Hubo un tiempo, lejano en el tiempo,
en el que el Amor se escribía sin hache.
Y era un Amor verdadero
y no fugaz e interesado como ahora.
Hubo un tiempo en el que la Amistad
se escribía con mayúsculas.
Y era una amistad necesaria
y no un artículo de lujo como ahora.
Hubo un tiempo en el que soñar no era un delito
y el miedo se tenía miedo a sí mismo.
Un tiempo para hablar sin gritar,
para escuchar y ser escuchado.
Un tiempo para olvidar,
para perdonar y ser perdonado.
Incluso hubo un tiempo
en el que las palabras decían algo
y el silencio no era la voz de los que sufren como ahora.
Dicen que hubo un tiempo
donde la lluvia era lluvia,
el viento era viento,
el cielo era cielo
y el mar era mar.
Un tiempo para cada cosa
y cada cosa a su tiempo.
Pero nunca ha habido un tiempo
que regara ese jardín
de flores siempre abiertas
que nos hace florecer a todos.
Que regara ese jardín
tan indómito de esos sueños,
esos que se hacen realidad cuando se sueña,
llamado MUJER.
Mujeres del mundo:
¡L
E
V
A
N
T
A
O
S!
Del libro MÁS POSTALES SIN REMITE