POETA INVITADO

 

 

Francisco Molina nació en Vega Baja, Puerto Rico, en 1913.  Cursó estudios de artes liberales en la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras. Prosiguió estudios teológicos en el Seminario Luterano de Philadelphia. Se desempeñó como ministro de la fe luterana desde la década 1930 hasta su retiro a mediados de los 1980s.  Dirigió El testigo, mensuario de la iglesia luterana en Puerto Rico.  Molina se destacó como poeta religioso y como poeta de vena humorística.  Así lo atestiguan sus poemarios Ciudad allende el alba (1953; reeditado en 1998) y Meditaciones de una camiseta (1960; gran parte de estos poemas había sido compuestos en la década de 1930).  Su poesía figura, además, en importantes volúmenes antológicos como Aguinaldo lírico de la poesía puertorriqueña de Cesáreo Rosa Nieves (1957) y Poesía Puertorriqueña de Carmen Gómez Tejera, Ana María Losada y Jorge Luis Porras (1966), entre otros. 

 

 

DE: MEDITACIONES DE UNA CAMISETA

 

 

EL POZO (CUENTO PUERTORRIQUEÑO)

 

Su dieta: yucas, a secas.

(En el pozo, soñando, una estrella.)

 

Gozo de su pensamiento:

(Se seca el candungo,

la semilla dentro.)

 

Pero un día ya se ahogaba.

(Hay quien siembra yuca dulce

y cosecha yuca brava.)

 

Y salió en pos de la estrella

en su bote de casabe.

 

(El desenlace

nadie lo sabe.)

 

 i

 

CAÑA

 

—¿Qué mensaje tienes,

mata de caña?

 

—Mi hoja araña,

mi dulzor engaña.

 

 i

 

GUITARRA

Con la barrera de sus cuerdas

tapa la boca de su pena negra.

 

 i

 

CUADROS

 

1

 

Brillaba la luna llena:

hombre, bohío, guitarra,

valor y olvido, hambre y pena,.

Brillaba la luna llena.

 

 

2

 

Flecha de una esperanza,

corona de un anhelo:

palma contra el cielo.

 

 

3

 

Grito de desafío

dando a lo alto el dedo:

pino contra el cielo.

 

 

4

 

Asta de anhelo trunco,

muñón de desengaño:

palma herida del rayo.

 

 i

 

ARCÓN

 

Ayer abrí el arcón

de mis recuerdos mudos.

Encontré…  mucho polvo.

Hoy estornudo.

 

 i

 

CANTO A MIS CALCETINES

 

¡Ay, queridos compañeros:

la amistad que nos unía

se ha llenado de agujeros!

 

 i

 

Analíceme este sueño

doctor, y déme una receta:

nadaba, me tragué un gato,

y vomité una peseta.

 

 i

 

Trece palomas

velan sobre el seto.

Dice un poeta:

“Una más y es soneto.”

 

 i

 

La malaria y la tisis

disputaban así

 

—Yo mato ochenta por mil.

—Yo, ochenta y cinco por mil.

 

El hambre que escuchaba,

se echaba a reír.

 

 i

 

TEORÍA DE LAS IDEAS

 

          I

 

El caramba viene

del carambal.

 

Las ideas que aterrizan

en mis sesos…

¿de dónde vendrán?

 

A lo mejor vuelan rumbo a otro ideódromo

y el mal tiempo

las obliga a aterrizar…

 

 

          III

 

Flechador de ideas,

hay sospecha,

de alas en el aire.

 

Sube a tu torre

de observación;

despeja tus pistas

de aterrizaje

 

y espera…

 

Lo tuyo

llegará sin percance.

 

 

          III

 

Rumbo a un genio

volaban las ideas.

 

Al azar un tonto

disparó la escopeta.

 

Una cayó

malherida en la azotea.

 

 i

 

ADIVINANZA I

 

Oro—no es,

plata—no es.

 

Amarga lanza tu entraña

de norte a sur traspasó.

Una mujer—siempre hay una—

te mordió en el corazón.

 

En tu carne torturada

su negra saña cebó

un fuego eunuco de llama

 

y tu carne se hizo flor

roja de ofrendas maduras

para un insaciable dios.

 

El viento llegó flotando

sus alas con tu dolor

y se fue rico en aromas…

 

Querían hacerse canción

siete esperanzas ajenas,

los pies desnudos al sol.

 

SOLUCIÓN:  PUERCA ASADA EN VARA.

 

 i

 

ADIVINANZA III

 

Botón sobre botón

de filigrana,

a que no lo adivinas

de aquí a mañana…

 

Puño cerrado.

 

Dentro del puño:

cofre clavado.

 

Dentro del cofre:

nuevo cofre

con dos candados.

 

Tras los candados:

una nuez.

