Soñé besarte y mis labios
se encontraron con tus labios.
Soñé besarte
y al soñarte descubrí
que la soledad es un traje hecho a mi medida
y que mis labios,
ingrávidos de besos,
morirán en el deseo de llevarse a la boca
todos esos labios que soñé besar.
Soñé besarte
y al soñarte descubrí
que la vida es solo un sueño
y morir es despertar.
De todos esos sueños
que caen como semilla en suelo pedregoso
son de los que sin querer
el Hombre se enamora.
Del libro POSTALES SIN REMITE