El Aragonesismo
en la transición y la "democracia".

ANTONIO PEIRÓ

En el presente trabajo vamos a abordar algunas cuestiones relacionadas con las grandes líneas de la evolución del aragonesismo en el cuarto de siglo que sigue a 1971. El 3 de marzo de ese año Heraldo de Aragón daba la voz de alarma sobre las declaraciones del Ministro de Obras Públicas, Gonzalo Fernández de la Mora, acerca de que se habían anunciado los estudios para trasvasar agua del Ebro a Barcelona (1). Hacia esta misma época, especialmente desde 1972, se intensificó de forma notable la aparición de obras de investigación que tenían por objeto a Aragón y que iban a un público amplio; y el 15 de septiembre de este mismo año apareció Andalán (2), que fue uno de los principales referentes del regionalismo en su primera etapa.

Necesariamente habremos de hacer hincapiéé en la evolución política del aragonesismo, si bien ééste tiene otras vertientes, básicamente sociológicas y culturales. Pero, en nuestro análisis, lo importante no es que existan organizaciones aragonesistas estables durante un largo periodo de tiempo (3), ni que el aragonesismo movilice en cada elección autonómica algo más de la cuarta parte de los votos, sino que se produzca un proceso de aceptación social de determinadas señas de identidad que hacen, por ejemplo, que exista un número creciente de establecimientos comerciales que adoptan nombres en aragonés; o que, cuando los seguidores del Real Zaragoza buscasen un nombre para su movimiento, adoptasen una palabra aragonesa como Ligallo.

Este hecho es una transformación imprescindible para comprender lo ocurrido a lo largo de este cuarto de siglo. Eloy Fernández ha narrado que cuando en 1971 fue a una librería a comprar el recién aparecido "No deixez morir a mia voz", de Anchel Conte, uno de los primeros libros de la nueva literatura en aragonés, le remitieron a la sección de libros en gallego. En 1981 (casi año y medio antes de la aprobación del Estatuto de Autonomía y, por tanto, cuando no tenían ni el más mínimo reconocimiento lo que eufemísticamente se llamaron en "modalidades linguísticas"), fueron 77.506 los aragoneses que afirmaron conocer o utilizar "algún habla propio de la región aragonesa" [sic], de ellos 29.477 en el área del aragonés, y 48.029 en la del catalán5. En las cifras faltan algunas pequeñas poblaciones y la ciudad de Zaragoza, donde se halla la mayor concentración de personas que han aprendido a hablar en aragonés en edad adulta. Desde entonces no se han hecho públicos nuevos datos, pero es indudable que la toma de conciencia acerca del aragonés como lengua diferenciada, y el reconocimiento de los derechos de los hablantes en esta lengua y en catalán, han ido ganando posiciones en el conjunto de la sociedad.

El objeto de las líneas que siguen es, por tanto, esbozar estos grandes cambios.

1. La historia reciente

a) El origen del interés por Aragón

No es casual que el origen reciente del interés por Aragón como ámbito date, aproximadamente, de 1972. Tras la guerra, dicho interés no había desaparecido en algunos sectores conservadores, con frecuencia de inspiración católica y que incluso en ocasiones mantenían cierta continuidad con el periodo de preguerra, como señaló en su día Carlos Royo Villanova (6). Pero estas posiciones se habían encastillado en la defensa de los restos del derecho aragonés (derecho de familia) y en la literatura tradicional aragonesa: mientras no trascendiesen este reducido ámbito de reivindicaciones, podían ser perfectamente toleradas por el Régimen y hasta promovidas por éste, como muestra de un "sano regionalismo".

Pero, no hay que olvidar que ese era el momento en que el régimen franquista intentaba una tímida liberalización que no pusiese en tela de juicio al propio régimen. Era también la época en que el movimiento sindical y los partidos obreros recuperaban cierta fuerza y nivel de organización.

El 1 de mayo de 1972, el Partido Comunista de España (que sólo en agosto del año anterior había constituido un Comitéé Regional) publicó un Manifiesto para Aragón, donde se contenían algunas referencias autonomistas, planteándose la creación de una Asamblea Regional, elegida por sufragio universal. Es necesario señalar que la creación de ésta no se concibe como una actuación política, sino como una mera descentralización administrativa.

En ese contexto surgió Andalán. Su importancia se debió a varias causas. En primer lugar, se trataba de un periódico situado es posiciones claramente demócratas, que le llevaron , por ejemplo, a dedicar un número al Chile que acababa de sufrir el golpe de Pinochet, o a prestar especial atención a la Revolución de los claveles. Por otra parte, mostró una gran preocupación acerca de todas las cuestiones relacionadas con Aragón, no sólo en la información propiamente dicha, sino también en el análisis de su historia, arte y derecho. Finalmente, hay que recordar que, en buena medida, su redacción estaba compuesta por personas que jugarían un papel destacado en la cultura y la política de los años siguientes. No en vano, cuando en 1979 J. Bada, B. Bayona y L. Betés estudiaron la composición sociológica de la izquierda, uno de los criterios para ser incluido en la muestra fue el de ser miembro de la Junta de Fundadores de Andalán(9).

Las páginas de esta publicación permiten seguir con precisión la aparición de una abundante bibliografía sobre Aragón, de la que el primer hito fue la reedición del Aragón en el pasado de José María Lacarra, que tuvo lugar en 1972 en la colección Austral, con lo que por primera vez podría llegar a un público amplio. A fines de 1975 apareció el Aragón contemporáneo (1833-1936), de Eloy Fernández Clemente. Las dos obras contienen síntesis de los estudios realizados hasta entonces y se dirigen hacia un público amplio.

b) El posicionamiento político.

En 1974 se reactivó el intento de poner en marcha el trasvase del Ebro, lo que provocó una amplia campaña de recogida de firmas contra él (se recogieron más de 200.000), a la vez que la Diputación Provincial de Zaragoza, presidida por Hipólito Gómez de las Roces, iniciaba una clara oposición al mismo. Paralelamente, a lo largo de ese año se inició la oposición al intento de construir centrales nucleares en Sástago y Escatrón, y al siguiente la oposición a la de Chalamera (10).

