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Marcelino Menéndez González |
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AMO LA LEJANÍA
La sola evocación de lejanía es ya, distancia... A lo lejos, unos ojos que no olvido, hacen sentirme amar la lejanía porque tú eres lejanía...y me dueles cada momento y cada día de alejamiento, aunque me haces sentir distinto y como un ser diferente, a través de esos espacios de luz de tu mirada que permanece suspendida y fija en la memoria.
Y lo haces cubriendo tránsitos fugaces y bellos, como flechas de fuego y oro que iluminan mis vacíos y los llenan de esplendor.
Y amo la lejanía, la amo sencillamente porque en ella, ¡estás tú!...
MÓNADA
Me gustaría viajar en lo astral en medio de su ingravidez infinita, sin distancias ni límites en ese espacio incoloro y eterno, convertido en el punto de luz de una mónada.
Como energía simple de percepción, con la reflexión y la conciencia diáfanas, de un acto generador de materia acaecida en el tiempo...
Sería entonces ¿un alma?...
Los indios americanos lo llaman “el que siempre está ahí”....
¿QUIÉN ERES?
Ni yo huyo del tiempo ni él me persigue, sólo sé que atardecía y... no puse impedimento alguno y me dejé habitar...
¿Quién eres? ¿eres el que me despierta?, ¿el que me habla en silencio?, ¿el que me acompaña? ¿el que a veces me riñe?, ¿eres el que vive en mí y me dice que las cosas hablan entre ellas?, ¿acaso el que siento cuando más lo necesito?,
¿Quién eres?... ¿fuerza, esencia, luz, mónada, quién eres?.
Y si permaneces inefable, intangible, infinito, ¿qué eres? ¿la percepción, la reflexión, la conciencia?...
“Porque sólo aquellos que se arriesgan a ir muy lejos, pueden llegar a saber que pueden ir”... T.S.Eliot
UN BREVE SUEÑO
Esta tarde, después de sentarme plácidamente, con las piernas extendidas y las manos entrecruzadas, en medio del silencio me quedé dormido.
Soñé en algo que era mío en mí y se fundió en mi pensamiento e inicié un viaje a distancias impensables y sentí cómo se rompían los días en los silencios, y vi auroras que cantaban, y cómo la flama era compendio del fuego y de la brasa y contemplé lágrimas sin ser lloradas y supe que mi alma existe aunque no la veo.
Aprecié cuándo resbala lo oscuro a la luz, y la dulzura amortigua la aspereza; noté que las palabras tienen relieve; y mientras se perfilaban los bordes de las cosas, y de las piedras de un camino, viví la sensación de que algo entraba en mí sin más, como un zureo de palomas ... un no deseado despertar...
© Marcelino Menéndez González
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Marcelino Menéndez González. Poeta y Presidente de AERMU, Asociación de Autores, Escritores y Críticos Literarios de la Región Murciana. |
Revista Literaria Remolinos