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EL MUNDO EMPAPADO
�La cuna de todo gran hombre yace en la penumbra de la duda
y la oscuridad, en donde s�lo el poeta o el novelista se atreven a moverse�.
( Emmanuel Royidis)
Muri� el Papa � peregrino de la paz�; �l estuvo en el papado m�s de un cuarto de siglo, demostrando que la iglesia cat�lica, apost�lica y romana a pesar de ese per�odo de oscuridad que impuso durante m�s de mil a�os, hoy permanece radiante, adornada y rebosante de poder; el polaco recorri� el mundo llevando el mensaje de cristo contra las ideas comunistas y marxistas; se declar� enemigo radical de la teolog�a de la liberaci�n y del cristianismo con rostro generoso; con su voz fuerte en momentos plenos de salud, se manifest� absoluto e intransigente con cualquier idea que propugnara por la igualdad entre los hombres; eso y algo m�s es el hombre de carne y hueso que ha pasado a la historia bien adornado con t�nicas de colores, perfumado con incienso y olores sagrados, chapuceado con agua bendita, colmado de bendiciones por las testas cruzadas de donde saldr�a el sucesor ese fue ... Juan Pablo II.
Un poco de historia:
En el a�o 313 de nuestra era, Constantino, emperador romano, proclam� el edicto de Mil�n, en el que se le reconoc�a la libertad de culto al cristianismo; durante su mandato impuso la religi�n cristiana como la religi�n del imperio. A partir de este momento Roma se adorna con atuendos y s�mbolos del cristianismo; los cristianos perseguidos y azotados por los emperadores anteriores, pasan a ser perseguidores implacables de los que no aceptan, o no reconocen la iglesia de Cristo.
Si no puedes con el enemigo, �nete a �l, fue la salida que encontr� el gran Constantino, y le dio resultado tal atrevimiento; sin este emperador, la Iglesia posiblemente hoy no tuviera los omn�modos poderes que la mantienen altiva, soberbia y orgullosa ante el mundo.
El fen�meno de la fe, es algo que no se puede explicar a partir de una visi�n racionalista radical; ser�an suficientes los cr�menes cometidos por la Iglesia en nombre de Dios y de la fe en la Edad Media, para que hoy no existiera; sin embargo sucede todo lo contrario, ah� est� con toda su pompa y poder.
All� en donde se da una revoluci�n, o un cambio radical en el sistema pol�tico que gobierna, la Iglesia siempre queda parada; es como el gato, que aunque se arroje de un quinto piso con las patas hacia arriba, nunca cae sobre su lomo. Pase lo que pase, la Iglesia queda siempre apertrechada y representada en las �lites que gobiernan; as� como en la �poca de Constantino, siempre est� dispuesta a dejarse seducir por el poder.
La religi�n siempre ha propuesto la felicidad m�s all� de la vida: � sufre en esta vida que Dios te llenar� de gozo en la eternidad�; esta es la mayor esperanza que ofrece la Iglesia a sus seguidores. Se sabe que desde sus or�genes, al cristianismo llegaron aquellas personas olvidadas, repletas de sufrimiento y desesperanza; pero eran perseguidos porque sus anhelos no los colmaba el emperador romano, toda la esperanza estaba puesta en el Dios que pronto les salvar�a, por eso prefer�an morir destrozados en las mand�bulas de las fieras en los circos romanos o bajo la espada de un soldado fiel a su emperador, antes que abjurar de su fe en el salvador; la f�rrea creencia los hac�a fuertes para enfrentar con resignaci�n y firmeza las persecuciones. Mor�an a diario much�simos, pero al d�a siguiente se multiplicaban porque esa propuesta de la vida eterna resultaba ser la mejor respuesta ante tantos sufrimientos.
El cristianismo primitivo con sus consignas y principios, ten�a un proyecto claramente socialista: �si tienes pan, comparte con tu hermano�; pero esto desaparece para dar paso a la ambici�n y al apetito de poder. Antes de perder la generosidad para abrazarse al poder, era pregonera y protectora del alma; luego con los privilegios otorgados por el imperio romano, pas� a ser propietaria tambi�n del cuerpo; en adelante fue f�cil pasar a las santas inquisiciones y a las hogueras, en las que la Iglesia quemaba a hombres y mujeres que eran se�alados como herejes, por no cumplir las ordenes de la fe cristiana; el olor a carne humana asada en los campos y ciudades en estos tiempos de absolutismo cristiano, era algo com�n.
Juan Pablo II correspondi� a una proyecci�n en el tiempo de esa Iglesia, que habla del respeto y de la tolerancia, pero que dif�cilmente acepta a los que piensan de otra manera, cuando se trata de buscar caminos para llegar a Dios o para alcanzar la felicidad m�xima aspiraci�n del ser humano; por eso el viajero de la paz que hoy ocupa un espacio en la cripta �sagrada� pasar� a la historia como el destructor de la teolog�a de la liberaci�n; Wojtyla el papa enemigo del socialismo y el marxismo; el cruzado contra las ideas liberales y protector de personajes oscuros, como algunos cardenales de nuestro pa�s, que con el manual de Torquemada, acosaron a los sacerdotes que inspirados en el cristianismo de Cristo, buscaban ayudar a los m�s necesitados.
Juan Pablo II estuvo en Nicaragua y envalenton� a los contras que combat�an contra la revoluci�n nicarag�ense; por la televisi�n vimos cuando rega�aba y apuntaba con su dedo �ndice a Ernesto Cardenal porque era el ministro de Cultura en el sandinismo, pero guardaba silencio ante las actitudes soberbias y conspirativas del cardenal nicarag�ense Miguel Obando.
Juan Pablo II visit� a Cuba, con el �nimo de desestabilizar el asomo de socialismo que se vive en la isla de Fidel; all� no lo logr�, porque adem�s de haberse dado una revoluci�n armada, tambi�n se logr� una revoluci�n cultural; mientras ped�a t�midamente levantar el bloqueo econ�mico por parte de Estados Unidos hacia Cuba, se reun�a con los enemigos de la causa socialista, los mismos que reclaman las libertades que pregona el Pent�gono y la CIA. |
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