Junto a estos hechos, tenían lugar otros que representaban un nuevo paso en la toma de conciencia aragonesa. En abril de 1974 unos 60 jóvenes crearon en Huesca "L'Asociacion de chovens d'a Fabla Aragonesa", y ese mismo mes se celebró en el Colegio Mayor Universitario San Joséé de Pignatelli "la II Semana Aragonesa" en la que, entre otros temas, José Carlos Mainer habló de la historia del aragonesismo político hasta 1936 (11). En 1975 se inició la aparición de los que serían llamados cantautores, un proceso de gran importancia por su relación con las reivindicaciones autonomistas.

El 5 de febrero de 1976 se constituyó el Partido Socialista de Aragón, como sucesor de la Alianza Socialista Aragonesa, creada en 1974, en el seno de la Junta Democrática de Aragón. El nuevo partido surgía prácticamente sin ninguna relación con el movimiento aragonesista de preguerra ,que era completamente desconocido, lo que le distinguía claramente de otros movimientos, en que dicha relación no se había perdido (12).

Le siguieron otros acontecimientos de gran importancia: la creación de las primeras organizaciones de defensa del territorio (COACINCA y DEIBA); la manifestación ilegal contra el Trasvase del Ebro, el 13 de marzo; la creación del Consello d'a Fabla Aragonesa, durante el verano. Pero el hecho sin duda más importante fue la conmemoración, el 4 de julio de 1976, del cuarenta aniversario del Congreso Autonomista de Caspe13. Como en el caso del que se celebraba, su importancia reside sobre todo en que supo unir las reivindicaciones democráticas y aragonesistas en un único mensaje. Pero, a diferencia del anterior, la asistencia fue muy numerosa: casi 10.000 personas.

Mientras tenían lugar estos hechos, algunos sectores del personal político del franquismo intentaban su reubicación. El problema era encontrar la justa medida, el mínimo común denominador que permitiese hallar acomodo tras un régimen agonizante, sin que eso obligase a romper con él hasta que se produjesen sus últimos estertores.

La alternativa elegida (la Comunidad General de Aragón, que agruparía a las tres diputaciones provinciales, y que celebró sus primeras jornadas en noviembre de 1974) era posiblemente la única filigrana que permitía moverse en un terreno mal delimitado. En un primer momento no se planteaba ningún órgano común de decisión política, pero en sus segundas jornadas, celebradas el 2 de diciembre de 1975, doce días tras la muerte de Franco y once después de la aprobación de la Ley de Bases del Estatuto de Régimen Local, ya se propuso la creación de una Mancomunidad interprovincial formada por las tres diputaciones provinciales.

En enero de 1976 elaboró un "Proyecto de Bases Estatutarias de la Mancomunidad Interprovincial" de la Comunidad General de Aragón. La Mancomunidad dispondría de servicios comunes: asistencia psiquiátrica, geológicos, vías y obras provinciales, documentación regional, y desarrollo agropecuario; y un órgano que la regiría (la Asamblea, formada por todos los diputados provinciales). Como puede verse, se racionalizaban recursos en algunos aspectos, pero no había que tuviese que ver con la autonomía política. Todavía en noviembre de 1976 celebraría unas III Jornadas, donde se aprobaría una "Declaración Regionalista".

Sería erróneo identificar esta posición política con la de la futura Candidatura Aragonesa Independiente de Centro o el PAR, aunque Gómez de las Roces fuese su representante más destacado. La búsqueda de soluciones que permitiesen alternativas fuese cual fuese el sistema político que se estableciese tras la muerte de Franco fue mucho más general.

c) Primeras elecciones y desorganización

El 5 de marzo de 1977 se constituyó el Rolde de Estudios Nacionalista Aragonés, la primera organización nacionalista aragonesa de la postguerra, en un momento en que las organizaciones de izquierdas seguían siendo ilegales y aún no se conocía como iba a desembocar el proceso de reforma política iniciado unos meses antes. En noviembre apareció el primer número de la revista Rolde.

A las elecciones que tuvieron lugar el 15 de junio de 1977, el PSA concurrió en coalición con el Partido Socialista Popular, lo que en la práctica significaba utilizar el nombre y el prestigio personal de Enrique Tierno Galván a cambio de casi nada. Los resultados obtenidos fueron muy positivos: 64.626 votos, lo que supuso el 9,86 % de los recibidos por candidaturas.

Sin embargo, conviene recordar que a la altura de 1977 un 9,86 % de los votos aragoneses era algo distinto de esa misma proporción diez o veinte años después. En estas últimas fechas, una representatividad como esa hubiese supuesto, trasladada al campo de las elecciones municipales y autonómicas, varios cientos de concejales, un notable grupo parlamentario y la posibilidad de conseguir -mediante pactos- un número elevado de alcaldías, así como de estar (o influir) en el Gobierno de Aragón. Pero en 1977 nada de eso existía, y esa proporción significaba tan sólo estar presente con un único diputado en el Grupo Mixto del Congreso.

Allí, las posibilidades de llevar a cabo acciones diferenciadas, en un momento en que el consenso se había impuesto como norma política, eran prácticamente nulas. Por ello, se explican perfectamente que las tendencias en pro de una unión bien con el PCE, bien con el Partido Socialista Obrero Español fuesen ganando terreno, y que en julio 1978 se produjese la fusión con este último, sin que muchos de sus más destacados dirigentes se integrasen en él. Algunos recuperarían más tarde las siglas (Emilio Gastón) y otros colaborarían con el PCE en las municipales de 1979 (Gonzalo M. Borrás, Eloy Fernández Clemente, José Antonio Labordeta, Guillermo Fatás).

En otro espacio del espectro político, cuando se produjo la transición las organizaciones reformistas carecían prácticamente de presencia en Aragón, siendo únicamente grupos diminutos. Tal vez el mayor fuese el Partido Social Demócrata Aragonés, integrado en la Federación Social Demócrata, que en su primera asamblea logró reunir a 18 militantes14.

En estas condiciones, los conflictos a la hora de formar las candidaturas de Unión de Centro Democrático no fueron una cuestión de -inexistente- línea ideológica, sino de encaje de personas. Resulta difícil precisar hasta que punto el Presidente de la Diputación Provincial de Zaragoza, Hipólito Gómez de las Roces, fue excluido o se excluyó. El caso es que su presentación en solitario, al frente de la Candidatura Aragonesa Independiente de Centro le permitió un cierto éxito electoral (37.561 votos, el 5,73 % de los recibidos por candidaturas, a pesar de que sólo se presentó en la provincia de Zaragoza), obteniendo un diputado y un senador (gracias a que UCD no concurrió al Senado en la provincia de Zaragoza).

