
JUAN MESTAS
Nacido en Cuba,
pasó su adolescencia y juventud en Estados Unidos y Puerto Rico. Fue uno de los fundadores y primer editor de
la revista puertorriqueña Guajana. En 1962
obtuvo el Primer Premio del Certamen de Cuento del Festival de Navidad del
Ateneo Puertorriqueño, con el cuento “The City, ” y una mención en el mismo certamen por el relato
“Hay cuerpos que no deben. Ha ocupado
varios cargos académicos en varias universidades de Estados Unidos. Fue Vice-Presidente
de la Fundación Nacional de las Humanidades (National
Endowment for the Humanities) en Washington,
D.C. Actualmente es Rector de la
Universidad de Michigan-Flint. Ha publicado el poemario Centro de gravedad (2003)
y es autor del libro Pensamiento social de José Martí: Ideología y cuestión
obrera (1993).
DIOS Y YO
Solo y sin
Dios
yo en el
centro exacto
de mi esfera
universal.
La eternidad
afuera.
La eternidad
adentro.
Dios por los
bordes,
amante
desamado,
mirándome sin verme,
solo y sin mí.
ESTÁS Y NO ESTÁS
Estás y no estás.
Eres la gata de Schrödiger,
muerta, viva,
según de muertos
o de vivos
estemos al mirarla.
Estás y no estás,
haciendo y deshaciendo,
viviendo y no viviendo,
entre probable e imposible,
definitiva, incierta.
EL CIELO TIENE PLAYAS (LORCA)
Lo hubiese imaginado de un modo diferente:
telón de tercer acto,
lágrimas redundantes a la orilla del río,
palomas en vuelo desgarrado,
en vuelo desangrado,
al menos un instante de tristeza o de nostalgia,
al menos un instante.
Hubiera imaginado un largo silencio grave,
sin fondo y sin eco, implacable
como los siglos extraviados
entre mi juventud y la tuya,
implacable como los siglos.
Hubiera imaginado un momento más lírico,
un estremecimiento,
un atardecer opaco y de aguacero,
un suicidio cordial, entre amigos, pero triste.
Mas lo triste fue la ausencia de tristeza.
Hubiera preferido una historia sin pasado,
un pasado sin recuerdo
o un recuerdo abandonado en las cavernas del olvido,
prisionero de murciélagos malamados.
Hubiera preferido
quizás que no te fueras,
quizás no haberme ido,
quizás no hallarme libre
de pasión y de ternura
en el centro preciso
de este círculo perfecto,
perfectamente vacío.
Hubiera preferido un soplo de tristeza.
¿Tristeza? ¿A qué tristeza?
Hay en el cielo playas donde la vida crece.
Sería de mal gusto despreciar la aurora.
CÍRCULOS CONCÉNTRICOS
Hay días que son
círculos concéntricos,
ensimismados,
que ni van ni vienen.
Días en que tú no cuentas.
Hay otros que no cesan
de inventarse a sí mismos,
de sacar conejos de la bragueta,
días de tonos raros
y de olores ambiguos,
días más tuyos que míos.
Y hay días que se creen eternos,
inmunes a la noche,
hasta que la noche llega.
Son días devorables.
SI LA MUERTE FUERA MENOS
Si la muerte fuera menos,
qué sé yo,
definitiva.
Si la muerte fuera más,
qué se yo,
como la vida.
PIEDRAS A LA NOCHE
Le tirara piedras
a la noche
para ahuyentar a la muerte,
piedras a la muerte
por parecerse
a la noche.
PIE DE PIEDRA
El poeta malquerido
no sabe dónde poner
su pie de piedra.
Lo pone donde no cabe,
lo pone donde no debe,
lo pone donde le aprieta,
lo pone donde le hiere,
lo pone donde resbala,
lo pone donde se pierde,
lo pone donde tropieza
con metáforas urgentes.
El poeta malquerido
no sabe dónde poner
su quebrado
pie de piedra.
NUESTRO UNIVERSO
Ni surgió
ni lo imaginamos.
Nos lo dejaron en la puerta
como un niño huérfano.
Universo de vidrio,
de cristal hilado,
más fácil de crear
y destruir
que de hacerlo nuestro.
DE PARIAS Y MINOTAUROS
Es como si hubiera envejecido
de sólo yo mirarlo, así.
Antiguo.
Es un momento antiguo,
ancestral, histórico, largo, ajeno y encerrado
detrás de las grutas y los pájaros.
Porque ya hemos andado el último camino,
el único camino,
y siempre acabaremos pisando nuestras huellas.
(Bienaventurados aquellos que aún temen el futuro,
porque de ellos es el reino del olvido.)
En un rincón.
De nada vale quedarse
quietecito en un rincón
hasta que todo pase.
Nada pasa.
La lluvia, los pájaros, el viento,
la hierba húmeda, todo
ha quedado para siempre detenido.
Quieto,
todo está quieto.
La soledad se ha ido acumulando
como el polvo en las casas abandonadas.
Ahora sí,
comprendo: no hay salida,
no hay regreso, no hay huida
(tampoco para ti, aunque tú no comprendas)
y la lluvia y los pájaros y el viento
y la hierba húmeda y las piedras
que aguardan suspendidas en el aire
nuestro paso,
todo acecha.
Los caminos están poblados de parias y minotauros.
COSAS DE DOMINGO
De dónde voy la luz no vuelve.
Abre las ventanas, llama a los amigos,
reparte el vino y haz un milagro
para matar el tiempo.
Son cosas de domingo.
Ven, haznos eternos por un breve día.
Preparado por Alberto Martínez-Márquez