
LILÍ MUÑOZ
Nacida en Victoria E. Ríos. Argentina. Sus últimos libros unitarios son:
Cueva de la
Barda y otros relatos (1997), Catedral de Pinares (1999) y Clara de Huevo (2001), narrativa para destinatario
múltiple, premiado en el Primer
Certamen de Narrativa y Poesía para niños organizado por ATECH
(Asociación Trabajadores de la Educación de Chubut),
en 1997. Pupilas de desierto (2003). Se encuentra próximo a su
publicación Mitos y leyendas de la comarca ¿hijos de un dios menor? Algunas consideraciones sobre la
enseñanza de la Literatura en el aula, ensayo, Editorial iRojo
y Ediciones Lilí Muñoz. Conjuntamente con Gerardo Pennini y Juan Lacava
publicó dramática, Naciendo
teatro desde el sur (2002).
CON SÓLO LA CANCIÓN DE LAS LUCIÉRNAGAS
Velaba brasas
que fueron rupturas
de semánticas mejores
y ahora
tierra sin caricia
ni preñez
monumental y agria
leche
de siempre mamas
yertamoriales yesca.
Estaba el niño
pero también el hombre
sobre las ubres
negras
amarronadas
y humectantes.
Fueron
las carpas caras
con bocadura de
sueño
de las vísperas.
Bordeaba el hombre
mayor/menor
sin sindicato
ni overoll ni
corbata
apenas
troncos
de los otros,
los carpistas
de
cartel/cartón/carta-cabrón/carrión.
El hombre sueñamarea
mareante
mamando in mundo himno inmuno.
El niño
tal vez lo acuna
sin más guitarra que la fogata
huérfana
y con sólo la canción
de las luciérnagas.
Hallequin
Pasabas. Rítmicamente, pasabas.
Tu cabeza oteaba a uno y otro lado como buscando un punto entre el cielo
y la tierra.
Rodeado de abrazos, cuerpo y pies seguían el sintético y
ancestral
remolino de la murga.
Desde la catedral de pinares, yo te miraba.
Primero se desprendió tu cabeza. Luego, los retazos multicolores de tu
estructura.
Alfarera
Que pasaría, alfarera de
ánforas abiertas,
si el tiempo desgajado del surtidor
eterno
llegara de improviso a irrumpir en la paz,
el espiral, los ocres,
el rosa-té de la mujer de fiesta
o de la otra,
acuclillada madrépora de tierra.
Tal vez
entonces, amiga,
en el taller de luz sin estridencias,
en el hueco que alberga chispa y sombra,
comulguen entre círculos los cuerpos,
fundiéndose en las vísperas del
sueño:
espalda con espalda,
mano en la mano,
palabra arrebujada en la palabra.
Pero tu voz no espera,
bullente paciencia
verbeante
en azules surtidores.
Lucha de miel y sol, lucha serena,
no menos agónica en la rosa.
Alfarera en caracolas de desierto,
espiralada en sol,
iris sin tiempo.
ABRIL RECORDANDO MALVINAS
Hay que apretar los labios
amasar corazones
callar trampas de olvido
pero no olvidar
(menos tu voz huyente,
tu
grito hecho grafiti
desde siempre
en blancor de abrelatas
y desgarros).
Hay que arrimar terrones
y deshacer metáforas
con lo que nos queda.
Hay que abrir la palabra
florecida
flor
de napalm.
Porque la palabra
sólo nombró el intento
(pero tu voz huyente
tu
voz de posta por los tiempos
también).
.... Y las palmas en huecos,
las palmas ahuecadas
todavía
nidos
puños
por quererte siempre.
Dos veces el amor
Hacer dos veces el amor
en una hora
no es cualquier cosa
y menos a los cincuenta
te lo dije
amor,
pero usted, nada
mejor dicho,
usted todo
y más
sin cansancio
ni heridas de trabajo
ni mujer que se ha ido
por un rato.
Usted sí y sí
en el despeje
tal vez
sólo pensó en usted
o en los dos
siquiera un poco
entonces
yo le doy las gracias.
Cuando crucé la esquina
a contrapelo del adiós que no
dijimos
un hombre joven me pidió monedas.
Supe que habíamos hecho pedazos
cualquier quantum:
cuatro eran dos
y por instantes uno
el cuadrado rodaba
refutando
la síntesis
... y sin embargo
la realidad virtual
venía de agonizar
usted lo sabe
aquí
en noviembre
el hambre
y el aroma de los tilos.
He preñado las bardas.
He preñado las bardas esta tarde.
Se han henchido de dulzura los botones,
fueron creciendo soles diminutos,
gotearon leches por los tallos ásperos
y el perfume zumbón
cubrió las latas.
He preñado el desierto de amarillo.
Rozamos los espejos con las yemas
y en los huecos rugosos de la greda
hicimos el amor
sobre melosas.
Ocres de basural y villerío,
naïf de resolana,
horizontes de miel,
moscas azules:
la tierra gruesa parió la
primavera,
ojos de sed de estrellas,
piel curtida.
He preñado las bardas en agosto.
Cara al sol
sentí tu sombra ausente
arremezar mi sombra.
GATOS
Gatos barcinos,
blancos, amarillos
gatunos
gatos rosados, negros,
amadores lentísimos
amadores del tiempo.
Tu amor
maúlla, observa, grita
nos aflora.
Amor de escándalo nocturno
lamedor ronronea
lúcido y letal
como Juan L.
Serpientes de ternura.
Sederías en celo.
lamedoras.
Amor en torbellino
luna llena
luna de cuernos adelante
luna fría.
Chispas del viejo sol.
espiral de la noche.
pacientes pasajeros del silencio.
La gente de la tierra
reconoce
los ojos graves
que buscan el gran cielo.
Entonces Carlos
Para Carlos Wett,
en el Cutral Có de l978
Si se entiende por pasivo
a todo aquel
que obviamente
no es activo
y al que
también obviamente
se le extinguen
sus deberes y derechos laborales
por renuncia aceptada,
exoneración,
retiro,
fallecimiento,
o suspensión sumarial
pendiente,
entonces Carlos,
no hubo alcohol
ni tampoco los últimos gestos de
alegría
ni desintegración,
tampoco muerte.
Si no fuiste pasivo,
no hay duda, eras activo.
Quiero decir
que mantenías
tus funciones específicas
y que no era verdad
tu nombre
en las listas no listas
ni que arrastraras anís turco
por tus pasos,
no existía la mueca de tu boca
torcida
ni fue mitad
la mitad de mi abrazo,
no hubo ternura trunca
oprimiendo el ovillo final
de tu cuerpo
en la huida.
Entonces
Carlos
¿será que aún puedes
vivir el tramo que te falta?,
ya que
-como no ves
cara al cielo-
tus deberes y derechos
se mantienen intactos
desde el primer escamoteo
siempre
guardados y en custodia
como las mitades de nosotros
que olvidamos
en aquel tiempo
entonces
Carlos.
Preparado
por Alberto Martínez-Márquez