
EDUARDO MITRE
Poeta boliviano nacido en Oruro en
1943. Algunos de sus obras más notables
son: Elegía a una muchacha (1963), Ferviente humo (1976), Razón ardiente (1988), El peregrino y la ausencia (1988) y Camino de cualquier parte (1998).
AEROPUERTOS
Entre partida y llegada
somos
las dos caras de Jano.
Vemos unos ojos
con lágrimas (atrás
en la anochecida
distancia) y vamos
hacia otros
suspendidos al alba
por el fértil asombro
de la mirada.
PUENTE
Un puente me deja ileso
frente a un lago y un bosque
y entro en el más sereno
tratado de las pasiones.
PENA
Con la misma mano
que te hirió,
ciega de ira
como una pedrada;
con la mano cortada
por tu mejilla,
ahora mancho esta página,
sangro estas líneas.
VIGILIA
Leo, lado a lado,
a San Juan de la Cruz
y a Arturo Rimbaud:
Escucho un aleteo
en las fuentes del aire,
y pasos bajo el quemante
sol del solsticio.
BALADA
POSTMODERNA
A Helinda
Hernández
Tu voz allende el mar
suena en el auricular
como si estuvieras en la otra pieza.
Sobre la mesa de noche:
el reloj, tu retrato
y la cara –por fax—
de tu puño y letra.
Mañana, ya inminentes
de la pantalla: tu risa,
tu mano, tu sortija,
tu cabellera y el peine.
Según se oye y se ve,
ya no queda tiempo
ni espacio
para la ausencia.
Sin olfato ni tacto,
todo se lo bebe
el simulacro
de la presencia.
Te escribo este poema
como una protesta
de amor
que se rebela
a consentir la indiferencia.
EPIFANÍA
Follaje de caricias y besos,
frutos los cuerpos
maduran dentro:
Se abren, se parten
en dos mitades
se comparten enteros:
Como una granada
estallan juntos justo a tiempo:
volcán de espumas
mar de brasas:
Un instante inmemorable:
vislumbran ciegos
el rostro que dibuja
y borra el deseo.
DEL
LECTOR SOBRE EL AUTOR
Como persona
no merecía tantos premios,
ni mucho menos
su espléndida obra.
CONFIDENCIA
A LUCRECIO
Solamente una vez sentí piedad
(esa suerte de indefensión compartida):
Fue al comparar y contrastar
la breve duración de nuestra vida
con los ingentes caudales del Deseo,
como un vaso destinado
vanamente a vaciar el mar
hasta quedarse en el intento.
AGAPE
Estrecho tu mano,
siento que doy el paso
hacia un cuerpo y un alma.
Desnudos,
en el Jordán de la mirada
nos bautizamos.
Sábanas y manteles,
tu cabellera y su sombra,
el vino y la hostia
tibia del semen.
Tus ojos abiertos:
Libro de los relámpagos:
cerrados: Evangelios
del silencio.
Ahí, donde aun la ausencia
está ausente,
en el pozo del mal, tus actos
tejen luz resistente.
Preparado por Alberto Martínez-Márquez