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PROSA MEMORABLE CARTA PARA UN AMOR INCIERTO
Mi linda muchacha... confidente de mi coraz�n, debo confiarte un secreto � a qui�n m�s debo confiarlo? No al eco: me traicionar�a. No a las estrellas: se ven demasiado lejanas. Ni a los hombres tampoco: no me comprender�an. A ti sola puedo confiarlo y tu sabr�s conservarlo. Conozco a una joven m�s bella que el sue�o de mi alma, m�s pura que la luz del sol, m�s altiva que el vuelo del �guila...
Yo conozco una joven... �Oh � apoya en mi la cabeza y acerca el o�do a mis palabras, para que encuentren el rec�ndito camino de tu coraz�n... � yo amo a esta joven m�s que a mi vida; ella es mi vida; m�s que todos mis deseos; ella es mi �nico deseo. La amo m�s c�lidamente de lo que ama el sol a una flor, con m�s honda intimidad de lo que ama el dolor el alma angustiada en la soledad..., m�s nost�lgicamente de lo que ama la lluvia la arena ardiente del desierto; si, m�s inseparablemente de lo que una planta est� unida a sus ra�ces.
Su cabeza se torna cansada y pensativa, se inclina sobre el pecho y el pecho se levanta casi para sostenerla...! mi linda joven � tu me comprendes. � querr�s guardarme este secreto? �puedo tener confianza en ti? Lo que te revel� vale para mi lo que la vida; es la riqueza de mi vida. � no tienes tambi�n tu un secreto que confiarme, tan pleno de significado, tan casto, tan hermoso, que ni las fuerzas sobrenaturales, podr�an hac�rmelo traicionar?
Hay nubes grises en el cielo... nubes oscuras de tormenta, que parecen casi negras cejas contra�das en el apasionado rostro del cielo. Los �rboles del bosque se agitan como si inquietos ensue�os los persiguieran atorment�ndolos. En la ciudad te perd� de vista. Ahora veo en sus calles a seres femeninos que se te asemejan pero desaparecen en el fondo apenas me acerco.
� Por qu� no quieres acercarte a mi, por qu� no quieres aparecerte? Todo se confunde alrededor de mi; la ciudad es como una selva de cemento... las l�neas de esa selva se torna cada vez m�s vagas; lo veo todo sumergido en un mar de niebla del que surgen seres femeninos y vuelven a hundirse en �l; todos esos seres se te asemejan. Y no te veo, y es a ti a quien busco; pero estoy feliz porque algo me recuerda tu persona. � de d�nde procede todo esto?... de la rica unidad de tu ser o de la pobre complejidad del m�o?... amarte, � no es quiz� amar a un mundo?
Me dices que te olvide y que todo no es m�s que un extra�o sue�o � c�mo podr�a olvidarte? �y de qu� tendr�a que acordarme entonces? Me olvide de mi mismo para pensar en ti; y si te olvidara, tendr�a que volver a pensar en mi, pero en ese mismo instante tu imagen resurgir�a delante de mi alma.
Mi linda muchacha quiz� soy pobre...; t� eres mi riqueza; en la oscuridad del mundo... tu eres mi luz. Yo nada poseo y nada necesito. �y c�mo podr�a poseer? Ser�a una contradicci�n si algo poseyera, yo que no me poseo ni a mi mismo.
Y ahora me siento feliz como un ni�o que nada sabe y nada posee... yo no poseo, sino que soy de otros; yo soy tuyo y dej� de ser, para ser tuyo.
El amor me destruye y queda de mi solamente la voz, la voz enamorada, que siempre te susurra que te amo.
�Oh � �no te cansar�s nunca de escuchar esta voz? Ella te rodea completamente, como mi alma meditabunda ci�e de cerca tu ser puro y profundo.
Muchacha linda... pronto muy pronto me pertenecer�s... en el instante en que el sol cierra sus ojos vigilantes y concluye la historia y comienza el mito envuelto en l manto de la noche, yo correr� hacia ti, tendiendo el o�do para encontrarte... y te traicionar�n los latidos de tu coraz�n, no tus pasos. Linda muchacha... muchacha linda.
Efra. |
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