La CAIC aparece como una candidatura extremadamente provincialista y conservadora, que en sus propuestas electorales se mostraba a favor de las centrales nucleares, de las bases americanas y de la integración de España en la OTAN. Su mensajes estaban dirigidos, por este orden, a los aragoneses, padres de familia, jubilados, minusválidos, agricultores y ancianos, sin que ninguno de ellos estuviese destinado a jóvenes y estudiantes, mujeres o trabajadores (15). En enero de 1978, convertidos en permanentes los apoyos conseguidos en las elecciones se creó el Partido Aragonés Regionalista (16).

El 10 de julio de 1977 tuvo lugar la constitución de la Asamblea de Parlamentarios de Aragón, que acordó por unanimidad redactar un Estatuto de Autonomía y someterlo a plebiscito del pueblo aragonés, y el 9 de abril de 1978 se constituyó la Diputación General de Aragón.

El 23 de abril de 1978 tuvo lugar una gran manifestación a favor de la autonomía. Como suele ocurrir en acontecimientos cuyo contenido es difuso (en ella no se defendía un modelo autónomico concreto), a la misma se unieron grupos tan dispares como el Partido Nacional-Sindicalista Círculos José Antonio y la Liga Comunista Revolucionaria -que si algo tenían en común- no era, precisamente, su aragonesismo- pasando por todo tipo de organizaciones. El propio hecho de la generalidad de planteamientos y disparidad de convocantes permitió que fuese un éxito de asistencia, reuniendo a 125.000 personas. Pero su escasa definición, permitió su fácil instrumentalización, ya que todas las organizaciones la presentaron como un éxito de su política.

d) El predominio del PAR. La lenta marcha

A la altura de la aprobación de la Constitución, en diciembre de 1978, el panorama aragonesista se reducía a una sola organización, regionalista y sumamente conservadora, el PAR, y a una militancia cultural dispersa, ubicada a su izquierda, que carecía de organización y proyecto político propio.

En estos años es cuando se produjo lo que podríamos denominar acumulación cultural, con un nuevo concepto en que parece natural la adopción de nombres aragoneses para las personas (lo que fue posible desde la promulgación de la nueva Ley de Registro Civil, el 4 de enero de 1977)17 y para los establecimientos, la recuperación de tradiciones, el interés por la lengua aragonesa... Todos estos hechos, que requieren un estudio en profundidad, son parte de una profunda transformación de la sociedad aragonesa.

Como elementos significativos, hemos de anotar la eclosión de lo aragonés en el mundo literario: la creación de colecciones de temas aragoneses por Guara editorial y Librería General; la celebración de las Jornadas sobre el Estado Actual de los Estudios sobre Aragón , organizadas por el Instituto de Ciencias de la Educación de la Universidad de Zaragoza entre 1978 y 1982; la aparición de la Gran Enciclopedia Aragonesa, entre 1980 y 1982; la creación de premios literarios... Uno de ellos, otorgado por la editora de GEA, vería la luz en 1981 conteniendo el primer análisis monográfico del nacionalismo aragonés de preguerra (18).

El período estuvo marcado por el fracaso de la búsqueda de un espacio político propio para el aragonesismo de izquierda. A las elecciones generales de 1979 se presentaron los restos del PSA -liderados por Emilio Gastón-, con el PSDA, en una Coalición por Aragón, que alcanzó 19.237 votos (el 3,07 % de los recibidos por candidaturas), y llegó prácticamente rota a las municipales del mes siguiente. Todavía en octubre de 1982, los restos de esos restos (con algún refuerzo procedente del carlismo) alcanzaron los 6.861 votos (el 0,95 % de los recibidos por candidaturas), sin que entre ambas fechas llevasen a cabo actividades de importancia. En marzo de 1983 tuvo lugar su congreso de disolución.

En este período, ex-militantes del PSA y algunos independientes intentaron poner en marcha opciones, que no superaron el estadio de siglas: Acción Nacionalista Aragonesa de Izquierda, Movimiento de Liberación Nacional de Aragón, Movimiento Nacionalista Aragonés... Esta última fue la más importante, creada el 23 de diciembre de 1978, pero no alcanzó nunca la docena de miembros y no se recuperó de la minúscula escisión sufrida en la primavera de 1981 (19).

 

En enero de 1980, la decisión de UCD de reconducir la autonomía aragonesa por la vía del artículo 143 (postura a la que su sumó el PSOE en abril) motivó una fuerte respuesta entre los sectores a la izquierda del PCE, que el 3 de febrero organizaron una manifestación con asistencia de de 5.000 personas, y más tarde constituyeron la Asamblea Autonomista de Aragón, con un programa genérico, que motivó que en junio de ese año se separase de ella el sector nacionalista, que constituir Izquierda Nacionalista Aragonesa(20), grupo más implantado que los anteriores, pero que también acabaría disolviéndose ante su ausencia de actividad.

En definitiva, el espacio político de la izquierda aragonesista se encontraba prácticamente vacío desde mediados de 1978, en parte por la incapacidad para elaborar una alternativa atractiva, pero también en gran medida por las dificultades impuestas por la administración: aunque el ya citado MNA se constituyó en diciembre de 1978, las continuas dificultades puestas para su legalización hicieron que ésta no se produjese hasta mayo de 1983.

Paralelamente a estos hechos, estaba teniendo lugar el proceso de elaboración del Estatuto de Autonomía de Aragón, entre diciembre de 1980 y julio de 198221. En este periodo únicamente RENA, a través de su revista Rolde, mantuvo de forma continuada desde la izquierda posiciones críticas a la forma en que se llevaba a cabo el proceso a la vez que realizaba propuestas más avanzadas (22).

Por lo que respecta a Andalán, la aparición el 28 de mayo de 1982 de El Día de Aragón (que ocupó buena parte de su espacio y recibió a una gran parte de su redacción), repercutió muy negativamente sobre su calidad, entrando en una fase de deterioro que llevó a su desaparición a comienzos de 1987.