 

Dentro de la nuez:

el si es no es.

 

Se te irá sin velo

si cascas la nuez.

 

SOLUCIÓN:   LA POESÍA MODERNA

 

Variación breve de esta adivinanza:

Cierra el puño y la tendrás.

No abras el puño que se te va.

 

 i

 

PALABRAS Y PLUMAS

 

Tammany  Hall…   Michael Finn…

Fausto…  Gimena  Fabio…

 

Yo he visto esos nombres en algún sitio,

pero   ¿dónde diablos?

 

(Perdón señora, que es exigencia de la rima.)

 

¿Será personajes de novela?
¿Cantantes de la radio?

¿Antiguos compañeros de la escuela?

 

(¿Nombres de tirilla cómica?

¿Fantasmas de algún examen final?)

 

Probablemente moriré sin saberlo

y sin tratar de averiguarlo.

¿Y qué más da?  De mi nombre algún día

mis biznietos preguntarán otro tanto.

 

 i

 

Este libro se imprimió

en la imprenta del olvido.

Las polillas de mi casa

sospecho que lo han leído.

 

 i

 

FUE SIN CULPA

 

Alto poeta, un lunes,

en mi quinta junto al mar,

bajo un alto cocotero

se tendió a soñar.

 

A partir de aquel lunes

ha escaseado su arte.

El tumbador de cocos no lo vio.

Lo enterramos el martes.

 

 

 

 

DE: CIUDAD ALLENDE EL ALBA

 

 

DEJÉ CRECER ESPINAS

 

En el huerto secreto de tu espíritu,

¿qué sembraste hortelano?

 

Dejé crecer espinas en mi huerto…

“No harán daño,” me dije: “está cercado.”

Pero crecieron tanto mis espinas

que vencieron el cerco, y los soldados

entretejieron de ellas la corona

conque Te coronaron…

 

Desde entonces un sueño repetido

va poblando mis noches con su espanto:

 

portador de primicias

subiendo voy al cerro del Calvario

cuando mis ojos ven, despavoridos,

la corona de espinas en mis manos,

mientras Tu voz arriba

me llama preguntando:

“¿Qué sembraste en el huerto que te diera?

Qué primicias me traes, hortelano?

 

 i

 

LAS DOS TUMBAS

 

Ante un sepulcro vacío

un caminante suspira:

“Cueva amarga de derrota,

mis sendas en ti terminan;

voz de silencio y olvido,

señal de la muerte mía…”

 

Por Jerusalén, al alba,

temblando entre llanto y risa

corre una mujer, los ojos

heridos de maravilla…

Corre gritando “¡Victoria,

que la tumba está vacía!”

 

Eran dos tumbas, mas eran

las dos una tumba misma…

 

 i

 

ALTA NOCHE

 

Alta noche, susurro

de música lejana…

Alta mar

y otra nave que pasa…

 

Bate el viento una puerta

que da acceso a la casa;

aullar de lobos

en la distancia…

 

Alta noche y el cruento navío

surcando las aguas…

De la sombra a la sombra

el sordo péndulo incesante…

 

Alta noche en el alma.

 

 i

 

NOCHE DEL HIJO PRÓDIGO

 

Lucas 15: 11-22

 

ANOCHECER

 

Doce llagas abiertas las horas de mi noche,

doce cuevas de ira, doce puertas del grito,

doce muros de niebla, doce garras hundidas

en la carne del hueco de un sueño que se ha ido.

 

Mañana de mi huida… ¡cómo cantaba el viento!

¡Cómo era bello el mundo con sus frescos racimos

de seducción! ¡Mal hayan mis ojos que no vieron

que era fruta de muerte y era viento de olvido!

 

¡Cuántas veces en sueños, en camino me veo

de regreso, y despierto sé que ya no hay camino!

¡Cuántas veces mi herencia se me sube a los ojos

y al despertar recuerdo que ya no hay nada mío!

 

Doce negruras ávidas las horas de mi noche;

doce ubres de cicuta, doce abrazos de abismo.

 

 

 

MEDIANOCHE

 

Umbral de sueño: voces en busca de palabras…

una flecha en mi mano en vísperas de vuelo…

la sombra ante mi flecha pródiga de caminos,

y todos los caminos apuntando a mi pecho.

 

 

Esta noche mi nada se me sube a los ojos.

Esta noche me piden asilo mis espectros.

Muerdo en la fruta amarga de mi ausencia de fruto,

y están despavoridos mis muñones al viento.

 

¿Quién llega? ¿Quién da voces? ¿No ven que está cerrado>

¿Quién te hala, corazón, viejo aldabón del pecho?

Lentamente a lo lejos caen doce campanadas…

Otra hora se ha ido…  Me llamaban mis muertos.

