
ISABEL V. KRISCH
Isabel V. Krisch. Argentina,
1953. Ha publicado Que se rompa el amarillo (2000).
Entre la roca y el aire (2003). Tanto su poesía como su narrativa figuran en
un sinnúmero de antologías de literatura argentina. Junto a la poeta Claudia Panno coordinó y moderó el programa radial sobre literatura
y arte “Mejor esos mundos.” Actualmente
Isabel Victoria Krisch forma parte de la comisión
directiva de la Sociedad Argentina de
Escritores (SADE), Zona Norte de Buenos Aires. Asimismo, ha trabajado en talleres literarios
para adolescentes.
FUTURO
Y es que extiendo la mano hacia adelante
y no lo
alcanzo
y es que
apresto el oído /inquieta/
y no lo
escucho
y es que
intento gritar mi palabra
y no la digo
y es que
aguzo la mirada /anhelante/
y no lo veo
Y es que expongo la piel al viento
y no lo
percibo
Y es que entrego mi principio al futuro
y no aparece
SER ES SUFICIENTE
Por qué arañar la propia identidad
y exigir a
la voz implacable
cuando sólo se es
suficiente
Por qué exfoliar las escamas
y sacudir lo
propio
si las células
tienen memoria
Por qué exigir tanto al útero
(cuenco gozoso
de vida
que se
impacienta si no crea)
Por qué lacerar la piel
restregar con fuerza
la carne
y acuñar
nuevas heridas
Por qué transformar la imagen
en ícono perfecto
figura inmaculada
Si sólo ser es suficiente
ESTOY
a Calderón de la
barca
a Borges y a tantas ruinas circulares
estoy soñando que
sueño
sueño que sueña
una vida
una infinita
parábola
retroalimentando un
recuerdo
estoy soñando
que sueño
el principio
y el fin se tocan
y se besan
en los labios
y más tarde
mueren juntos
en el clímax
de ese sueño
que luego de
morir se nace
que luego de
nacer se llora
y al dormir
también se muere
estoy soñando
que sueño
un sueño en
espiral implacable
infinito lo repite
el eco
y en el
círculo eterno
de sueños y
despertares
Alguien me está soñando
NO
No
No decir nunca no
no decir no puedo
o no debo
no decir
No escribir el no
no recrear en
dibujo cerrado
las curvas que
engendran su nombre
No a no escuchar
a no oír el
sonido de la lluvia
no al no de
otras bocas
no y no
No a no decir
y a decir no
y a decir
mañana
cuando es hoy
No a la mentira
(que por sí sola
es no)
no a mendigar
un abrazo
un beso
húmedo
no
No a pasar por la vida
sin dejar
huellas
no a la
pobreza de espíritu
no
No a la desidia
ni a la
negligencia
no a la
miseria
no a la
muerte
ni al
silencio
no al olvido
Definitivamente
no
CICLOTOMÍA
A veces veo un sol
emergiendo enorme
inefable único
altivo inextinguible
Otras
no lo veo
ni
inefable ni único
ni altivo
Y soy yo
la que
me extingo
LA MUERTE
Ya estás desnuda
proyectada tu memoria
en la lejanía
en ese
ejercicio solitario de destiempo
Ya se te ha abierto la piel
erizada —insospechadamente—
de pudor
ardoroso y
áspero el silencio
Ya has desgarrado la carne
suspendido la marea
de deseos
y tu
pecho de duelo se abate
Ya el cuerpo yace abandonado
y se esculpe
un nombre
en neutro
remolino evanescente
Ya has intuido la lágrima
y repasado
en breve itinerario
un escueto
camino de carencia
Ya has parido en cada noche
y al final
de cada pujo
—insospechadamente—
la muerte
EL INSTANTE SIGUIENTE
…el momento más difícil será aquél
en que nos demos cuenta de que por
un instante somos todavía y después
de un instante ya no seremos.
Umberto Eco
Mujer que atraviesa la conciencia
que ya no lo
sabe todo
aún desconociendo
o negando la
respuesta de su boca
que presiente
el peso oprobioso de la tierra
que
descubre reveladoramente
con el delgado
hilo de la certidumbre
que puede ser
todavía por un instante
y quién
sabe también el siguiente
RESCATAR LA LUZ
Rescatar la luz
y tomarla
entre los dedos
para macerar su
iridiscencia
Diseminarla
para que todo
el cuerpo se impregne
y se
resuelva en sol
la tiniebla
MÁS ALLÁ DE LAS LÁGRIMAS
Yergue el pecho en celo
como la marea
se eleva
en sintonía
con el octante
La noche
la presiente
de puntillas
esculpiendo sus muslos
e inconforme
despedaza el
clandestino perfil
más allá de
las lágrimas
/La piel inestable todavía
agobiada de
vigilias
se derrumba y
se edifica/
El vientre se lamenta
y la
memoria indiscreta
revive
arquitecturas
La mujer deambula solitaria
y su
pubis náufrago irreverente
se prepara
HUBO UNA SONRISA
Hubo una sonrisa de borde imaginado
una topografía
ordenada minuciosa
una pasión
pigmentada en granate
Hubo un aliento barroco
inconmovible
una piel en carne viva sobreexpuesta
Hubo una mirada esencial
una raíz
hierática
más allá de
las pupilas
Hubo una sonrisa un aliento una mirada
Preparado
por Alberto Martínez-Márquez