Me gusta mi soledad
Pero a mí me gusta esta soledad
que habito y sus menesteres,
esta manera de decir a todo nada
y viajar hacia partes que en mí
no desarrollaron alguna memoria,
escribir amor cuando es rabia
en la repetición del que habla solo.
Nunca mi soledad está de baja,
nunca esta soledad es ausencia
ni el humo que mueve las naves;
nunca mi soledad mira desde arriba
ni de sí misma se fuga -de mí-
y va al color que muestra el día
con el nombre que dejó la noche.
A veces está en un costado
y otras apoyándose en un mueble,
mas a mí me gusta en los mosaicos,
por el patio a la sombra de septiembre
cuando deja el muelle de crujir
el peso de sus habitantes
y las barcas no dicen hacia dónde hoy.
Pero a mí me gusta esta soledad
cuando la luz cae por mis hombros
provocando un choque dentro de mí;
entonces regreso de donde nunca estoy
porque nada guarda para otras veces
y voy por el pasillo enamorando
otras soledades entre mis yo y yo.
![]()