Poemas de
Alberto Peyrano
Mi Hermano Alberto Peyrano
Has entrado en mi corazon por las portadas da Web.
Encuentraste mucho de mí amor,cariño por usted y su belissimo trabajo!
Mi NENO,quiero agradecerle por ser un "Grande Ser Humano un Sábio"
Desde o Brasil ofereço mi homenagen simples a tu pagina, a tu vida.
Para usted Alberto mi admiracion y amor.
Da hermanita Dileninha
www.galeon.com/albertopeyrano
Laurel
Tu indiferencia
es un roedor horadante
que me carcome el seso.
No obstante,
mi poema te nombra,
alentando mi esfuerzo
de sostener intenso
un amor tan extraño
como el que te tengo.
Digno eres de mis sienes
-laurel de mis amores-,
me he coronado contigo
en esta noche inmensa,
pero tú no despiertas,
permaneces dormida
(o tal vez no te asomas
a tus propias alturas
por temor al vacío).
Permanezco en mi sitio
poblado de tus lirios,
no me abruma el estrecho
corredor que te alivia
en horas pasajeras
la fantasía esquiva,
ni me asombra que nada
pueda ablandar tu espíritu
que permanece roca
cuando mi boca grita.
Pero digna eres, amada,
si no, no serías mía,
ni mi corazón vacío
de tu presencia incolora
soñaría esperando
tu incipiente latido.
Ruedan tus miserias
un camino sombrío
del que no te separas
ni aun estando dormida.
Yo seguiré en lo mío.
Sé que no muy lejos,
en un tiempo tardío,
encontraré tu calma
pero yo ya me habré ido.
Sigue dando tu esfuerzo,
mira el lecho vacío
que te espera en la noche
para acabar contigo,
continúa rodando
sobre tu cuerpo mismo,
humedece estertores
de gargantas vacías,
y véndate los ojos
con ojos permitidos.
No te abres al asombro
de una nueva corriente,
no te llevan los vientos
a otros continentes,
aferrado a tu brújula
con su norte borrado
va siempre al mismo puerto
tu barco abandonado,
prefieres el bullicio
de marineras luces
al silencio profano
de algún bosque cercano.
Quédate en tu mezquino
paraíso robado
de un tiempo que tu ocaso
contemplará agitado.
Y si miras entonces
desde las profundidades
perfilarás lejano
mi canto de reproche.
No corona mis sienes
tu ciprés marchitado.
Yo rescaté el laurel
y con él he ganado.
![]()
Abismo
Me ha quedado el aliento
de la nota inconclusa
de tu promesa muda.
Te asomaste al abismo
sin percatarte al menos
que has ganado en altura,
(tu sonrisa es defensa,
asidero seguro,
máscara apretada
de una mueca de miedo)
sin observar siquiera
que allá en el fondo,
sin espacio ni tiempo,
sin referencia alguna
de códigos impuestos,
te esperaban mis manos,
te esperaba ese hueco
que se llena contigo.
¡Lánzate y remontamos...
los dos juntos... a un tiempo...
mano en mano...!
¡En silencio...!
![]()
Mi mirada
Aunque no te vea, amor,
mi mirada es luz para ti
en la noche de tus pasos, acallados
por tu inconstante genio y devaneos.
No me guía el mostrarte el derrotero.
Descubrirlo contigo es la aventura.
Hoy estuve esperando tu amistosa mano
pero no llegó, aturdida y perdida
por lo miedos inciertos que te acosan.
Hoy hubiera querido
atesorar en mi recuerdo tu llamado.
Lejos quedó y siguió la cruel jornada
sin tu sonido angustioso y taciturno.
Mi mirada es luz para ti,
aun en tu ausencia.
![]()
La puerta abierta
Hace ya casi un año
escribí el último verso
diciéndote tantas cosas
de las que ya no me acuerdo
Pero al cabo de un año
sin bajar un momento
mi bandera inflamada
por las llamas del verso
voy pariendo esta estrofa
que sin nadie saberlo
sólo tu alma evoca.
El ósculo apocado
asomó entre los labios
fue el puente necesario
que te selló a mi lado.
Abriste cautamente
la puerta codiciada
de aquel huerto prohibido
que tanto te aterraba.
No encontraste fantasmas
ni sombras tormentosas
ni siquiera el atisbo
de una amenaza cierta.
Sólo mi espera en la tarde quieta
bordada con tu nombre
me asume en otras tardes
que vendrán luego de ésta
cuando de nuevo asomes
la cabecita inquieta
por la puerta prohibida
de tu esperanza incierta.
Construiremos entonces
otro puente más fuerte
más seguro, más nuestro
que al cruzarlo nos lleve
sin pausa a nuestro encuentro.
Uno al otro en el fondo
de la pupila quieta
sonreiremos sabiendo
que la puerta fue abierta.
![]()
Sabes que me amas
Sabes que me amas.
No rechaces, entonces,
mi nostalgia y mi hambre.
Vuelve sobre tus pasos
y dame el corazón.
Esperando estoy
que tu alma inquieta
recupere la frescura
de tu infante dormida
que clama por ser vista
sin saber que mis ojos
hace rato la vieron.
Vuelve, y enfrentemos la noche
que es tan nuestra y lejana.
