El tocado de la muerte
La muerte no tiene otro tocado
ni boca o austeridad a someterla,
la muerte comienza en un labio,
casco oscuro de mente guerrera.
Me llega en la palabra que acecha,
aún rostro dulce sabor a nada,
afilada me toca en la certeza
de poder morir si intento domarla.
Acude como las cosas al silencio,
descalza y sin ningún sentido
dejando sus huellas en el viento.
Buscando la muerte por caminos
voy rastreando sus movimientos
para encontrarme al final conmigo.
Luis Gómez