Tampoco el PAR se encontró fuera de esta tónica. A las elecciones generales de 1979 sólo concurrió por la provincia de Zaragoza, y en las municipales de este mismo año de los 287 concejales que obtuvo, 282 lo fueron por ella.

e) Los sinsabores del gobierno y la reconstrucción de la izquierda

El gran cambio del PAR tuvo lugar a partir de 1981, cuando la crisis de la Unión de Centro Democrático llevó a sus filas a algunos de los más destacados dirigentes de ésta (Román Alcalá, José Angel Biel, Juan Antonio Bolea). Algunos de ellos se habían caracterizado precisamente por apoyar la vía autonómica del artículo 143, en contra de la propuesta del PAR, pero eran excelentes gestores de voto, por lo que fueron recibidos con los brazos abiertos.

A raíz de este cambio, se manifestó una clara voluntad del PAR de colaborar con Alianza Popular en la formación de un gran frente de la derecha para frenar el ascenso del PSOE, lo que se concretó concurriendo con candidaturas conjuntas en las elecciones de 1982.

A partir de las de 1986, el PAR intentó presentar una nueva imagen. Este cambio se detecta en la imagen de la propaganda electoral y, especialmente, en los lemas adoptados en las distintas elecciones autonómicas. Antes de producirse éstas, los mensajes eran claramente conservadores (y, en ocasiones, reaccionarios). En ese año, el nuevo slogan (Votar PAR. La Fuerza de Aragón) se acompaña ya de un nuevo grafismo: un grupo de aragoneses (entre ellos un obrero con casco) en movimiento, mientras amanece. A los tonos rojos y amarillos de la bandera se unen otros verdes, que aportan un significado rural-ecologista al conjunto.

Del Ahora, lo primero es Aragón de las autonómicas de 1983, se pasó a un Lo haremos mejor, seguro de 1987 (en clara referencia al gobierno socialista del periodo 1983-87), y Garantía de progreso, en 1991. Este último era muy parecido al del PSOE (Decisión de progreso) y señalaba claramente la voluntad del PAR por acercarse a un espacio electoral de centro-izquierda (23).

La evolución de su organización juvenil, el Rolde Choben fue más rápida, y la identificación de la misma con el nacionalismo y la defensa de la lengua aragonesa, más profunda.

Paralelamente, se inicia una evolución ideológica: en su V Congreso, celebrado en noviembre de 1986, define a Aragón como nacionalidad, aunque niega la autodeterminación; en febrero de 1990 incluye el término nacionalimo en sus Estatutos, y pasa a llamarse Partido Aragonés, perdiendo el Regionalista (24).

Las autonómicas y municipales de 1987 supusieron también un gran cambio en la composición social de su electorado, ya que recibió una parte importante del voto descontento con el gobierno del PSOE. De esta forma pasó a contar por primera vez por una base electoral nada desdeñable en algunos barrios zaragozanos (Delicias, Las Fuentes...) con una composición social básica de obreros cualificados y pequeños propietarios. En conjunto, el electorado del PAR presenta unas características estructurales muy parecidas a las del conjunto del electorado aragonés (25).

Para el PAR los sinsabores comenzaron desde la constitución del primer gobierno aragonés, en julio de 1987. Formado en solitario, con apoyo de AP y Partido Demócrata Popular, el primero de ellos le exigió en diciembre de 1988 la entrada en el gobierno, a cambio de mantener su apoyo. Finalmente, lo hizo en marzo de 1989 con dos consejeros, sin que en ningún momento los continuos enfrentamientos entre ambos partidos permitiesen alcanzar una situación de estabilidad.

En octubre de 1986 se creó Unión Aragonesista-Chunta Aragonesista, que más tarde se llamaría únicamente Chunta Aragonesista. Su composición era muy diferente de la de los pequeños grupos surgidos tras la desaparición del PSA. En diciembre de 1988, cuando celebró su II Asambleya Nazional, había logrado ya implantarse en 42 poblaciones (26).


 

Su ascenso electoral fue extraordinariamente lento: de los 6.154 votos de 1987 (el 0,96 % de los recibidos por candidaturas), pasó a 14.116 en 1991 (el 2,33 %) y a 34.042 en 1995 (el 4,94 %). Estos últimos resultados le permitieron estar presente en las Cortes de Aragón, con dos diputados (Chesús Bernal y Chesús Yuste), así como en los ayuntamientos de Huesca, Teruel, Zaragoza y varias cabeceras comarcales. Ello, a su vez, permitió una mayor difusión de sus planteamientos. Cuando en 1996 se celebraron elecciones generales alcanzó los 49.739 votos (el 6,50 %). Por primera y única vez en el Estado español un partido nacionalista conseguía mejores resultados en unas elecciones generales que en unas autonómicas, lo que muestra que el avance de su implantación había sido muy fuerte.

En los años siguientes se repitieron algunas grandes movilizaciones en favor de la autonomía, los días 23 de abril de 1992 (con más de 100.000 asistentes), 15 de noviembre de 1992 (en Madrid, con 10.000 asistentes) y 23 de abril de 1993.

 

2. La situación actual del nacionalismo aragonés

La situación actual del nacionalismo aragonés se caracteriza por la existencia de varios elementos definitorios, que analizaremos a continuación.

a) La acumulación cultural

Como ya hemos visto, a lo largo de estos años se ha producido un proceso de acumulación cultural, con la normalización de diversos procesos que antes provocaban incluso el rechazo de una parte de la población. El interés por todo lo aragonés (historia, lengua, cultura...) puede observarse en procesos tan diversos como la adopción de nombres aragoneses para personas, asociaciones o establecimientos comerciales.

Los propios medios de comunicación se han sumado al carro de este interés y, con mayor o menor grado de oportunismo, al lanzado al mercado como gancho para atraer lectores productos como los dos tomos de la Historia de Aragón, de Heraldo de Aragón (1991-93); la Historia de la Autonomía de Aragón, de Diario 16 de Aragón (1993); o la Enciclopedia Temática de Aragón, de El Periódico de Aragón (1995), y otras obras menores.

La propia difusión de estas obras entre miles de personas ha contribuído a la extensión de un mensaje aragonesista (no necesariamente nacionalista) entre personas a las que, de otro modo, no hubiese llegado.

