POETA INVITADO

 

 

José Antonio Arcocha   Desde poco más de una década he tratado de dar, sin éxito alguno, con el paradero de este extraordinario poeta y narrador cubano del exilio. Comparto con ustedes la nota biobibliográfica que aparece en la contraportada del poemario La destrucción de mi doble (1971): 

         “José Antonio Arcocha nació en Jagüey Grande, Cuba, en 1938.  Abandonó su patria en el mes de febrero de 1961. Ha vivido en España, Alemania, Luxemburgo, Bélgica y los Estados Unidos.  Desde finales del año 1970 reside en Puerto Rico.  Ha publicado: El Reino Impenetrable (poesía); Los límites del silencio (poesía), y el Esplendor de la Entrada (relatos).  No planea escribir otros libros.”

 

 

 

La persistencia de los ataúdes es eficaz como las frases del brujo

He aprendido a utilizar los poderes del tótem

Mis noches desbordan de palabras

La depravación de mi rostro es secreta

Como el eclipse total de tus senos guillotinados.

 

 

                        Z

 

 

Los Jardines de la Reina navegan a la deriva

Con un verdugo por rehén en sus barcos de niebla

Hacia un laberinto de serpientes y de panales

Los castillos imantados por la magia de las pirámides

Incineran la ruta de los corsarios

El cisma de las axilas en el fondo de los mares

Entona un himno de azogue para la espiral moribunda

Los mitos de la vigilia en las grietas del mercurio

La repetición de las olas y el tesoro que guardan

Envían una flecha disfrazada de túnel

Hacia los collares de arena movediza

Hacia las raíces del dominó

Mi estela de ecos en el filo de una sortija

Custodia los mensajes de mi caravana de arpas

Porque tengo sed de sombra y protejo mi aniversario

Mientras los ciegos parten a la caza de faisanes

Que mis nombres sean el verano y las lanzas

Espío tus reflejos

Investigo los nudos y la erosión de las torres

En la memoria alucinada de las tortugas.

 

 

  Z

 

 

No logro exorcizar a las mujeres inmensas

A las mujeres de senos de montaña sobre las tinieblas lunares

Y al demonio con las palabras poéticas

Al demonio con mis teorías sobre la palabra

Aquí sólo deseamos el esplendor de los muslos

No hay orgías ni incestos en mi vida de libros

He aquí que arrojo al lago mis máscaras        

Estoy ante un sendero donde se trafica en marfiles

Y las letras me llevan ante el umbral de la muerte.

 

 

                        Z

 

 

Invento viajes imagino ser un pez entre el salitre y la lluvia

Trazo horarios inminentes en mi piel se desprende hacia las partidas de caza

He arrojado los escombros de tu amistad al fuego secreto de la sedición

Te concedo el olvido y las garras del incendio en los palacios de Gibraltar

La miel de las estatuas se ha vuelto invernal y plomiza

Mis ojos buscan la señal de los templos los nombres en las columnas

Los astros huyen en tropeles de arena mi nombre es fraude

Mi pasado se funde en una avalancha de huesos dementes

A la orilla de tus labios en la cicatriz de tu tregua

Hallé vehemencias de pabellones y un tropel de disculpas

Soy apto para blandir el hacha invencible y de piedra

Y para los vahos del desenlace en la noche de los pasillos

Porque tu poderío es de hierro e impenetrable como lo fantástico

Cuando el animal de las apariciones pule la copa y se aleja

 

 

                        Z

 

 

Abro la puerta de mi habitación y penetro en el bosque

El vuelo del búho no despertará al tigre del sofá de la izquierda

Una oscura senda conduce al palacio de las torres solares.

 

 

                        Z

 

 

Cerrado es tu cuerpo tus palabras se cierran

Un muslo y otro muslo asaetan los rombos

Tus ojos han aniquilado los batallones del vino

En el ceniciento rebote de tu distancia

Te detengo en el verso mientras rauda te escapas.

 

 

                        Z

 

 

No hay metamorfosis en los albores del nueve

Entre yo y las cosas esa enorme distancia.

 

 

                        Z

 

 

La ley del talión hace arder la caligrafía del oso hormiguero

La estepa y la lluvia acuden a los planes de fuga

El halcón de humo las cavernas de niebla

Se unen a la ordalía de las fronteras

Mi pasado de diligencias mis escritos de loco

Coronan tu noche que es azul como el sánscrito

La imparcialidad de la piedra estremece el canto de los hurones

Los ojos del delfín y el sabor de la lava serán hoy mi diatriba

Nuestra voz se sumerge en los silencios del río.

 

 

                        Z

 

 

                                  Para el V. F.

 

Quién hubiera dicho que yo

Que imaginé mi vida como una larga hilera de libros

Que tuve las amistades literarias

Que alguna vez hablé de revistas y traducciones

Que pensé que el secreto de la poesía estaba en Bretón o en Góngora

Iba a desear la noche oscura y la lluvia en los arrecifes

Reales como mi mano y la pistola que porto

Que la poesía no iba a esta en los libros sino en el paracaídas

Que yo el poeta precoz que lo supe todo a los 18 años

Que me casé tuve hijos y salí de mi patria

Supe de la soledad en las ciudades del norte

Que manejé camiones que fui voluntario en ejércitos extranjeros

Iba a desembarcar en las playas desiertas

Vivo oculto mis versos se pudren en sótanos no visitados

Soy experto en demoliciones y genealogías de perros

Leo la vida de los grandes espías

De todo lo que pueda deparar el futuro sólo anhelo la muerte.

 

 

                        Z

 

 

BALADA PARA NORMA

 

Anoche soñé con una mujer de otro tiempo

Con Norma a la que escribí cientos de cartas

Yo era joven entonces

No sabía de destierros ni del abrazo de la serpiente

Todas las cosas están hoy embrujadas por Norma

¿Qué será de tu vida?  ¿Sigues viviendo en La Habana?

¿Compartes mi exilio?

¿O te suicidaste como prometías?

Nunca he conversado de veras

Con otra mujer desde entonces

Estoy solo con Norma y la sola mención de tu nombre

Y tu cara que vi anoche en mi sueño

Me lleva a otras noches

A los numerosos viajes que hice sólo por verte

Hasta que tuve el coraje de decirte que te quería

Y hubiera sido mejor no habértelo dicho

Porque fue entonces cuando me contaste tu vida

El abismo y el horror que había sido tu vida

Y yo el imbécil pregunté por qué me contabas eso

Y dijiste que porque me querías

Y yo sarcástico dije que como a un hermano

Y tú repetiste que porque me querías

Y te odié porque hacías mi vida imposible

Y te golpeé

Y tu madre oyó el bofetazo y se asomó donde estábamos

Y tú actriz desde siempre conversabas como si nada

Y me contabas tu vida

Y todo se entenebró ante mis ojos

Y me fui de tu casa

Y escribí cuentos para olvidarte

Y ya ves

Diez años más tarde

Con un mar y una revolución por el medio

Aún sueño contigo.

 

 

Página preparada por Alberto Martínez-Márquez

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