¿Realidad?
Difícilmente llamo a la realidad
cuando el sonido, linda palabra,
emprende viaje hacia los labios
desde que partió en la garganta
sus formas sin apenas un motivo,
para acusar la cárcel en su belleza
derramada como algo muy tuya
y que ya al aire otros la despliegan
burlándose, en crueles ignorancias,
de las cosas que les golpean la cara
armados hasta el fondo de ironías
sin querer saber que fue la palabra
más simple el arma más decente
que increpó su frente muy prieta
¿qué sabrá aquel que todo sabe?
¿el que ríe hablando de tristezas?
Aquellos que siempre llegan tarde
y en su defensa argumentan insultos,
robots cuya materia es la impronta
falacia con que visten su mundo
de guiones sacados de más guiones
por no salir del telón de sus sombras.
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