En este momento, la popularización de una cierta cultura aragonesa (con toda la imprecisión que tiene este término) parece imparable. No parece que sea posible una marcha atrás y, aunque es evidente que hay una gran distancia entre dicha popularización y la extensión del nacionalismo, también lo es que la primera es condición sine qua non para la segunda. Los tímidos intentos realizados en sentido contrario -por ejemplo-, para la supresión de nombres aragoneses- han fallado hasta la fecha (27), aunque es posible que se intensifiquen en un futuro próximo.

b) La debilidad teórica

Una de las principales características es el escaso nivel de elaboración teórica del nacionalismo aragonés. Hace quince años que Bizén Pinilla y yo escribíamos, refiriéndonos al desinterés mostrado hacia el estudio de los movimientos nacionalistas: 'que en nuestra Universidad no se haya leído ninguna tesis acerca del regionalismo o del nacionalismo aragonés es ya suficientemente significativo a este respecto'. Pues bien, quince años después sigue sin haberse leído en nuestra Universidad ninguna tesis que tenga como objeto principal de estudio el nacionalismo o regionalismo aragoneses (28). Estas palabras, publicadas en 1996, pueden ser significativas de la situación: a pesar de que -como veremos- la importancia electoral del nacionalismo aragonés es alta y el número de estudios sobre Aragón es muy importante, apenas existen análisis sobre el mismo.

Solamente en el campo de la Historia se ha trabajado algo, pero nuestro conocimiento sigue siendo insatisfactorio. Más recientemente, los análisis desde el punto de vista económico han abierto un campo especialmente interesante. Las tesis expuestas, sobre las que no podemos aquí extendernos, basadas en la teoría de juegos, permiten comprender mejor la evolución de las posiciones políticas del PAR (nacionalismo estratégico), y su diferenciación de las de CHA (nacionalismo romántico) (29).

Si bien desde el lado de los nacionalistas aragoneses falta reflexión teórica, la existente se concentra en el ámbito de la izquierda (30), estando ausente del PAR. Ello es comprensible, ya que a pesar de la definición de Aragón como nacionalidad, ha intentado no establecer causas de ruptura con los sectores regionalistas que existen en su seno. La constitución de la Fundación Iniciativa Aragonesa (en marzo de 1996) y la publicación de una revista propia pueden modificar esta situación.

Pero lo más grave es que esta ausencia de reflexión provoca algo así como un complejo de inferioridad: quienes consideran a Aragón como una nación se ven obligados a justificar sus afirmaciones, quienes consideran que es una región se consideran excluidos de tales obligaciones. En definitiva, si quienes consideran que la soberanía nacional reside en el pueblo aragonés se definen nacionalistas aragoneses, quienes consideran que reside en el pueblo español se resisten a definirse como nacionalistas españoles; se dicen, en Aragón como en otros lugares, no nacionalistas.

La elaboración de estos últimos sectores se limita a la descalificación, lo que en ocasiones deviene en situaciones patéticas. Una de éstas se presentó el 13 de junio de 1995, cuando la Junta de Gobierno de la Universidad de Zaragoza aprobó el plan de estudios de la licenciatura en Historia, en la Facultad de Filosofía y Letras, incluyendo asignaturas sobre Historia de Aragón entre las obligatorias de Universidad.

Aunque es razonable el debate sobre la conveniencia o no de incluirlas, lo más destacado es que se produjeron posiciones de principios, como la del Presidente de la Comisión de Planes de Estudio de la Facultad de Filosofía y Letras, que llegó a afirmar que la historia de la comunidad autónoma sólo se imparte [como obligatoria] en las universidades del País Vasco, Cataluña y Galicia, un modelo a evitar por cualquier otra facultad española(31).

Como ninguno de los planes de estudio de Historia hasta entonces aprobados por las universidades catalanas incluía asignaturas obligatorias sobre historia de la comunidad autónoma (esto si ocurría en el País Vasco y en Santiago de Compostela, pero no en Vigo (32), pero eso sí ocurría en otras no citadas, y no creemos que existiese voluntad de engaño, hemos de suponer que lo que existía realmente era un prejuicio contra las maldades del nacionalismo catalán, que los buenos aragoneses no debían imitar.

Es evidente que la falta de elaboración teórica del nacionalismo español en Aragón, y su propia incapacidad para reconocerse como tal, ha sido una rémora para la teoría nacionalista, al no facilitar que se llevase a cabo un debate ideológico en profundidad.

c) El falso dilema: El Sano Regionalismo y el Verdadero Nacionalismo

Durante muchos años, uno de los principales inconvenientes para poder llegar a un análisis serio del nacionalismo aragonés ha sido el prejuicio que distinguía entre lo que podemos llamar el Sano Regionalismo y el Verdadero Nacionalismo.

El término regionalismo bien entendido fue ya utilizado en 1922 por Julio Calvo Alfaro para criticarlo (A los aragoneses del 'regionalismo bien entendido' son a los primeros que deberiamos colgar (33), lo que también hizo más tarde J.M. Albareda con el sano regionalismo(34). Estas críticas no eran muy distintas de las que la izquierda dirigió hacia el PAR durante mucho tiempo. éste había llegado al regionalismo procedente de la defensa de la mancomunidad; su fundador, Hipólito Gómez de las Roces, procedía del aparato político del franquismo, ya que había sido procurador en Cortes y Presidente de la Diputación Provincial de Zaragoza. Por otra parte se encontraba su defensa de la españolidad, y su tendencia a aliarse con la derecha española (por ejemplo, en las elecciones generales de 1982 y 1995). Era, por tanto, un regionalismo impropio, y Andalán no dudó en denominarlo con términos tales como el regionalismo por la derecha, regionalismo por la diestra o regionalismo amarillo(35).

Frente a él se alzaba verdadero regionalismo, que luego sería el verdadero nacionalismo, aunque estos términos no llegasen a ser usados, al menos de forma general (36).

Cuando se vuelve la vista atrás, la distancia entre ambas posturas es evidente. En 1978, a la vez que el PAR publicaba las soflamas españolistas a las que antes nos hemos referidos, el RENA popularizaba el lema Aragón ye nazión, autodeterminazión. Sin embargo, para buena parte de quienes ingresaron posteriormente en las filas (o en el electorado) del PAR, lo que predomina no es el recuerdo de una historia pasada, de cuya memoria se carece, sino la práctica política cotidiana y la justificación de esa práctica elaborada a lo largo de los últimos años. Por tanto, buena parte de los miembros del PAR (esto es especialmente notable por lo que respecta al Rolde Choben) no se consideran herederos de los primeros momentos de vida del mismo.

d) La situación electoral

En las elecciones autonómicas celebradas en Aragón, el voto a candidaturas de ámbito nacional aragonés ha representado entre el 21,08 % de los votos recibidos por candidaturas en 1983, y el 29,16 % de los mismos en 1991, con un promedio del 26,15 % que ha sido superado en las tres últimas elecciones. En definitiva, es evidente que existe una importante presencia electoral de este signo, que se concreta en la obtención del 24,34 % de los escaños en juego, con porcentajes que oscilan entre el 19,70 y el 28,36 %.

