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Ingrid Chicote |
Poemas del libro
Aguilas o saltamontes
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¿Escribimos lo que pensamos?... los pensamientos originales vuelan y en la hoja no se muestran como son. Atados a la estética, a la semántica, a la fonética, a la ética evitamos hacer poemas-cuchillos que hieran otras dimensiones de la vida. Las letras nos convierten en individuos-abecedarios arraigados
en los conjuntos de la
formalidad.
II
de caminos. Leemos los mapas de las manos o los símbolos de las cartas. No rectificamos epístolas que enviamos al igual que no corregimos la estría bifurcada de las plantas. Nos aguarda un destino de funciones diferenciales con tareas individuales que nos permiten observar lo solo del todo. ¿Podemos, acaso, transformar lo escrito en nuestras manos
o escribir en ellas una
nueva historia?
En las madres nos colocamos para la iniciación y arrancamos cada paso en el camino de las perspectivas. Es imposible situarnos dos veces en el mismo punto
como no podemos nacer de
dos madres en la misma vida.
IV Para ser libres debemos no ser personas o convertir nuestros sentidos a la magia de la sensación, del paisaje, de la luz… mantener la fluidez Por eso la vida no esta en la vida, quien al final nos otorga el beneficio a la duda. ¿A dónde pertenecemos?
V
No es fácil trabajar con los antónimos de los escritos oscuros donde transcurre la sombra de la vida.
Cambiar las expresiones
implica re-crear la mirada aunque la luz no siempre Ubicamos el sentido de la existencia a través de historias que convergen en el ir y venir contra la corriente. Con estas fluctuaciones hay esperanzas de encontrar el lugar donde cada adjetivo
tenga su encanto.
VI
En esta nada me reconcilio con el silencio. Callada me ubico en el ruido de la máquina. Las llaves en la cerradura abren la oportunidad para que el hielo expanda su sonido por las paredes. Uso poco la voz saboreando estar de tanto no estar haciendo conjuros para que aparezcan los duendes del sueño.
Escondo las zonas prohibidas para que los textos no se avergüencen. A pesar de tener conocimiento de causa sobre senos iluminados, espaldas desnudas o pubis florecidos, no deben escribirse metáforas sobre las aguas que corren.
Esto es asunto personal y
delicado.
VIII Todo mi ser es una isla telúrica ante el abrazo de la maravilla. Me vuelvo intensa. Es cuando la mañana se florece de espacios ventilados y los ojos del cielo
permanecen clavados en el
corazón.
IX
mantienen su sonido incesante que taladra los músculos y yo y esta máquina estamos uniendo nuestros pensamientos. Hacemos mas bulla mientras que no puedo bajarme en la próxima parada de esta vida. Viajo hacia cualquier lugar donde no me alcancen los gritos que me agrietan.
Cada tecla es el sésamo de
la maravilla.
X Las extiendo al sol húmedas y enjabonadas. Cuando en ellas obra el universo, las quito de la cuerda, suavemente las enjuago y vuelvo a extenderlas Cuando viene el viento favorable, las oreo para que se muevan
según la oleada de la
brisa. © Ingrid Chicote
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Ingrid Chicote. Escritora venezolana (Caracas, 1965). Terapeuta en medicina tradicional china y docente de Teatro. Cursa estudios superiores en la UNESR. Ha dictado talleres y cursos de literatura, filosofía y desarrollo de la creatividad en instituciones públicas y escolares, y ha sido ponente en diversos eventos culturales y educativos. Ha recibido numerosos reconocimientos por sus aportes en la cultura, la educación, la literatura y el quehacer comunitario. Sus textos han sido publicados en periódicos y revistas regionales y webs. Libro publicado: Piedras concentradas (Fondo Editorial Senderos Literarios, 1997). |
Revista Literaria Remolinos