.
Temo que mi silencio sea malinterpretado;
que se pudra ya del todo hasta mi duende
y las alas de mi
polvo vuelen sin nombre.
No sé, por ejemplo, qué papeles dejarle al olvido
y si a mis vecinas
las rocas les interese.
No puedo garantizar que supure dignidad,
mientras hable, mi epitafio terco.
Ilusamente lo compuse en una calle poco iluminada.
Al fin, la eternidad me poseerá desnudo.
Y a Marilyn también.
PAISAJES DE EE.UU.
Si cada ladrillo hablara;
Si cada puente hablara;
Si hablaran los parques, las plantas, las flores;
Si cada trozo de pavimento hablara,
Hablarían en Español.
Si las torres, los techos,
Los aires acondicionados hablaran;
Si hablaran las iglesias, los aeropuertos, las fábricas,
Hablarían en Español.
Si los sudores florecieran con un nombre,
Se llamarían González, García, Rodriguez o Peña.
Pero no pueden hablar.
Son manos, obras,
cicatrices,
que por ahora callan.
HOY CULTIVO ROSAS
Que no nos moleste
Huidobro
ni ningún camarero de Roma.
Quiero gozar sin
límites
el placer de sentirte toda
y de estar dentro de tí
palabra tras palabra
con cada uno
de los cómplices sentidos.
El aire lleno.
No importa la partitura
ni la herida de las formas.
Mujer del agua y
el aire
beso el verdor de tu fragancia.
Eres lo rojo de la
música
Arrullas con tus
pétalos mis ojos.
Y al mediodía ,
soy raiz
de un sol;
y tú eres el torrente
de todas las mariposas.
NOMADA DEL SILENCIO
A Hawad,
voz del Tuareg
Pronto se acabarán
los puentes.
Los ríos, los
mares tragarán la tierra.
Mendigaremos, si
acaso,
aire para los
ojos
vientos para
la mudez de las arenas.
Y qué puedo hacer
yo con las mareas
con estas islas que son rocas
oscuras
con las nubes que pasan desnutridas
volando grises cargadas de tristeza.
Y si todo llegara
a ser un desierto
antes de marchar a las dunas,
nómada del silencio,
si Keats
me oyera,
si aún el sabio Jefferson escuchara,
les gritaría
con el rumor obstinado del viento
“Prefiero escribir errante,
a escribir
desesperado”.
A
Nela Río
¿Para qué escribo?
Para crucificarme y resucitar luego como tierra húmeda e inocente.
Para ser el último y el primero.
Para detener de una vez el río en la mano y beber agua.
Para que quienes beban las gotas sepan que hay río.
Porque los colmillos hacen ruido de frío, piedra y furia
Y porque las sombras de mis días y noches pierden todos los jeroglíficos.
Para que me entiendan y no me entiendan los que pasean en las calles
[con sombreros de todo tipo.
Para que quienes entiendan me inventen sin dolores de espalda.
Escribo para sembrar cenizas de colores en la soledad vasta
[y el gran
silencio
Y porque sin besar, beso, y sin morir, muero.
Y me escapo con las manos llenas de insomnios indignos
Para transformar las noches en una luz feliz y el día en dos sueños
rojos.
Escribo para repetirme hasta el olvido y recordarlo en cada verso
Y porque así el principio y el fin se tornan inagotables.
DEADLINES
El poema se escapa del horario
Porque es agua
Y crece con el viento.
Los amantes cargan un espejo
Con calcomanías
De lenguas ancladas.
Por fin el cielo descansa en la mar
Para que el sol y las estrellas
Se hablen gota a gota.
EL PESO DE LOS
CUERPOS
“Al fondo de las tumbas
Al fondo de los mares
Al fondo de murmullo de los vientos”
(Vicente Huidobro)
La sentencia de un
cuerpo
vence la apatía de los dioses.
Cuerpos dóciles
ante la furia de las ondas.
Cuerpos aferrados
al morir y resucitar
y ser luego luminosos.
Cuerpos que son
árboles, que son mares,
que son tierra humedecida
que son clamor y ausencia,
que avanzan en el viento
y lloran y reclaman millones de
veces
el camino de vuelta
porque nunca pierden la memoria.
Cuerpos-espíritus
que se elevan
desafiando a la muerte
como una lumbre sin tregua.
Nosotros les damos
a los cuerpos sus alas
ARS POETICA
Sedúceme mientras
dejas que conquiste el misterio de tu brote
y si me detengo en un pétalo
hasta rendirme de dulzura y de fatiga
envuélveme en tu blandura con la magia de
tus manos y tus sedas.
Bebe mi lluvia
numerosa y cántala con el brillo de tus ojos verdes.
Enciende tus
colores, abre el fervor de tus alas, hazme renacer
animal del aire en la punta misma de
tu cielo.
Y mientras mi
cuerpo crece hasta llenar tu corola y tu deseo,
humedece mi vuelo, con tu voz, con tu
savia, mis labios preferidos.
Sabes amor que
escribiré más tarde mis mejores versos.
LUZ AL FIN
triunfando tristemente sobre la
melancolía,
si tus manos, por ejemplo,
construyesen
palacios dorados que se esfumen,
si tu pan tuviese tan sólo
la alquimia de un deseo,
si tu madre fuese una sombra sin
brazos,
si tu amante acaso un muerto,
si todos los días en tu contorno
brillaran agriamente las cenizas,
si el futuro de tus ojos al
amanecer
lo pintara amenazante la penumbra,
no sé si tu existieras
o si alguien pudiese existir en
la agonía.
Mirándote,
mirándome,
me convenzo que con el humo no se
juega.
Si la luz en
cambio nos besara
y absorbiera absolutamente
como se absorben los amantes
viviríamos con cantos las auroras.
¿Hizo Dios la luz
o hizo las tinieblas?
Preparado por Alberto Martínez-Márquez