Estas proporciones colocan a Aragón en un lugar destacado dentro del conjunto de las comunidades autónomas españolas. Por supuesto, se encuentra muy lejos de las del País Vasco y Cataluña, pero está en un grupo que presenta proporciones de entre el 20 y el 40 %, donde se integran Navarra (para la que la existencia de partidos de ámbito navarro y de ámbito vasco introduce una importante distorsión), Canarias y Cantabria (donde la inclusión de la Unión para el Progreso de Cantabria, de dudoso regionalismo, también introduce un elemento de distorsión). Por debajo se encuentran, de forma destacada, Galicia y Baleares, y luego las demás comunidades autónomas.

En definitiva, la importancia electoral del nacionalismo aragonés es muy elevada, sólo superada por la del vasco y el catalán, y con una proporción semejante a la del canario. Sin embargo, esa importancia electoral no va unida ni a una presencia política en el conjunto español ni a una elaboración teórica semejante, y es evidente que existe de forma muy extendida una cierta idea de inferioridad con respecto al nacionalismo gallego.

e) La política de alianzas de las organizaciones nacionalistas

Un elemento importante para comprender la política interna en Aragón es el análisis de las diversas alianzas que pueden presentarse. Si excluimos la opción izquierda-derecha (PSOE-AP), la más difícil de producirse al no ser una coalición conectada, sólo existen tres opciones posibles:

1) Un gobierno de izquierda, formado en torno al PSOE, bien en solitario, bien en coalición. Esta opción se dio en 1983 (sin mayoría absoluta), y tras la moción de censura de septiembre de 1993 (esta vez con el apoyo de un transfuga del PP).

2) Un gobierno de centro-derecha, formado por PAR y PP. Esta opción se dio en 1987, 1991 (hasta la moción de censura de 1993) y 1995.

3) Un gobierno de centro-izquierda, formado por PSOE y PAR. Esta opción no se ha dado en el conjunto de Aragón, pero si en algunos ayuntamientos, de los que el más significativo fue el de Huesca.

La negativa real por parte del PAR para plantearse la posibilidad de esta última coalición limita fuertemente sus posibilidades de formar gobierno, ya que las reduce a la opción 2). Ahora bien, parece lógico suponer que el liderazgo de esta coalición corresponda al partido más votado (lo que ocurrió en 1987, 1991 y 1995). La negativa teórica del PAR a plantearse la opción 3) limita mucho sus posibilidades de negociación (incluso con el PP), ya que no existe una coalición alternativa de la que pueda formar parte.

Ahora bien, la presencia del PAR en las Cortes españolas es irrelevante, al contrario de la de otros partidos nacionalistas. Ello provoca que si bien su colaboración sea importante a la hora de formar mayorías dentro de Aragón, ni PP ni PSOE lo necesiten para formarlas a la hora de constituir el Gobierno español ni de conseguir la aprobación de medidas legislativas. Por ello, no debe de extrañar que se produzca un comportamiento diferente de estos partidos dentro y fuera de Aragón.

Otro problema global de la política de alianzas de PAR y CHA es la ausencia de referentes en otras comunidades autónomas. El PAR ha concurrido conjuntamente con el PP dos veces en elecciones generales. En cuanto a las europeas sus opciones han sido variadas: En 1987 se presentó en solitario; en 1989 intentó hacerlo con otros partidos dentro de la Federación de Partidos Regionales, que él mismo había impulsado, pero la presión del PP le llevó a abandonarla en el último momento. Finalmente, en 1994 participó en la Coalición Nacionalista, con el Partido Nacionalista Vasco y Coalición Canaria, entre otros, lo que llevó a un pequeño sector a escindirse con el nombre de Unión Aragonesa, organización que apenas tuvo relevancia.

Por lo que respecta a CHA, en 1987 y 1989 formó parte de la coalición Izquierda de los Pueblos, pero la desaparición de su integrante más importante (Euskadiko Ezquerra) llevó consigo que en 1994 no formase parte de ninguna candidatura.

En definitiva, ambos partidos se encuentran en una situación en la que carecen de referentes comparativos en otras comunidades autónomas. Este hecho adquiere especial relevancia de cara a las elecciones de 1999, cuando coincidirán autonómicas y municipales con europeas. La ausencia de presencia de PAR y CHA en estas últimas (bien totalmente, bien con siglas propias) puede redundar negativamente en sus resultados electorales en las primeras.

f) La desaparición del voto dual

Otro de los elementos significativos de los últimos años es la práctica desaparición del voto dual en Aragón (37). éste llegó a ser muy importante. Entre 1989 y 1993, José Ramón Montero y otros calcularon que los votantes leales (que votaban igual en todas las elecciones generales y autonómicas) eran el 47% de los electores; mientras que los duales (que votaban a PSOE o PP en elecciones generales y a PAR en autonómicas) eran el 9 %.

En primer lugar hay que señalar que la participación electoral en las elecciones autonómicas se encuentra en torno a 6 puntos por debajo de la que se da en las elecciones generales.

Una ojeada al cuadro anterior es suficientemente reveladora de la evolución electoral del PAR: en las generales de 1993 mantuvo prácticamente el voto de las autonómicas de 1991, pero en las siguientes autonómicas redujo aún más la proporción de votantes con respecto a las generales. Todavía fue peor su situación en las generales de 1997. En esta ocasión el grupo de partidos de centro-derecha perdió 4,37 puntos con respecto a las anteriores generales (en un momento de ascenso generalizado a costa del PSOE), y 4,08 puntos con respecto a las autonómicas de 1995.

Este descenso se debió -en su mayor parte- a votantes del PAR que no quisieron votar a una coalición PP-PAR. De una a otra elección general el PSOE se mantuvo prácticamente estable, IU perdió 0,52 puntos, pero CHA ganó 4,30 puntos.

