Sangre de sangre nuestra
Hacia los movimientos originales
que en blanca sangre se vertieran
será el amor antes de concebirlo
más amor que entonces se diera.
Se abrirán en camino, entrañas
como un fardo de llanto y sollozo,
al eco dejado en el dulce vientre,
aire respirado profundo y gozoso.
Su vida arrojada en una promesa
y la ferocidad al pecho que mama,
sus puntas a pasos como espirales,
la leche que inunda su garganta.
Sangre amada de sangre nuestra
por las rojas veredas del tiempo,
aprenderá de los padres el hijo
lo que los padres del hijo luego.
Y desafiando leyes de gravedad,
como las yedras suspiros al cielo,
se hará hombre un día no lejano
y mamará también de los pechos
otro que como él antes lo hiciera
por su verdad clavada en el cuerpo
sangre de cuatro sangres hecha
amando la línea antes de conocerlo.
L. Gómez