POETA INVITADO

 

 

 eugenio de andrade

 

 Nacido en Povoa da Atalia (Beira Baixa), Portugal, en 1923, en el seno de una familia campesina.  Sus años de formación transcurrieron en Coimbra y en Lisboa.  También residió en Oporto, donde fue funcionario de los Servicios Médicos Sociales.  En 1946 traduce al portugués la poesía de Federico García Lorca.  También tradujo a otros poetas españoles como Luis Cernuda y Vicente Aleixandre.  Sus versiones de Safo están consideradas como una original recreación de la poeta.  De su enjundiosa obra poética se destacan:  Adolescente (1942), As mãos e os frutos (1948), As palavras interditas (1951), Coração do dia (1958), Ostinato rigore (1964), Obscuro domínio (1971), Véspera da água (1973) y Matéria solar (1980), etc. Fallece el 13 de junio de 2005.

 

 

SOMOS COMO ÁRBOLES

 

Sólo somos como árboles

cuando el deseo ha muerto.

Entonces recordamos

que trae diciembre en sí la primavera.

Y desnudos, hermosos,

quedamos largamente a su espera.  

 

 

 

 

CASI NADA

 

El amor

es un ave que tiembla

en las manos de un niño.

Se sirve de palabras porque ignora

que carecen de voz

las mañanas más limpias.

 

 

 

 

URGENTEMENTE

Es urgente el amor.

Es urgente un navío por el mar.

 

Urgente destruir ciertas palabras,

como odio, soledad,

crueldad, varios lamentos

                                          también muchas espadas.

 

Es urgente inventar nueva alegría,

multiplicar los besos, las cosechas,

urgente descubrir rosas y ríos,

mañanas transparentes.

 

Por nuestros hombros cae hasta doler

el silencio y la luz impura.   Urgente

es el amor, urgente

permanecer.

 

 

 

 

LAS PALABRAS

 

Son como un cristal,

las palabras.

 

Algunas, un puñal,

un incendio.

Otras,

rocío apenas.

 

Secretas vienen, llenas de memoria.

Inseguras navegan:

Barcos o besos,

las aguas estremecen.

 

Desamparadas, inocentes,

leves.

Tejidas de luz

y, sin embargo, noche.

Incluso pálidas

aún nos recuerdan verdes paraísos.

 

¿Quién las escucha?  ¿Quién así las coge

crueles, deshechas en sus conchas puras?

 

 

 

 

DESPERTAR

 

¿Un pájaro? ¿Una rosa?

¿El mar quién me despierta?

Pájaro o rosa o mar,

todo es ardor, todo es amor.

Y despertar es ser

rosa en la rosa,

canto en el ave,

agua en el mar.

 

 

 

METAMORFOSIS DE LA CASA

 

1.

 

Se alza aérea piedra a piedra

esa casa que tengo ran sólo en el poema.

 

 

2.

 

La casa duerme, sueña en el viento

la súbita delicia de ser mástil.

 

 

3.

 

Igual que se estremece un rostro delicado,

así la casa, así un barco...

 

 

4.

 

Una gaviota pasa y otra y otra,

la casa no resiste: también vuela.

 

 

5.

 

¡Ah! un día la casa será el bosque

y a la sombra del bosque encontraré la fuente

en que es sólo silencio un rumor de agua.

 

(Traducciones de Pilar Vázquez Cuesta)

 

 

 

 

LOS AMANTES SIN DINERO

 

Tenían el rostro abierto a quien pasaba.

Tenían leyendas y mitos

y el frío en el corazón.

Tenína jardines donde la luz paseaba

dando la mano al agua

y un ángel de piedra por hermano.

 

Tenían como todo el mundo

el milagro de cada día

resbalando por los tejados,

y ojos de oro

en los que ardían

los sueños más extraviados.

 

Tenían hambre y sed como los animales

y el silencio

en torno de sus pasos.

Pero a cada gesto que hacían

un pájaro nacía de sus dedos

y deslumbrado entraba en los espacios.

 

 

 

 

ROMA

 

Era en verano al fin de la tarde

como adriano o cirgilio o marco aurelio

entraba en roma por la vía apia

y por antinoo y todo el amor de la tierra

juro que vi a la luz volverse piedra.

 

 

 

 

CAMINO DE LAS DUNAS

 

Hay un barco,

hay un hombre en la arena.

Oscuramente aprende

a morir donde más dura es el agua.

Sé que es verano por el hálito de la locura,

el brillo declinante de la hiniesta

camino de las dunas.

La noche del poema

y el hombre que dormía eran de vidrio.

 

 

 

 

SÍLABA A SÍLABA

 

He aquí sílaba a sílaba de un color perverso

al tiempo casi desnudo para llevar a la boca

 

Como si fuera mía la respiración del trébol

alcanzo el límite del agua

 

Habito donde el aire duele

                                           las propias manos encendidas.

 

 

 

 

PODÍAS ENSEÑAR A LA MANOS

 

Podías enseñar a la mano

otro arte,

el de atravesar el vidrio;

 

podías enseñarla

a excavar la tierra

en que te apagas sílaba a sílaba;

o a ser agua en la que

a fuerza de mirarlas,

cayeran las estrellas.

 

 

 

 

ESTE PAÍS

 

Este país es un cuerpo exasperado,

la luz de la niebla a ras de pecho,

la fiebre alta en torno a la cintura.

 

El país de que te hablo es el mío,

no tengo otro en que encender la lumbre

o coger contigo lo cárdeno de las mañanas.

 

No tengo otro, ni eso importa,

basta éste, y sobra para repartirlo

con los cuervos –somos amigos.

 

(Traducciones de Ángel Crespo)

 

 

                  Preparado por Alberto Martínez-Márquez

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