 

Mis muertos, que no saben que los muertos no vuelven…

Mis muertos dando voces en demanda de cuerpo.

Mi valle de Ezequiel pidiéndome imposibles…

Es de noche.  ¡Ay, perdida dimensión de los sueños!

 

Perdida dimensión que mis manos mataran

y mis dientes comieran sin ver que era mi cuerpo.

 

 

 

MADRUGADA

 

Los caminos que un día mi pecho codiciara

se anudaron en lazo que estranguló mi cielo.

Esta noche, sonámbulos mis pasos por la niebla

van sospechando el vago presagio de un recuerdo…

 

Y arriba a mi honda noche, desde el lejano olvido,

la mano de mi padre sobre el timón de un sueño.

Miel y bronce su mano, sin fusta ni reproche,

entre las muchas manos que arañan mi desvelo.

 

¡Envenenó mis ojos un viento de aventura!

La cifra de tus canas se me perdió en el viento.

¡Qué dulces eran, padre, la canción y la risa,

sin recordar la garra que te dejé en el pecho!

 

¡Cómo me duele ahora mi loco desatino!

¡Cómo es inadecuado decir que me arrepiento,

si la mano crispada de esta fiera agonía

que se hospeda en mi entraña me quebranta los huesos!

 

Volveré, padre mío; volveré, si aún me esperas…

sin canción y sin manos; sin herencia, sin vuelos…

Quizá en tu tibia mesa que despreciara un día

queden aún migajas de pan que no merezco.

 

Volveré lentamente, sonámbulo y vacío…

Quizás crezcan milagros aún bajo tu alero.

 

 

 

AMANECER

 

Llegaron los pies descalzos

hasta la cumbre del cerro…

La vieja casa paterna

se acurrucaba a lo lejos

entre las brumas del alba…

Subía un humo tempranero

desde la cocina… El aire

portaba un ladrar de perros…

 

 i

 

¿TU PUERTA?

 

¿Por qué llamas, buen Jesús,

ante esa puerta cerrada?

¿No ves el moho del tiempo

que hundió su diente en la aldaba?

 

Esa puerta la cerró

un divorciado del alba.

 

¿Por qué llamas, buen Jesús,

si es en vano?  ¿Por qué llamas?

 

Desperté… Rodaba el eco

de un aldabón por mi casa…

 

 i

 

EL HOMBRE DE LOS OJOS DE CRISTO

 

Lo encontré recostado de una larga esperanza…

Sus hondos ojos mansos llenaban el camino.

Y me subió a los labios el gozo del que vaga

en soledad, y encuentra la mano de un amigo.

 

Sus ojos me miraron y me crucificaron,

y el gozo de mis labios se trocó en ronco grito:

 

“Hay un hombre en tus ojos,” le grité, “que es mi muerte;

un hombre de guadañas y clavos y martillo.

Hay un hombre en tus ojos que me mira y me hiere,

que es mi azote y mi llaga, mi cepo y mi cilicio.

 

“Yo, que busqué el remanso de tu sombra de amores,

sólo encuentro en tus ojos mi mortal enemigo.

Hay un hombre en tus ojos que es traición y tiniebla;

hay un hombre en tus ojos que es nudos y cuchillos.”

 

Sonrieron los labios de Jesús, levemente;

Sus hondos ojos mansos alumbraron los míos…

y conocí de pronto al hombre de sus ojos:

Era yo, retratado en los ojos de Cristo.

 

 i

 

CIUDAD ALLENDE EL ALBA (FRAGMENTO)

 

                    II

 

UMBRAL DEL SUEÑO

 

Atrévome a soñar, desde la orilla

de este campo de sangre;

a desgajar mis ojos del reclamo

de este valle perpetuo de Ezequiel;

atrévome a vedar mis labios

al tenaz dialogar con la muerte,

auscultando la trémula huella

de mi esperanza, en busca

de frontera de luz tras el campo

genitor de tiniebla.

 

¡Cómo es tenue este hilo

que tramonta mi noche!

¡Cómo salta mi voz despavorida

el susurro tenaz de tanta muerte!

¡Cómo es pródiga en voces

la tiniebla!

 

Andar y andar…

y repasar lo andado ya, a sabiendas

de que se anduvo un día…

En los oídos la insistencia

del mar siempre presente…

Arriba las estrellas

burlando nuestra mano;

abajo lo que es nuestro:

el perpetuo anochecer.

¡Cómo es tenue este hilo que tramonta mi noche!

 

Atrévome a soñar, empapados

los ojos de sombras

frente a la voz del mar,

en mi incierta ribera;

y va mi sueño

tras la ribera firme donde estás asentada,

ciudad allende el alba.

 

 

 

Página preparada por Alberto Martínez-Márquez

 

 

Hosted by www.Geocities.ws

1