Cogemos el testigo
De las palabras otros nos llevaron
por filosofías de sangre y agua,
antes que estos, los que estamos,
dejándonos las banderas elevadas.
Vamos, lo mejor que sabemos,
escribiéndole ratos a la vida,
y aunque tan alto no volemos
el verso nos brota de las tripas.
Somos lo que leemos y dictamos,
ricos o mendigos, pero sí poesía
y decimos más lo que callamos.
A veces llanto y otras algarabía,
cañaverales, mar, árboles y labios,
cumbres en la noche, rellanos de día.
L. Gómez