Es imposible prever si en las próximas autonómicas el PAR podrá recuperar una parte de este electorado perdido, pero de no ser así se encontraría con una fuerte caída de su representación parlamentaria. No parece probable que CHA descienda en ellas por debajo de la proporción obtenida en las generales.

Lo que más llama la atención de la tabla anterior es que los resultados de las generales de 1993 y las autonómicas de 1995 son prácticamente los mismos, salvo el descenso del PSOE, que hay que poner en relación directa con el de la participación electoral. Así pues, parece que el voto dual ha sufrido desde 1993 un notable descenso.

 

3. Recapitulación

En las páginas anteriores hemos analizado la evolución del nacionalismo aragonés en los últimos veinte años, y las características más importantes de su situación actual. De ser considerado como algo extraño, atípico o erróneo, el nacionalismo aragonés ha adquirido carta de naturaleza y está siendo respetado incluso por quienes se proclaman no nacionalistas (es decir, son nacionalistas españoles). El crecimiento se ha producido tanto en el nivel electoral, como en el cultural y en el sociológico, a pesar de lo cual sigue existiendo en parte un complejo de inferioridad colectivo, que el paso del tiempo va haciendo superar a las nuevas generaciones de nacionalistas.

*Historiador.

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NOTAS

1. Sobre las primeras campañas contra el trasvase: Historias de los regadíos. Dos campañas de Heraldo de Aragón en defensa del plan de riegos de la región aragonesa. Zaragoza, Heraldo de Aragón, 1974, 510 p.

2. Sobre Andalán: FORCADELL ÁLVAREZ, Carlos et al.: Andalán 1972-1987. Los espejos de la memoria. Zaragoza, iberCaja, 1997, 264 p.

3. La Unión Aragonesista de Barcelona se fundó en diciembre de 1917, como Unión Regionalista Aragonesa. Estuvo activa posiblemente hasta mediados de 1937. No alcanzó, por tanto, los 20 años de vida. El Rolde de Estudios Aragoneses nació en marzo de 1977, como Rolde de Estudios Nacionalista Aragonés, por lo que cuando se publica este artículo lleva 21 años de actividad ininterrumpida. Es, por tanto, la organización aragonesista de más larga vida.

4. Sobre esta cuestión es especialmente interesante el artículo de NAGORE LAÖN, Francho:El turismo y la lengua aragonesa, Revista de Gestión Pública y Privada, 2 (1997), pp. 185-200; pero falta un análisis detallado en otros  mbitos.

5. Fuellas d'informazión d'o Consello d'a Fabla Aragonesa, 37 (1983), pp. 10-16.

6. ROYO VILLANOVA, Carlos: El regionalismo aragonés (1707-1978). La lucha de un pueblo por su autonomía. Zaragoza, Guara editorial, 1978, pp. 131-146.

7. Ofensiva, mayo de 1972; reproducido en: CAZCARRA, Vicente: El regionalismo de los comunistas. Zaragoza, Guara editorial, 1977, pp. 19-20; Royo Villanova, C.: op. cit., pp. 173-175; Historia de la Autonomía de Aragón. Zaragoza, iberCaja-Diario 16 de Aragón-Gobierno de Aragón, 1993, p. 120.

8. [Se hace necesario que] se cree una Asamblea Regional, elegida de igual forma [por sufragio universal], plenamente deliberante y de la que salga un órgano ejecutivo. Pero al mismo tiempo que esa descentralización administrativa, es necesaria también la económica [...]; para ello es necesaria la autonomía a todos los niveles; el grado de autonomía que se establecería en un Estatuto de Autonomía para Aragón, debería decidirse de acuerdo a la voluntad de todos los aragoneses (El resaltado es nuestro).

9. BADA, José, BAYONA, Bernardo, BETÉS, Luis: La izquierda de origen cristiano? (Estudio sociológico de la izquierda aragonesa). Zaragoza, [Cometa, S.A.], 1979, 168 p.

10. Para el estudio del período 1973-78, es imprescindible: Royo Villanova, C.: op. cit., pp. 176-343; para el periodo 1976-93: Historia de la Autonomía... En ambos casos, se recoge abundante información, aunque el análisis histórico está prácticamente ausente.

11. El texto de la conferencia fue publicado posteriormente: MAINER BAQUÉ, José Carlos: El aragonesismo político, Sistema, 8 (1975), pp. 55-71.

12. En el análisis que sigue no tomaremos en consideración a varias pequeñas organizaciones, algunas de ellas de carácter dudosamente regionalista, que llegaron a concurrir a las elecciones: Democracia Cristiana Aragonesa, Partido Comunista de Aragón, Movimiento Aragonés Social, Partido Aragonés Independiente, Independientes Federados de Aragón y Dinámica Social Aragonesa.

13. Seminario de Estudios Aragoneses, MARTÖN-RETORTILLO, Lorenzo: Caspe, un estatuto de Autonomía para Aragón. Zaragoza, Alcrudo Editor, 1977, 86 p., 4 h.

14. La más numerosa, en que se canceló el pacto con UCD, reunió a 32, cuando afirmaba tener 320 miembros (Andalán, 21 a 27-X-1977). Hay que tener en cuenta que no se trata de congresos, sino de asambleas generales.

15. LàPEZ JIMÉNEZ, María Ángeles: Estudio de la campaña electoral (24 Mayo a 15 Junio 1977) a través de la prensa zaragozana, Cuadernos Aragoneses de Economía, (2), 1977-78, pp. 171-201.

16. Sobre la historia del PAR: Diez años hablando por Aragón (1977-1987). Zaragoza, El Día de Aragón, 1987, 127 p.

17. Sobre esta cuestión: LÓPEZ SUSÖN, José I., NAVARRO GARCÖA, Chusé I., RODÉS ORQUÍN, Francho E.: Antropónimos aragoneses (nombres aragoneses de persona). Zaragoza, Rolde de Estudios Aragoneses, 1989, pp. 78-101.

18. PEIRÓ, Antonio, PINILLA, Bizén: Nacionalismo y regionalismo en Aragón (1868-1942). Zaragoza, Unali, S.L., 1981, 293 p.

19. Sobre el MNA: MARCUELLO CALVÖN, Joséé Ramón: Movimiento Nacionalista Aragonés», Gran Enciclopedia Aragonesa, vol. IX (1981), p. 2365.

