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Es una persona con quien te atreves a ser tu mismo. El no quiere que seas mejor o peor. Cuando estas con el, te sientes como si fueras un prisionero que acaba de ser declarado inocente. No tienes que estar tenso. Puedes decir lo que piensas, mientras seas realmente tu. EL comprende esas contradicciones en tu naturaleza, que llevan a otros a juzgarte mal. Con el respiras libremente. Puedes dejar salir tus pequeñas vanidades y envidias, odios y chispas malévolas, tus maldades y absurdos que, al mostrárselas a el, se pierden, al disolverse en el blanco océano de su lealtad. No tienes que tener cuidado. Puedes abusar de él, olvidarlo, tolerarlo. Lo mejor de todo es que puedes estar callado con él. No importa. EL te quiere. Él es como el fuego que quema los huesos. El comprende, tu puedes llorar con el, reír con el, rezar con el. A través de todo, el te ve, te conoce, te quiere
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