Sabes que te amo
y tu majestad intensa
considera vasallos
a los de mi edad
a los de mi rango
y no sabes ni entiendes
que el amor en mis ojos
te prendió a mis entrañas
y es allí que no sabes
que no sigues reinando
que no sigues mandando
a los pobres vasallos
de tu reino de humo.
Baja el cetro y acerca
tus labios a los míos
y sabrás nuevamente
de una bella corona
que adornará tus sienes.
Sabes que me amas
¿Es tan sordo tu instinto?
¿Es tan ciego tu hoy?
¿Es tu miedo arraigado
más fuerte que el amor?
EL PECADO ORIGINAL
Me incinero en mil soles
cuando arrojado salgo
al laberinto vano de almas sin encuentro.
Más allá, el horizonte,
sin perfilarse, arriesga su permanencia.
No obstante, mi lágrima
me dice que alguna vez sentí
a este ser humano que hoy rodea
mi existencia.
Desoigo las voces absurdas
que quieren detenerme y anularme.
Vibro en mil corazones,
en millones de gargantas que no gritan,
en aquelarres de angustias cotidianas
que vanamente buscan la descarga.
¡Estamos todos bajo el cielo
sin levantar la vista para verlo!...
!Nuestra brasa vital
podría encontrar la eternidad en ese gesto!
Nuestro presente,
hecho de pies apurados,
de manos hurgando en los bolsillos,
de no saber quién tengo al lado,
pierde la eternidad a cada instante.
![]()
Hades
Dame tus manos.
Deja entrar tus dedos en los míos.
No hay entorno.
Sólo te bastará ahondar en mis pupilas.
Deja que ciña tus sienes
con esta rama de ciprés.
Diré suavemente:
"Duerme, Alberto... Shhh... Shhh..."
y tu corazón se irá calmando
hasta dormirse junto a mí.
Después,
sabrás que mi reino es de la noche,
y allí está toda la luz
en un punto concentrada.
No vaciles. Aquiétate.
Déjate llevar por mí,
te aseguro que no te faltará
mi compañía.
¡Eso es! ¡Duerme...! ¡Duerme...!
¡La partida ha comenzado...!
¡...Vamos!
La línea del medio
Estoy en la línea del medio.
¿Estoy?
Allá, brillan las luces
de mi castillo,
mi adorable visión
de una cosmogonía inalcanzable
que siempre conservo plena,
pues me proyectó completo
al hoy taciturno y quieto.
Aquí, a mi espalda,
arrastro el lastre esfumado
de mis inconexas culpas,
que a veces me punzan
y otras abren sus bocas
-enormes buzones-
donde derramo cartas esperanzadas,
mojadas con lágrimas de insomnio.
Estoy en la línea del medio.
¿Estoy?
Me perfilo a mí mismo
como un sonámbulo en una cornisa,
ajeno al viento,
ignorando el vacío,
cerrado a todo lo que le rodea.
Estoy en la línea del medio.
¿Estoy?
Y sigo caminando.
Allá, mi castillo.
Detrás de mí, mis culpas.
![]()
Mi sueño
Mi sueño
mi viejo sueño
nunca vio el amanecer
quedó
entre telarañas de cristal
empolvado de lamentos.
Se paralizó
llorando
gimiendo
lamentando
gritando
y me culpó
me dio un rol de asesino
de fiera monstruosa
que lo mutilaba.
Y mi sueño
no murió
sigue gritando
lamentando
gimiendo
llorando
paralizado
empolvado de lamento
entre telarañas de cristal.
![]()
![]()
Momento
Tu cuarto en penumbras
desliza en el aire
la luz vertical
por puntos de zinc.
Tus manos imparten
sonrisas y besos,
frases sentenciosas.
Historias que fueron
te llenan los labios
con risa y amor.
Y en muda garganta
regresas, austera,
a darme tu rostro
de tanta verdad.
El viento de afuera
lleva y trae cosas
que no nos importan
en este momento
de eterna presencia.
Vos y yo, tan solo,
en un solo instante
que dura una vida
y no es más que luz,
luz que se desliza
por trece agujeros
hechos en el zinc.
![]()
OTILIA
Otilia,
fría, lejana,
mujer pagana,
sacrificada
en mil hogueras
que no fundieron
tus sombras vanas.
Vuelve
Otilia mía,
vuelve tus ojos
y mírame.
Hurga en mis centros,
huye a mis sueños
con tu corcel,
tal vez encuentres
en mis delirios
un buen motivo
para vivir.
Otilia,
fría, lejana,
eres profunda
pero pagana
y a veces zumba
en mis sentidos
tu desamor,
como un taladro
que va horadando
ciego y seguro,
hasta dar duro
en el corazón.
Otilia, mujer azul,
velada en tul,
inaccesible,
irreversible,
la más lejana,
la más pagana,
la que idolatra
la soledad
y en un altar
también venera
lo trascendente,
sin darte cuenta
que al darte vuelta
con mi mirada
te encontrarás,
azul también
como tu tul,
pero con luz...
Não se esqueça dos amigos do ICQ Meu ICQ: 92204024
Fundação BIBLIOTECA NACIONAL
ministério da cultura
Certificado de Registro ou Averbação
N° Registro: 230.058 Livro: 405 Folha: 218
MEU JEITO LOUCO DE SER
Protocolo do Requerimento: 2001BA_680.
Dados do requerente
DILENE MAIA, (autoria) - C.I.C - 812.801.495-15
Salvador/BA-Brasil