20. PEIRÓ ARROYO, Antonio: Izquierda Nacionalista Aragonesa, Gran Enciclopedia Aragonesa, vol. VII (1981),
p. 1854. Este proceso fue sumamente complejo y no podemos abordarlo en profundidad. Baste decir que del mismo formaron parte elementos como la desvinculación del Partido del Trabajo de Aragón de la dirección federal, en abril de 1980, y el paso temporal al nacionalismo de una parte de su sector más activo. El PTA había obtenido el 3,36% de los votos a candidaturas en las elecciones del año anterior, y contaba con presencia en el Ayuntamiento de Zaragoza y en el de otras poblaciones importantes.

21. Sobre el proceso de aprobación: BANDRÓS SÁNCHEZ-CRUZAT, José Manuel: El Estatuto de Autonomía de Aragón de 1982. Zaragoza, Diputación General de Aragón, 1985, pp. 41-68.

22. Sobre este aspecto: PEIRÓ, Antonio: ROLDE, como revista política, Rolde, 50-51 (1989-90), pp. 24-27. Este artículo fue escrito con notas, pero publicado sin ellas, lo que hizo que se perdiese una parte importante de su contenido.

23. Las afirmaciones de R. Martínez, sobre el doble significado del término progreso son gratuitas y, desde luego, estaban lejos de ser percibidas por los electores: En realidad, el PAR lo utilizaba con un sentido distinto al de la izquierda. Para el PSOE, progreso equivalía a progresista, a ideas avanzadas que rompan el anquilosamiento; por ello, optar por el PSOE era decidirse por una concreta ideología. En cambio, el progreso del PAR era la idea de progresión, de avanzar en una línea; entendían así que, en cuatro años con ellos al frente del Gobierno, la Comunidad había mejorado tanto que su opción suponía una garantía de que seguiría haciéndolo (Rafael Martínez: Procesos políticos y electorales, en CHUECA, Ricardo, MONTERO, José Ramón (editores): Elecciones autonómicas en Aragón. Fuenlabrada, Tecnos-Gobierno de Aragón, 1995, p. 127).

24. Aunque no se define como nacionalista, si lo hará en el documento Un proyecto para los 90, presentado en enero de 1991.

25. PALLARÓS, Francisco: El comportamiento electoral: bases sociales y actitudinales, en CHUECA, R., MONTERO, J. R. (editores): op. cit., pp. 167-191.

26. La composición social era la siguiente: estudiantes 22 %, enseñantes 24 %, administrativos y técnicos 19 %, profesionales liberales 22 %, trabajadores manuales 13 %, industriales 6 %, agricultores y ganaderos 3 %, amas de casa 1 % (Unión Aragonesista-Chunta Aragonesista: II Asambleya Nazional. Huesca 17-18, dic. 1988. [Zaragoza, Unión Aragonesista-Chunta Aragonesista, 1988], p. 5).

27. Uno de los intentos más patéticos ha sido el protagonizado por el grupo municipal del Partido Popular, que en diciembre de 1997 intentó cambiar el nombre del colegio público de Casetas, Francisco de Goya, por el del abuelo de un concejal (nombre que coincide con el del concejal), provocando la oposición de los demás grupos municipales (Heraldo de Aragón, 23-XII-1997).

28. PEIRÓ, Antonio: Orígenes del nacionalismo aragonés (1908-1923). Zaragoza, Rolde de Estudios Aragoneses, 1996, p. 14.

29. SÁEZ, Luis Antonio: Las reglas de juego en los procesos de decisión presupuestaria de la Comunidad Autónoma Aragonesa, Rolde, 54-55 (1990-91), pp. 26-31; _: La reforma del Estatuto de Autonomía de Aragón desde la perspectiva de la economía política constitucional, Rolde, 63-64 (1992-93), pp. 41-46; LÓPEZ LABORDA, Julio: ®Las relaciones entre la Comunidad Autónoma de Aragón y los órganos centrales del Estado: de la 'España dócil' a la 'España arisca', Rolde, 56-57 (1991), pp. 16-19; LàPEZ LABORDA, Julio, PINILLA NAVARRO, Vicente, SÁEZ PÉREZ, Luis Antonio: Un análisis económico del nacionalismo aragonés: Primeras preguntas, en Seminario de Investigación para la Paz: Los nacionalismos. Zaragoza, Diputación General de Aragón, 1994, pp. 323-340.

30. Uno de los escasos ejemplos es el folleto Aragón y el Estado, editado por Chunta Aragonesista con motivo de su II Conferenzia Nacional (Zaragoza, Chunta Aragonesista, 1996, 24 p.).

31. Heraldo de Aragón, 27-VI-1995.

32. El de la Universidad de Barcelona no contenía asignaturas obligatorias de Universidad (B.O.E., 14 de enero de 1993); pero sí lo hacían los de las universidades Autónoma de Barcelona (B.O.E., 28 de enero de 1993), Girona (B.O.E., 16 de diciembre de 1993), Lleida (B.O.E., 21 de julio de 1994) y Rovira i Virgili (B.O.E., 3 de febrero de 1994). En aquel momento se habían aprobado 26 planes de estudio de Historia. Sí existían asignaturas obligatorias de Universidad referidas a Historia nacional o regional en los de Cantabria, Huelva, Islas Baleares, La Laguna, Oviedo, País Vasco, Santiago de Compostela y Valencia.

33. El Ebro, enero de 1922.

34. ...algún escrupuloso, para declararse regionalista, necesita que el adjetivo sano, acompañe al substantivo regionalismo. Quien así proceda puede ahorrarse esfuerzos para demostrar su regionalismo, pues nadie es enemigo de lo que juzga sano (ALBAREDA Y HERRERA, José M.: Biología política. Zaragoza, Talleres Editoriales El Noticiero, 1923, p. 90).

35. Andalán, 15-XII-1976, 15-II y 15-IV-1977.

36. Una muestra de este tipo de análisis en Unión Aragonesista-Chunta Aragonesista: II Asambleya..., p. 19.

37. Un análisis del voto dual en el periodo 1983-93: MONTERO, José Ramón, PALLARÉS, Francesc, OYATE, Pablo: El subsistema de partidos», en CHUECA, R., MONTERO, J. R. (editores): op. cit., pp. 224-236.

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