
GLADYS FUENTES MILLA
Nacida en Ciudad Hidalgo, Suchiate (Chiapas), México, en 1955. Poeta, cuentista, periodista, locutora y
promotora cultural. Es miembro fundadora
del grupo cultural independiente “Cortijo de locos” y directora de la revista
homónima en el estado de Tabasco. En 1991 recibe el Premio Regional Sureste de
Poesía “José Gorostiza.” Tiene a su haber el poemario
Para llenarme de silencio (1994).
UNO
Dentro del infinito que nos circunda existen seres
con su inconmensurable soledad a cuestas
Son navegantes melancólicos
separados por un error de cálculo
que impidió sus llegadas a tiempo
Gravitan solitarios hasta encontrar la fuerza
que rompa sus traslaciones noctámbulos pero
intuyen
que en alguna parte del universo
a muchos años luz
o en el siguiente giro de zozobra
una figura cósmica espera sus reencuentros
TRES
Ayer sudé dolor
lloró
granizo
Me arrastré como caracol desprevenido
lamí banquetas de soberbia
me nutrí de basura vomitada
Ayer
llaga viviente
CINCO
Uno es así
buscando a quién echarle culpa de los sueños
Te interrogas
de las veinticuatro horas seguidas en un día
o por qué el peso del oxígeno no nos aplasta
continúas el camino tropezando piedras
¡carajo!
como cuesta vivir a medias
SIETE
Todo duerme
sólo se contempla el trajín de las luciérnagas
alisando los pliegues de sus faldas
No se escuchan grillos
desde el tiempo en que el hombre
inventó las formas perfectas de anticipar sus
esquelas
A cada momento
una cuenta más cae al vacío
inexorablemente
sin que pueda interrumpir su trayectoria
DOCE
Sólo te recuerdo
por la ilusión que amarraste a mi cintura
y el incendio de los hielos
en una noche de junio recién parido
Sólo te recuerdo
cuando el dolor guiñe en la penumbra
en esta inmensa soledad que me acongoja
cuando la risa es cobrada por segundos
en una cuenta bancaria que no alcanza
TRECE
Hoy caminé sobre cortadas que dejó tu lejanía
filos vivos por heridas muertas
creyendo que no iba descalza
camina a oscuras
Anduve ruinas queriendo olvidar
lo que gritan tus ojos
voces que me miran
manos estrujando mi nombre
lenguas que electrizan mi espalda
Mi sexo abierto a tus tempestades
DIECISEIS
Mis huesos por la ausencia
traquetean tu espera sin retorno
Me quedo sin el grito de las vocales
para llenar este abecedario de nostalgia
este ir y venir doloroso
que allega mi costado incarcerado
Sin embargo tu olor
tatuaje ancestral
se yergue en mis escombros
DIECINUEVE
Cuando encuentre a alguien
que vuelva arcoiris
mi mirada
relámpagos mis retornos
Entonces
sólo entonces
sabré que he muerto
VEINTICINCO
A
María Dolores
Diciembre corta las ventanas
y los gallos en el patio inician su ronda matutina
Me ha tocado velarte nuevamente
como si en realidad estuvieras muerta
con ese olor medicamentosamente
blanco
Trato de imitarte
pero el insomnio se plantó sobre mis párpados
y el sol de nuevo me sorprende
arañando esta pena que amenaza con vacíos
sin explicarme por qué siento que me llena
y la noche
la oscura
se derrama entera entre mis ojos
VEINTIOCHO
A
Gilberto Guillén
No estamos solos padre
su cuerpo jarro de antiguas mieles
es energía que gravita entre nosotros
tu dolor panela derretida al fuego
mi pena hermana a tu amargura
en un tiempo viajero sin destino
que nos lleva en este tren sin rieles
Lloro por ti
por
mi
y por todas las criaturas que nacen sin brújula
en las manos
por los
ciegos
cocuyitos diurnos observando el mundo a base
de sonidos
párpados donde la oscuridad tiene su cuna
¿qué hace la luz en una noche eterna?
por los
miserables
a quienes la vida reclama tributo desmedido
cuando el hambre los fractura
por los
mutilados
hermosos pulpos sin tentáculos
viajando a través de la mirada
sin disfrutar las caminatas libres
sin tocar las corolas de las flores
por los
mudos
que no pueden inundarse de palabras
y sus pagos son puñados de silencio
donde los gestos reinan
¿Dónde estaba Dios cuando nacimos?
Preparado por Alberto Martínez-Márquez